Mercados energéticos
La agencia de energía de Estados Unidos prevé menos consumo de petróleo y precios altos hasta 2027
La persistencia de restricciones en el estrecho de Ormuz seguirá presionando los mercados energéticos globales. Se esperan fuertes caídas de inventarios, menor demanda de crudo y precios elevados durante los próximos meses.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) advirtió que los mercados energéticos internacionales continuarán bajo fuerte presión durante los próximos meses debido a las consecuencias del conflicto en Medio Oriente y las restricciones al tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el comercio mundial de petróleo.
En su último informe de perspectivas energéticas de corto plazo, el organismo estima que la circulación por el estrecho permanecerá severamente limitada durante gran parte de 2026.
Aunque prevé una reapertura gradual de los flujos de petróleo durante el tercer trimestre, considera que la normalización total del tráfico no se alcanzará antes de principios de 2027.
Como consecuencia, la producción petrolera de Medio Oriente seguirá afectada durante los próximos meses. La EIA calcula que la interrupción de exportaciones obligó a reducir la producción regional en más de 11 millones de barriles diarios respecto de los niveles previos al conflicto.
Inventarios en mínimos históricos
La menor oferta mundial está provocando una acelerada reducción de los inventarios de petróleo para abastecer la demanda global.
Según el organismo estadounidense, las existencias mundiales caerán a un ritmo promedio de 6,3 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre de 2026 y de 7,6 millones durante el tercer trimestre.
De cumplirse estas previsiones, los inventarios de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) alcanzarán sus niveles más bajos desde 2003, profundizando la fragilidad del mercado energético internacional.
A diferencia de las previsiones realizadas a comienzos de año, la EIA ahora estima que el consumo global de petróleo caerá durante 2026.
El organismo proyecta una reducción de 1,1 millones de barriles diarios respecto de 2025, impulsada por el encarecimiento de los combustibles, restricciones de oferta y medidas adoptadas por distintos gobiernos para moderar el consumo energético.
La corrección es significativa. En febrero, la agencia esperaba un crecimiento de la demanda mundial de 1,2 millones de barriles diarios y en mayo todavía proyectaba una expansión de 200.000 barriles diarios.
Sin embargo, para 2027 prevé una recuperación del mercado, con un incremento de la demanda de 2,5 millones de barriles diarios una vez que se normalicen los suministros internacionales.
A pesar de la desaceleración de la demanda, la fuerte caída de los inventarios continuará sosteniendo precios elevados del petróleo.
La EIA estima que el Brent promediará alrededor de 105 dólares por barril durante junio y julio, impulsado por la incertidumbre sobre la oferta mundial.
A medida que se restablezcan gradualmente los envíos desde Medio Oriente y se recupere la producción afectada por el conflicto, los precios comenzarían a retroceder. Para 2027, el organismo proyecta un valor promedio cercano a los 79 dólares por barril.
Estados Unidos gana protagonismo
El escenario internacional también está favoreciendo a Estados Unidos como proveedor energético. La interrupción parcial de los flujos provenientes de Medio Oriente impulsó las exportaciones estadounidenses de petróleo y combustibles refinados a niveles récord. Las exportaciones netas alcanzaron 5,8 millones de barriles diarios en abril y se mantuvieron cerca de ese nivel durante mayo.
Para todo 2026, la EIA prevé exportaciones netas promedio de 4,2 millones de barriles diarios, lo que representa un incremento de 1,4 millones respecto del año anterior.
La mayor demanda internacional también impactará en los precios internos de los combustibles estadounidenses. El diésel y el combustible para aviación registrarán los mayores incrementos, mientras que la gasolina también mostrará aumentos significativos respecto de las previsiones realizadas antes del conflicto.
En contraste con el petróleo, el mercado del gas natural presenta una situación más equilibrada.
La EIA estima que los precios del gas en Estados Unidos se mantendrán relativamente estables durante 2026 gracias al crecimiento de la oferta, impulsado por una mayor producción asociada a la extracción de petróleo.
No obstante, prevé presiones alcistas para 2027 debido al aumento de la demanda eléctrica y al crecimiento sostenido de las exportaciones de gas natural licuado (GNL).
En materia eléctrica, el organismo proyecta un incremento del 3% en la generación durante el verano estadounidense. El crecimiento estará impulsado principalmente por las energías renovables, con aumentos del 19% en la generación solar y del 10% en la eólica, mientras que la participación del carbón continuará disminuyendo.
El informe concluye que, aun cuando el conflicto en Medio Oriente comience a descomprimirse, el mercado energético global seguirá condicionado por varios trimestres por la caída de inventarios, las restricciones logísticas y la lenta recuperación de los flujos de suministro internacionales.