Shale gas
TGS avanza con la ampliación de su capacidad de tratamiento de gas en Tratayén y la expansión en Bahía Blanca
Con la creciente producción de gas de Vaca Muerta se aceleran los proyectos de obras de tratamiento y separación de líquidos que da lugar a una millonaria agregación de valor.
La transportadora TGS está ampliando su inversión para el desarrollo de dos nuevos módulos de acondicionamiento de gas que permitirán ofrecer a la industria un servicio clave de separación de líquidos del gas rico que ofrece Vaca Muerta, abriendo una nueva instancia de negocios en la medida que vaya creciendo la producción en los próximos años.
En la industria se plantea la situación como un problema y a la vez una oportunidad. Tan sólo planteando una producción de gas asociado de 100 millones de metros cúbicos de gas rico, se podrían extraer unas 12 millones de toneladas por año de componentes licuables, que en el mercado actual representan unos US$ 5.000 millones por año en facturación.
Bajo el concepto de gas asociado, en 2024 se estima que el 13% de la producción de shale gas de Vaca Muerta provino de áreas ubicadas en las ventanas de black oil y volatile oil, equivalente a 9,2 MMm3/d. Se trata de una instancia clave de agregado de valor, ya que mientras el gas se comercializa a valores de entre 3 y 4 dólares, los líquidos del gas natural que se conocen como NGLs se venden entre diez y doce dólares, por tratarse de insumos petroquímicos.
Las inversiones que se vienen realizando desde 2018 son una solución para los productores, resolviendo el transporte y acondicionamiento de la producción y agregando valor al gas natural, por lo que la propuesta de la compañía es ir creciendo modularmente acompañando el desarrollo de los bloques gasíferos, más ahora que se espera un salto de producción para abastecer los proyectos de gas natural licuado que comenzarán a operar a partir del segundo semestre de 2027.
Actualmente, el ducto de recolección de TGS cuenta con 182 kilómetros de caño, de entre 36 y 30 pulgadas, y una planta de acondicionamiento en Tratayén, provincia de Neuquén, desde donde se realiza el tratamiento del gas para la extracción de gasolina del fluido. Como parte de su plan de obra, este año TGS terminó la instalación de un segundo módulo de acondicionamiento que llevó a 28 millones de metros cúbicos en total.
Los dos módulos operativos que hoy están funcionando sacando la gasolina del gas, ya tienen instalados los equipos turboexpander para pasar a procesamiento y comenzar a recuperar butano, propano e hidrocarburos superiores, lo cual es una necesidad imperiosa para la industria por la calidad del gas asociado.
Es que la producción de ese gas, cuando se lo quiere poner en especificación para entrar a los gasoductos de transporte, no alcanza con sacarle la gasolina, sino que hay que extraerle también hidrocarburos con más carbono desde el C2 y superiores.
El desarrollo futuro del proyecto en el que TGS viene avanzando en los últimos dos años prevé tres nuevas etapas, la primera de las cuales se localiza también en la planta de Tratayén con la idea de sumar dos módulos más de procesamiento para llevar la capacidad de separación a los 43 millones de metros cúbicos día.
Esto significará un crecimiento superior al 50% de la capacidad actual para el tratamiento del gas, con lo cual se buscará avanzar en la segunda etapa con el tendido de un nuevo poliducto para llevar el producto hasta la zona de Bahía Blanca, donde TGS tiene el Complejo General Cerri —de reciente rehabilitación tras el desastre natural de hace tres meses—, una planta donde se despacha principalmente etano, propano, butano y gasolina natural al mercado local y externo.
La tercera etapa consiste precisamente en la ampliación de capacidad de fraccionamiento en Cerri para alcanzar unos 2,8 millones de toneladas de almacenaje y despacho, obras para lo cual TGS asegura tener listo el desarrollo de ingeniería, las ofertas por los equipos y una licitación en marcha para el montaje de las tres etapas.
Con esa ecuación económica, la empresa prevé definir una tarifa por el servicio para contractualizar operaciones futuras con las productoras de gas en Vaca Muerta, y con eso en firme poder salir a buscar financiamiento propio con el objetivo de poner en marcha las primeras obras a comienzos de 2028, para cuando se espera un ramp up importante de los yacimientos.
Pero el proyecto no es único en la industria y deberá competir o al menos compatibilizar la propuesta con otros proyectos en marcha, como el que lleva adelante la Compañía Mega. Allí sus accionistas —YPF, Petrobras y Dow— están llevando a cabo una ampliación en la planta de Bahía Blanca para aumentar la capacidad de procesamiento de gas natural de Vaca Muerta, específicamente en la separación y fraccionamiento de líquidos como propano, butano y gasolinas.
Esta ampliación, que incluye la incorporación de un nuevo tren de fraccionamiento, permitirá incrementar la producción en un 20% en una primera etapa y, potencialmente, hasta un 50% en etapas posteriores por un total de 2 millones de toneladas anuales. La obra también contempla el despacho adicional de entre 10 y 12 buques para exportación.
Al mismo tiempo está surgiendo otro proyecto que, aunque un poco más rezagado en su desarrollo, puede aportar nueva capacidad a la industria. En este caso, la sociedad que Pluspetrol tiene con YPF en el área La Calera, donde se produce shale oil con abundante gas asociado, justifica la ampliación de facilities para contar con infraestructura de tratamiento y separación con la idea de poner en marcha una primera etapa a comienzos del año próximo.