La infraestructura detrás del petróleo

Vaca Muerta: el impulso productivo que reconfigura la demanda industrial y logística en el país

El crecimiento de la producción en el shale genera una alta demanda de bienes, servicios y mano de obra especializada, presentando desafíos y oportunidades para el sector.

Vaca Muerta: el impulso productivo que reconfigura la demanda industrial y logística en el país
Según el informe, durante su pico de actividad, la cuenca neuquina podría requerir entre 30.000 y 43.000 nuevos trabajadores.
Según el informe, durante su pico de actividad, la cuenca neuquina podría requerir entre 30.000 y 43.000 nuevos trabajadores.

El desarrollo acelerado de Vaca Muerta, hoy epicentro energético de Argentina, no solo está redefiniendo el mapa de la producción de hidrocarburos, sino que también está generando una presión sin precedentes sobre la cadena de insumos y servicios que sostienen su crecimiento.

Con una producción que ya representa dos de cada tres barriles de petróleo en el país, la formación no convencional marcó en agosto de 2025 un hito histórico: 821.851 barriles por día, el registro más alto desde 1998. Este salto productivo, impulsado por inversiones, eficiencia operativa y mejores condiciones de mercado, trae consigo nuevos desafíos logísticos, industriales y laborales.

Este diagnóstico fue presentado durante un webinar organizado por MEGSA (Mercado Electrónico de Gas y Energía), en el que se compartieron las principales conclusiones de un estudio elaborado por Daniel Dreizzen, Milagros Piaggio y Aniko Fuschimi para la Comisión de Análisis y Planeamiento Económico del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG).

El trabajo descompone la cadena de valor y proyecta, en distintos escenarios, la magnitud de los bienes, servicios y recursos humanos necesarios para sostener el crecimiento de la formación.

Una demanda creciente en toda la cadena

Los sectores más requeridos incluyen la construcción civil, recursos naturales, logística y servicios técnicos especializados. Según el informe, durante su pico de actividad, la cuenca neuquina podría requerir entre 30.000 y 43.000 nuevos trabajadores, una cifra que representa un reto significativo para la infraestructura regional y la disponibilidad de mano de obra calificada.

Además de capital humano, la producción no convencional exige grandes volúmenes de insumos físicos. Entre ellos destacan: áridos, cemento y agua para la construcción de pozos; acero para estructuras, cañerías y equipos, energía eléctrica para operaciones en superficie; y arena para las tareas de fractura hidráulica (fracking).

Un aspecto clave identificado en el estudio es el desafío logístico: por cada pozo perforado se requieren en promedio 250 viajes de camión, lo que genera un flujo de más de 11.000 vehículos por día en la región.

Esta situación plantea exigencias urgentes sobre la infraestructura vial, la eficiencia en la planificación logística y la sostenibilidad ambiental del transporte.

El informe presentado por el IAPG también identifica una oportunidad estratégica para el desarrollo de proveedores locales, capaces de abastecer la demanda creciente y eventualmente posicionarse como exportadores de servicios especializados.

Para ello, será clave la implementación de políticas orientadas a la capacitación técnica, el acceso al financiamiento y el desarrollo tecnológico, en especial para las pymes regionales que hoy ya participan en la cadena de valor energética.

El fortalecimiento del entramado productivo local no solo puede reducir costos operativos y tiempos logísticos, sino también multiplicar el impacto económico y social del desarrollo de Vaca Muerta en las provincias productoras.

La presentación también destacó el rol de las tecnologías de última generación como factor clave para mejorar la eficiencia operativa y superar los cuellos de botella logísticos. El uso de herramientas como inteligencia artificial, automatización, trazabilidad digital y monitoreo en tiempo real ya se está aplicando en algunas operadoras, en un contexto donde la competitividad y la sostenibilidad deben avanzar de la mano.

También se hizo hincapié en la necesidad de ampliar y adaptar la infraestructura existente, tanto en materia energética como vial, para poder acompañar el ritmo de crecimiento de la producción sin comprometer el entorno ni generar tensiones sociales.

El caso de Vaca Muerta muestra cómo un auge productivo en el sector energético puede traccionar a una amplia red de sectores económicos y tecnológicos. Pero para capitalizar ese impulso, es fundamental alinear planificación estatal, decisiones empresariales e inversiones estratégicas.

Con una proyección de crecimiento sostenido, el estudio muestra que la formación neuquina tiene potencial para convertirse en uno de los motores del desarrollo económico argentino, siempre que se aborden de forma coordinada los desafíos estructurales de su cadena de valor.

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