Transición energética
América Latina y el Caribe alcanzan 65 % de generación eléctrica renovable y consolidan su matriz limpia
Según el último informe de OLACDE, la región produjo 156 TWh en septiembre de 2025, con fuerte aporte de hidroenergía y creciente participación de solar y otras energías limpias.
América Latina y el Caribe alcanzaron un índice de renovabilidad del 65 % en su generación eléctrica impulsando la transición hacia una matriz más limpia y sostenible, informó la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) en su Reporte Mensual de Generación Eléctrica.
El total generado en el mes fue de 156 teravatios hora (TWh), lo que representa un crecimiento interanual del 3,3 % respecto de septiembre de 2024. La cifra, aunque positiva en términos de crecimiento, fue la segunda más baja del año después de febrero, debido a menores niveles de demanda estacional en algunas zonas de la región.
La hidroenergía se mantuvo como la principal fuente de generación, con una participación del 45,7 % del total, favorecida por mejores condiciones hidrológicas en diversos países.
El aumento de fuentes renovables —incluyendo un crecimiento del 5 % en energía solar asociado a nuevas instalaciones fotovoltaicas— fue clave para que el índice de renovabilidad se recuperara frente al mes anterior.
En contraste, la participación de la generación con gas natural se redujo al 24 %, mientras que la generación con carbón y otros combustibles fósiles continuó su descenso, reflejando el avance hacia combinaciones energéticas menos contaminantes.
A nivel nacional, 11 de los 27 países miembros de OLACDE superaron el promedio regional de renovabilidad. Destacan Paraguay y Uruguay con 100 %, seguidos por Costa Rica (98 %), Venezuela (92 %), Ecuador (90 %), Brasil (89 %), Colombia (86 %), El Salvador (79 %), Belice (77 %), Panamá (74 %) y Chile (70 %).
Los resultados del informe confirman el avance de la región hacia una matriz eléctrica más limpia, resiliente y sostenible, con las energías renovables como eje central del desarrollo energético.
Sin embargo, la dependencia en sectores clave como la hidroenergía también subraya la importancia de diversificar aún más las fuentes y fortalecer la infraestructura para consolidar estos logros en el largo plazo.