Analisis de Rystad Energy

Qué pasará con la oferta y demanda de petróleo en los próximos años y su impacto en Vaca Muerta

Se anticipa un pico de la oferta de hidrocarburos No-OPEP y movimientos en la demanda de regiones clave como Europa y el sudeste asiático que permiten repensar el rol de la Argentina.

Qué pasará con la oferta y demanda de petróleo en los próximos años y su impacto en Vaca Muerta
Bajada del Palo Oeste (Vista Energy), formación Vaca Muerta, Neuquén.
Bajada del Palo Oeste (Vista Energy), formación Vaca Muerta, Neuquén.

El panorama energético mundial se encuentra nuevamente en un punto de definiciones sobre su futuro inmediato. A medida que la demanda de petróleo continúa evolucionando y las dinámicas geopolíticas reconfiguran el mercado, las proyecciones de oferta y demanda en los próximos años delinean un escenario complejo, con implicancias significativas para regiones productoras clave como Vaca Muerta en Argentina.

Así, el futuro del mercado energético se vislumbra con desafíos y oportunidades. La disminución proyectada en la oferta de hidrocarburos no-OPEP, las dinámicas geopolíticas que afectan los flujos de petróleo y el resurgimiento de regiones como el Sudeste Asiático, marcan un escenario de constante adaptación, de acuerdo a la consultora global Rystad Energy.

En este contexto, Vaca Muerta emerge como un pilar para Argentina, no solo consolidando su rol en la producción de petróleo no convencional, sino también posicionándose como un actor de peso en el mercado global. La capacidad de Argentina para capitalizar el potencial de Vaca Muerta será clave para su desarrollo energético y su influencia en la nueva geografía energética mundial.

Según los análisis recientes de Rystad Energy, se estima que el suministro de líquidos no pertenecientes a la OPEP alcance su punto máximo alrededor de 2027, con aproximadamente 72 millones de barriles por día (bpd), para luego experimentar una disminución constante hasta situarse por debajo de los 60 millones de bpd para 2040.

Este descenso se atribuye principalmente a la ralentización del crecimiento de la producción de petróleo no convencional, especialmente en Estados Unidos, que fue el motor de una expansión de cerca de 10 millones de bpd desde 2015.

En los próximos diez años, en la producción de petróleo de esquisto se proyecta un aumento de solo 2,3 millones de bpd. De este crecimiento limitado, Argentina aportará casi 1,1 millones de bpd, lo que subraya la importancia creciente de sus recursos no convencionales.

La producción fuerta de la OPEP

Paralelamente, la producción convencional de países no-OPEP, que ya alcanzó su pico en 2010, continuará su declive, con una caída prevista de 5 millones de bpd adicionales en la próxima década. Países como Estados Unidos, Rusia, Noruega y México se espera que experimenten disminuciones en su producción total de líquidos.

Si la demanda mundial de petróleo sigue en aumento, esta contracción en la oferta no-OPEP podría obligar a la OPEP a incrementar significativamente su producción para evitar una posible escasez. Esta situación reforzaría el papel central de la OPEP en la estabilidad del mercado petrolero global.

En una nueva reconfiguración de los mercados, las sanciones de la Unión Europea al crudo y productos rusos, especialmente el último paquete anunciado en junio, están generando disrupciones en los mercados mundiales.

Se estima que la prohibición propuesta de combustibles refinados a partir de crudo ruso afectaría a 400.000 bpd provenientes de Turquía y la India. Para compensar este vacío, Europa podría intensificar sus importaciones de diésel y combustible para aviones desde Estados Unidos, Arabia Saudita y Kuwait, reconfigurando las rutas comerciales y fortaleciendo a nuevos proveedores.

También desde la demanda se advierte el fortalecimiento del Sudeste Asiático. Tras un período de desinversión, el sector de petróleo y gas en los principales mercados de esa región está resurgiendo como un atractivo destino para la inversión.

El renovado interés se debe a un cambio global hacia la inversión en petróleo y gas, una amplia gama de oportunidades (desde la exploración de fronteras hasta proyectos maduros) y un aumento en la demanda de gas respaldado por mejores precios domésticos. Indonesia, en particular, se posiciona como el epicentro de fusiones y adquisiciones, con empresas como TotalEnergies y Chevron explorando su reingreso.

En ese contexto, Vaca Muerta se presenta en un rol potencial de protagonista petrolero a actor global. Si bien las ganancias en la producción de petróleo de Vaca Muerta ya no sorprenden, el informe de Rystad destaca un crecimiento exponencial en la producción de gas. En el primer trimestre de 2025, la producción de gas seco alcanzó los 2.100 millones de pies cúbicos por día (Bcfd), un aumento del 13% intertrimestral y del 16% interanual. Estas cifras robustas están posicionando a Argentina como un actor clave en el escenario mundial.

El país está implementando una audaz estrategia nacional de exportación de GNL en varias fases, lo que podría transformar significativamente los mercados y la geopolítica energética global. Radhika Bansal, vicepresidenta de investigación upstream de Rystad Energy, subrayó en el reporte que este impulso en la producción de gas de Vaca Muerta podría convertir a Argentina en un proveedor fundamental en el suministro mundial de gas.

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