Informe global sobre transición energética
El empleo en energías renovables se desacelera por primera vez, pese al récord de nuevas instalaciones
Un informe global de IRENA y la OIT advierte sobre desequilibrios geográficos, automatización y falta de inclusión laboral.
Aunque la capacidad renovable mundial alcanzó un nuevo máximo en 2024, el empleo en el sector creció apenas 2,3%. Un nuevo informe internacional alerta sobre la concentración de puestos de trabajo en pocos países y reclama un mayor rol del Estado para fortalecer cadenas de valor locales y una transición energética más inclusiva.
Pese al fuerte crecimiento del despliegue de energías renovables a nivel global, el empleo en el sector mostró en 2024 su primera señal de desaceleración.
Según el informe Renewable Energy and Jobs – Annual Review 2025, elaborado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los puestos de trabajo aumentaron solo un 2,3% respecto de 2023, hasta alcanzar los 16,6 millones en todo el mundo.
El reporte, presentado en Abu Dhabi y Ginebra, señala que las tensiones geopolíticas y geoeconómicas, junto con el avance de la automatización, comienzan a impactar en la dinámica del empleo verde, aun cuando las inversiones y las instalaciones continúan en expansión.
Como en años anteriores, el crecimiento laboral muestra fuertes desequilibrios regionales. China se mantiene como el actor dominante tanto en capacidad instalada como en manufactura de equipos, apoyada en cadenas de suministro integradas y de gran escala. En 2024, el país concentró 7,3 millones de empleos en renovables, el 44% del total global.
La Unión Europea se ubicó en segundo lugar, con 1,8 millones de puestos, sin cambios respecto de 2023. Brasil registró 1,4 millones de empleos, mientras que India y Estados Unidos mostraron crecimientos marginales, hasta alcanzar 1,3 millones y 1,1 millones, respectivamente.
“El despliegue de energías renovables avanza a gran velocidad, pero la dimensión humana es tan importante como la tecnológica”, afirmó el director general de IRENA, Francesco La Camera.
En ese sentido, subrayó la necesidad de que los gobiernos coloquen a las personas en el centro de sus políticas energéticas y climáticas, mediante estrategias industriales y comerciales que impulsen inversiones, desarrollen capacidades productivas locales y formen mano de obra calificada.
Hacia una transición más inclusiva
Por tecnología, la energía solar fotovoltaica continúa liderando el empleo global, con 7,3 millones de trabajadores en 2024, impulsada por la rápida expansión de las instalaciones y la fabricación de paneles.
Asia concentró el 75% de estos puestos, con China a la cabeza, con 4,2 millones. Le siguieron los biocombustibles líquidos, con 2,6 millones de empleos, la hidroelectricidad con 2,3 millones y la energía eólica con 1,9 millones.
“El futuro energético basado en renovables debe construirse sobre la inclusión, la dignidad y la igualdad de oportunidades”, señaló el director general de la OIT, Gilbert F. Houngbo, quien remarcó la importancia de integrar la accesibilidad y la diversidad en todas las etapas del diseño de políticas públicas, desde la formación hasta la contratación y las condiciones de trabajo.
El estudio destaca que avanzar hacia una transición verdaderamente inclusiva requiere marcos regulatorios sostenidos, sistemas de educación y capacitación accesibles, servicios de empleo eficaces y la participación activa de todos los actores sociales.
Superar prácticas discriminatorias y normas culturales obsoletas será clave para que la transición energética no solo reduzca emisiones, sino que también genere desarrollo económico y social para amplios sectores de la población.