El boom exportador

Morgan Stanley destaca el salto productivo de Vaca Muerta

Un informe de la consultora privada señala que Argentina se encamina a un superávit energético récord, con el shale como motor clave.

Morgan Stanley destaca el salto productivo de Vaca Muerta
Hoy, el shale explica alrededor del 70% del total de la producción, cuando en 2018 era apenas el 18%.
Hoy, el shale explica alrededor del 70% del total de la producción, cuando en 2018 era apenas el 18%.

Argentina está dejando atrás su histórico déficit energético y se encamina a convertirse en un exportador estructural de hidrocarburos. Así lo afirma un informe de Morgan Stanley, que ubica a Vaca Muerta como el eje de una transformación productiva y macroeconómica.

Según el reporte, la producción de petróleo creció cerca de 60% en los últimos siete años, impulsada por el desarrollo no convencional. Hoy, el shale explica alrededor del 70% del total, cuando en 2018 era apenas el 18%, y podría trepar al 85% hacia el final de la década.

Ese salto productivo ya tiene impacto directo en el frente externo. El país pasó de un déficit energético de US$4.400 millones en 2022 a un superávit de US$7.800 millones en 2025, motorizado por exportaciones que alcanzaron unos 275.000 barriles diarios, más de cuatro veces por encima de los niveles de 2018.

El cambio, señala el informe, no es coyuntural sino estructural: Argentina dejó de ser un mercado limitado por la falta de oferta para convertirse en un proveedor de energía orientado a la exportación. Con la demanda interna prácticamente cubierta, cada barril adicional se vuelca al mercado externo y genera ingreso de divisas.

Para 2026, el banco proyecta que la producción volverá a crecer, alrededor de 12% interanual, y que el superávit energético podría alcanzar los US$13.200 millones, en un escenario de precios internacionales favorables. Incluso, advierte que cada suba de US$10 en el barril de Brent podría sumar unos US$1.300 millones adicionales en ingresos.

El informe también subraya el rol clave de los cambios regulatorios recientes. Medidas como la liberalización cambiaria y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) mejoraron las condiciones para atraer capital y reducir riesgos, facilitando el desarrollo de infraestructura y la expansión de la actividad.

En ese contexto, el crecimiento de Vaca Muerta obligó a reconfigurar la logística, el transporte y la estrategia comercial del sector, en un proceso que aún está en marcha pero que ya muestra mejoras en eficiencia y costos.

A nivel macroeconómico, el impulso energético se combina con el agro y la minería para sostener un cambio de tendencia más amplio. Morgan Stanley proyecta que Argentina podría alcanzar un superávit de cuenta corriente en 2026, impulsado por exportaciones totales que superarían los US$100.000 millones.

A más largo plazo, el informe suma otro vector: el desarrollo del gas natural licuado (GNL), con proyectos liderados por YPF que podrían abrir nuevos mercados en Europa y Asia. Sin embargo, aclara que ese impacto se verá recién hacia 2027 en adelante.

En lo inmediato, el petróleo seguirá siendo el principal motor. Con Vaca Muerta en expansión y un entorno global que demanda seguridad energética, Argentina empieza a posicionarse como un jugador relevante en el tablero internacional.

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