El recurso humano para el shale de Vaca Muerta

Instituto Vaca Muerta: el 81% de los que iniciaron los cursos culminaron la capacitación

Los datos surgen de las primeras capacitaciones y registró una elevada demanda de aspirantes. Su director ejecutivo, Gustavo Schiappacasse, destacó el valor del pozo escuela, la participación femenina y el seguimiento laboral de los egresados.

Instituto Vaca Muerta: el 81% de los que iniciaron los cursos culminaron la capacitación
El IVM, en el Polo Tecnológico de Neuquén.
El IVM, en el Polo Tecnológico de Neuquén.

El Instituto Vaca Muerta (IVM) avanza con su programa de formación de recursos humanos para la industria energética y proyecta cerrar el año con cerca de 2.500 personas capacitadas. La iniciativa busca responder a la creciente demanda de perfiles técnicos vinculados con el desarrollo de la formación no convencional en la Cuenca Neuquina.

En diálogo con Mejor Energía, por Radio Mitre Patagonia y el streaming Modo Shale, en YouTube, el director ejecutivo de la Fundación YPF, Gustavo Schiappacasse, destacó los resultados obtenidos durante los primeros cursos y señaló que uno de los principales indicadores fue el nivel de permanencia de los estudiantes.

Como lo viene informando este medio, la institución ya implica un cambio de paradigma en las capacitaciones para el sector oil and gas, en pleno auge de Vaca Muerta.

“Tuvimos casi un 75% de finalización en los primeros tres cursos que arrancaron en marzo y terminaron en abril; y en los otros tres, que terminaron en mayo, pudimos elevarlo al 81%”, explicó.

El directivo sostuvo que el desafío es ampliar progresivamente el alcance de las capacitaciones y consolidar una oferta alineada con las necesidades de operadoras y empresas de servicios. “El objetivo nuestro es llegar a casi 2.500 personas capacitadas”, afirmó.

La demanda registrada durante los primeros meses refleja el interés que existe por incorporarse a la actividad hidrocarburífera. Según Schiappacasse, entre febrero y mayo el Instituto recibió decenas de miles de solicitudes.

“Nosotros, de febrero a mayo, tuvimos arriba de 35.000 postulaciones que se inscribieron en la página”, precisó.

La cifra expone uno de los desafíos centrales de la expansión de Vaca Muerta: transformar el interés laboral en formación técnica específica y, posteriormente, en oportunidades concretas de empleo dentro de la cadena de valor.

Schiappacasse dio detalles de la marcha del IVM.

 

El pozo escuela, el diferencial de la capacitación

Uno de los ejes del modelo educativo del Instituto es la posibilidad de que los alumnos realicen prácticas sobre instalaciones y equipamiento similares a los utilizados en operaciones reales.

Schiappacasse definió al pozo escuela como el principal diferencial de la propuesta: “El pozo escuela (ubicado en el yacimiento Río Neuquén), que es el gran diferencial. Donde los alumnos pueden ir a hacer prácticas reales, no solo pasar y ver cómo se hacen por ahí en las prácticas profesionalizantes que hacemos con las empresas, las distintas operadoras, sino que acá van y tocan los fierros, meten mano”, sostuvo.

La metodología apunta a complementar los contenidos teóricos con experiencias prácticas y a reducir la distancia entre el aula y las condiciones de trabajo que los estudiantes encontrarán en yacimientos, plantas e instalaciones vinculadas con la producción.

El Instituto también prevé actualizar sus herramientas educativas en función de los cambios tecnológicos de la industria. “A medida que la tecnología vaya avanzando, nosotros poder tenerla y ponerla a disposición de los alumnos que pasen por ahí, por el IVM”, indicó Schiappacasse.

Otro dato destacado es la participación de mujeres en las capacitaciones. De acuerdo con el director ejecutivo, el 40% de quienes atravesaron las instancias formativas fueron mujeres, una proporción superior a la esperada inicialmente.

“Tenemos una conformación también de género importante. Estamos hablando de 60-40, y la verdad que era un número que por ahí nosotros imaginamos que iba a ser menor; 40% de quienes pasaron son mujeres”, detalló.

Además de medir la experiencia académica, el Instituto comenzó a desarrollar un sistema de seguimiento para conocer la evolución laboral de quienes completan los cursos.

“Nosotros, lo que estamos haciendo una vez que los alumnos terminan de cursar y aprueban el curso, es tomar contacto con el alumno, hacer un seguimiento no solo en la trayectoria académica que tuvo en el IVM, sino hacerle un postseguimiento para ver dónde entró”, explicó.

El monitoreo de la inserción laboral será un indicador clave para evaluar el impacto de la iniciativa. En un escenario de crecimiento de la producción y de nuevos proyectos de transporte y exportación, la formación de trabajadores aparece como una condición necesaria para sostener la expansión de Vaca Muerta y fortalecer la participación del empleo local en la industria.

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