Upstream
Un informe de la IEA advierte que la producción de Oil & Gas en convencionales está cayendo a un ritmo mayor de lo esperado
Según la Agencia Internacional de Energía, casi el 90 % de la inversión upstream se destina a compensar pérdidas de producción. Sin nuevos proyectos convencionales, este deterioro pone en riesgo el abastecimiento energético mundial.
Un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energía (IEA) advierte que la tasa de declive de producción en los campos de petróleo y gas existentes convencionales se está acelerando a nivel global. Esta situación plantea desafíos serios para los mercados energéticos, la seguridad energética y las emisiones.
El estudio, titulado The Implications of Oil and Gas Field Decline Rates, analizó datos de aproximadamente 15.000 campos en todo el mundo y concluye que un porcentaje muy bajo de la inversión upstream sirve para satisfacer incrementos en la demanda; casi un 90% de esos recursos se destinan a compensar la pérdida de producción en campos ya existentes.
Fatih Birol, director ejecutivo de la IEA, señaló que sin continuar esas inversiones, el mercado global podría perder un volumen de petróleo equivalente a la producción combinada de Brasil y Noruega por año.
Además, destacó que para mantener la producción actual hasta 2050 hará falta desarrollar más de 45 millones de barriles diarios de petróleo y casi 2.000 miles de millones de metros cúbicos de gas procedentes de nuevos campos convencionales.
Las tasas de declive varían mucho según el tipo de campo y su ubicación: los campos súper gigantes terrestres en Oriente Medio declinan menos del 2% anual, mientras que los campos offshore más pequeños en Europa pueden perder más del 15% por año.
En el caso de petróleo de esquisto (shale) y tight oil, la caída es aún más abrupta: sin inversiones, la producción puede caer más del 35% en el primer año y otro 15% más en el segundo.
En comparación, en 2010 una interrupción de la inversión upstream habría reducido la oferta de petróleo en cerca de 4 millones de barriles por día; hoy esa cifra ascendería a aproximadamente 5,5 millones de barriles por día. Para el gas, las pérdidas estimadas pasarían de 180 mil millones de metros cúbicos al año a 270 mil millones.
Según la IEA, las pérdidas de producción obligan a elevar de forma constante la inversión solo para "mantenerse en el mismo lugar". Dejar de invertir implicaría desequilibrios en la oferta global de energía.
Además, estiman que "al acelerarse los declives, los precios podrían sufrir ante la menor oferta, especialmente si la demanda no disminuye como algunos escenarios prevén".
El informe concluye que "para sostener los niveles actuales, se necesitan inversiones en nuevos campos convencionales y agilizar los tiempos de exploración, aprobación y construcción".
El reporte señala que transcurre en promedio casi 20 años desde que se otorga una licencia de exploración hasta que comienza la producción.