Panorama político de Vaca Muerta
Un viaje a Nueva York con “agenda propia”, en la antesala electoral de 2027
Figueroa se suma al Argentina Week del gobierno nacional en Estados Unidos. El gobernador hace equilibro entre la sintonía fina con Nación por Vaca Muerta y un escenario en el que comienza a definirse la disputa provincial y nacional.
La frase describe una nueva visita a Estados Unidos. Pero también revela una estrategia. El gobernador Rolando Figueroa adelantó que viajará a Nueva York, al Argentina Week, con “agenda propia”. Y en esa aclaración hay bastante más que una precisión de protocolo. Hay una definición política.
Neuquén busca fijar posición en un escenario donde Vaca Muerta concentra buena parte de las expectativas económicas de la Argentina. Lo hace, además, en línea con una tradición provincial conocida: sostener los acuerdos que convienen con el gobierno nacional, pero sin resignar centralidad en la administración de su principal activo. En este caso, el mensaje parece claro: acompañar, pero no mezclarse; coincidir, pero no diluirse.
El contexto ayuda a leer la frase en toda su dimensión. El viaje al evento, que busca atraer inversiones al país, podía ser interpretado como una señal de respaldo político al gobierno nacional, que también tendrá presencia en ese encuentro de inversores y empresarios. Figueroa marcó un matiz. Una distancia medida. Una forma de decir que Neuquén llega a esa conversación con intereses propios, voz propia y prioridades propias.
Ese gesto encaja con otros movimientos recientes. El último jueves, Figueroa firmó con su par de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, un convenio marco de cooperación orientado a fortalecer el desarrollo productivo e industrial entre ambas jurisdicciones, con foco en la generación de oportunidades para proveedores vinculados a sectores estratégicos como el petróleo y el gas.
“La forma de crecer de la Argentina va a venir de la mano de las provincias”, dijo el gobernador en el acto del Centro Pyme de Neuquén. La frase ordena una posición. Expresa una mirada sobre el desarrollo, pero además marca una diferencia respecto del enfoque del gobierno central. O, al menos, respecto de lo que ese gobierno deja entrever por acción o por omisión.
Lo que no impide que Figueroa mantenga puntos de encuentro con la Casa Rosada. Los hay, y son relevantes. Entre los más recientes aparece el RIGI reclamado para el upstream de Vaca Muerta, convalidado por Nación en una semana en la que también hubo respaldos de La Neuquinidad a parte de las reformas estructurales impulsadas en el Congreso.
La convivencia y sus matices
Ese equilibrio responde a una realidad concreta. En torno de Vaca Muerta hay hoy una convivencia razonable en los temas centrales del negocio, sobre todo en el upstream. Provincia, Nación y empresas tienen incentivos suficientes para evitar ruidos en una etapa en la que el shale argentino necesita consolidar escala, infraestructura y horizonte exportador.
En buena medida, es una conveniencia recíproca. Y también de números: Una parte decisiva de los recursos de Neuquén proviene de las regalías petroleras. Hace apenas una década, el declino del convencional obligaba a administrar la escasez. La irrupción del no convencional modificó ese escenario de manera profunda. Y no sólo para la provincia: también empezó a alterar la ecuación energética y macroeconómica del país.
Neuquén necesita inversiones, velocidad de ejecución y continuidad. También necesita responder al impacto demográfico de la búsqueda de empleo, con toda la cadena de demandas urbanas, sociales y de infraestructura que eso arrastra. Las petroleras, por su parte, saben que operan sobre una base de reglas y estabilidad que la provincia fue construyendo a lo largo de más de un siglo de historia petrolera y que, en la etapa del no convencional, se transformó en un activo todavía más valioso.
Nación también tiene razones para cuidar ese equilibrio. Necesita mostrar que el principal polo energético del país puede consolidarse como una usina de divisas. El crecimiento de las exportaciones de shale oil, apalancado por la expansión de la infraestructura, ya ofrece una señal en esa dirección. Producción, empleo y recaudación forman parte de una tríada que nadie quiere poner en riesgo.
En ese contexto, el tono de Figueroa combina diferenciación política, prudencia económica y pragmatismo institucional. Elige los contrastes. Toma distancia cuando considera necesario marcar identidad propia, pero preserva la sintonía en los temas donde esa relación con Nación resulta decisiva.
El mensaje a los inversores
Cada viaje a Estados Unidos adquiere una densidad mayor. Neuquén no sólo busca mostrar el desempeño de la roca, productividad y potencial geológico. También intenta exhibirse como un territorio previsible para proyectos de largo plazo. Y eso vale especialmente para la expansión petrolera y para el desarrollo del GNL, dos apuestas que exigen horizontes mucho más largos que los de la coyuntura política.
La provincia procura no quedar atrapada en la volatilidad del debate nacional. Sabe que los proyectos vinculados al gas, al petróleo y al LNG requieren algo más que recurso: necesitan condiciones regulatorias, consensos políticos básicos y capacidad de ejecución sostenida. En esa combinación se apoya buena parte del mensaje que Neuquén busca llevar hacia afuera.
Ese comportamiento, además, le permite a Figueroa construir un perfil útil en dos planos al mismo tiempo. Hacia afuera, como interlocutor confiable para inversores. Hacia adentro, como dirigente que puede negociar con el poder central sin quedar absorbido por él. En una provincia donde la defensa de los intereses locales tienen peso específico, esa diferencia no es decorativa sin oque es parte de la identidad política que busca consolidar.
El camino hacia el 2027
Todo esto ocurre, además, en otro contexto. Empieza a insinuarse una variable que todavía no predomina la conversación pública, pero que ya puede proyectarse: la disputa por la gobernación en 2027. Cuanto más se consolide Vaca Muerta como plataforma de exportaciones, empleo e inversiones, mayor será también la presión de las fuerzas nacionales por terciar en el poder territorial neuquino. Es la historia de la última década. (Ampliando la mirada, se diría que es la hisotira de Neuquén y sus fastuosos recursos naturales.)
En ese tablero, la insistencia en la “agenda propia” también funciona como anticipación. Figueroa no sólo administra el presente del boom energético. También empieza a ordenar el relato de quién conduce políticamente ese proceso hacia adelante. Es una forma de pararse en el cruce de dos necesidades. Sostener la convivencia con Nación en los temas que hacen al negocio energético. Y fijar posición respecto del poder político que emerge desde Vaca Muerta. Todo en la antesala rumbo al 2027.