El etano y la oportunidad argentina

La demanda global de etano pone a Vaca Muerta en el mapa futuro de los grandes proveedores

La consolidación de la demanda mundial de etano, junto a la capacidad productiva de Vaca Muerta, posiciona al país como potencial polo de expansión. Cuál es la tendencia de este negocio de miles de millones de dólares al año.

La demanda global de etano pone a Vaca Muerta en el mapa futuro de los grandes proveedores
El shale gas tiene una oportunidad para ser más competitivo con la producción de etano.
El shale gas tiene una oportunidad para ser más competitivo con la producción de etano.

El etano empieza a ser considerado como el nuevo motor del crecimiento global. Se trata del principal insumo petroquímico en desarrollo a nivel mundial, del cual actualmente Estados Unidos es el único proveedor de referencia. Y en la industria local, esa oportunidad se advierte a partir del potencial de Vaca Muerta y la infraestructura de procesamiento en marcha, que le permitiría a la Argentina convertirse en el segundo proveedor mundial de este producto.

En la 45ª Reunión Anual de APLA (Asociación Petroquímica de Latinoamérica), que acaba de culminar en México, se resaltó que la producción regional de etano cayó 33 % en la última década, principalmente por la declinación de México y Venezuela, mientras que Argentina y Brasil se perfilan como los nuevos polos de expansión ante el contexto favorable que presentan las tendencias del mercado global.

El etano, un líquido del gas natural que se extrae principalmente del gas natural crudo durante su procesamiento, es un componente fundamental del sector petroquímico. Se utiliza como materia prima para la producción de etileno, que a su vez se emplea en la fabricación de plásticos, resinas y caucho sintético.

A contramano de América Latina, la producción mundial de etano creció más del 140 % desde 2015, impulsada por el auge del shale gas en Estados Unidos, que hoy concentra más del 85 % de la oferta global para responder a un crecimiento sostenido de la demanda. En tanto, China se consolida como principal importador, aunque enfrenta restricciones comerciales y desafíos logísticos que podrían redefinir los flujos globales.

El etano como clave de la competitividad

En el mismo encuentro, se destacó que el etano es hoy un diferenciador clave en competitividad, y quien logre integrarlo en su cadena productiva definirá su posicionamiento en el mapa petroquímico global. Esa mirada de la industria refuerza la importancia de invertir en infraestructura de midstream y petroquímica, para transformar los recursos gasíferos de la Argentina en productos de mayor valor agregado.

En este sentido, el debate se amplió en los últimos meses en el país a partir de lo que se anticipa será la abundante disponibilidad de los líquidos del gas natural derivados de los proyectos exportadores de petróleo y gas natural licuado (GNL). Esta multiplicación de volúmenes representa una ventana concreta de agregado de valor tanto para la industria petroquímica como para la balanza comercial argentina.

El enorme potencial de Vaca Muerta, que hoy concentra cerca del 60 % de la producción nacional de gas, permite su aprovechamiento integral para sumar exportaciones que —en estimaciones moderadas— podrían alcanzar los US$ 2.500 millones al año, además de impulsar la industrialización local, sustituir importaciones y generar empleo calificado.

Proyectos en Argetina

En la Argentina hay varios proyectos en distintas etapas de desarrollo para el tratamiento del shale gas, que permite extraer los líquidos en lugar de inyectarlos a la red, evitando así la pérdida de valor agregado. Las empresas que hicieron públicas esas oportunidades son TGS, YPF, Pluspetrol y Mega, aunque el resto de la industria admite la posibilidad de sumarse a una solución conjunta.

Con ese desarrollo imprescindible, porque de otro modo se convertiría en un cuello de botella para la producción masiva de petróleo y gas, también se abrirían otras oportunidades de exportación que van más allá del etano, a partir de los líquidos del gas natural (NGLs) como propano, butano y gasolina natural, productos que pueden ser la base de una nueva plataforma petroquímica para el país.

En el caso del etano, se proyecta que la totalidad de la producción incremental se destine a la exportación, ya que no se identifica un interés local para absorber volúmenes importantes en el corto plazo. El desarrollo de una industria petroquímica nacional para su uso futuro es, no obstante, un paso posible que permitiría dar vida a la quinta ola de desarrollo del sector.

En una reciente jornada del Instituto Petroquímico Argentino (IPA), Jorge Foglietta, presidente de J.H. Foglietta Consulting, abordó el desarrollo del midstream en la Argentina y subrayó que el mayor desafío no es técnico, sino institucional y estratégico: se requieren marcos regulatorios estables, precios de referencia y contratos forward que otorguen previsibilidad a las inversiones en infraestructura, tal como ocurrió en Estados Unidos en la última década.

Precisamente Estados Unidos, de acuerdo con el informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), prevé un crecimiento significativo de las exportaciones de etano hasta 2026, impulsado por la sólida demanda mundial como materia prima petroquímica, la expansión de la capacidad exportadora y la disponibilidad de buques de mayor capacidad para su transporte.

En el informe de perspectivas energéticas a corto plazo, se planteó que las exportaciones netas de etano de Estados Unidos crecerán un 14 % en 2025 y un 16 % en 2026, gracias al desarrollo de grandes proyectos de infraestructura.

Además, los buques tanque de etano son cada vez más grandes, con mayor capacidad para satisfacer la creciente demanda global. Los ULEC (Ultra Large Ethane Carriers) pueden transportar hasta 1,5 millones de barriles, marcando una nueva escala logística para el comercio internacional del etano.

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