El sector y la macroeconomía
Qué dejó el 2024 en materia de tarifas eléctricas, gas y precio de los combustibles
De mantenerse la tendencia actual del tipo de cambio, la consultora E&E asegura que el sector energético no debería enfrentar desafíos significativos en materia de precios.
Tras un comienzo de año con un elevado nivel de incertidumbre, el cierre de 2024 muestra un contexto de estabilidad en el plano macroeconómico, marcado fundamentalmente por la desaceleración de la variación de los precios, la progresiva recuperación en el nivel de actividad, la contracción de la brecha cambiaria y la disminución del riesgo país, en un marco de reducida conflictividad social.
El panorama que brinda la consultora Economía & Energía (E&E) tiene como agregado un año electoral como el 2025 que reforzará la necesidad de profundizar el sendero descendente en el ritmo de variación de los precios, para lo cual seguramente disminuirá la tasa de depreciación de la moneda.
“En este marco, probablemente se desacelere el incremento de los precios de la energía. De todas formas, de mantenerse la tendencia actual del tipo de cambio, el sector energético no debería enfrentar desafíos significativos en materia de precios”, señala Nicolás Arceo, director de E&E.
En el reporte figura que durante el tercer trimestre de 2024, el PIB verificó una contracción interanual del 2,1%, en tanto que en el primer trimestre del año dicha caída había alcanzado el 5,2%.
La recuperación del nivel actividad respecto al pasado año estuvo asociada al crecimiento de la producción agropecuaria tras el fin de la sequía, así como a la expansión de la explotación de minas y canteras, cuyo componente principal es la producción hidrocarburífera.
El resto de los sectores de la economía continúan mostrando una contracción interanual, aunque atenuaron su caída respecto de los trimestres previos. En el mismo sentido, el consumo privado se encuentra todavía por debajo de lo registrado en 2023, aunque la caída en el tercer trimestre del año fue inferior a la verificado en los trimestres previos.
En noviembre de 2024, los precios regulados relevados por el INDEC marcaron una variación interanual del 257%, mientras que el nivel general de precios y la inflación núcleo experimentaron en ese mismo período un aumento del 166% y del 155%, respectivamente.
En este marco, E&E advierte que la tarifa residencial promedio en el AMBA se ubicó, en términos reales, un 34% por encima de lo verificado en 2023 en el caso de la energía eléctrica, mientras que en gas natural el incremento fue del 51%.
En ambos casos, los mayores aumentos recayeron sobre los sectores de ingresos medios y bajos. Luego de los incrementos que se dieron entre octubre de 2023 y enero de 2024, los aumentos de los precios de los combustibles en surtidor estuvieron por debajo de la inflación, resultando en un abaratamiento de los mismos en términos reales.
Sin embargo, medidos en dólares, los precios de los combustibles en surtidor tendieron a incrementarse. En el mismo sentido, el valor del crudo local estuvo alineado con su valor de paridad de exportación. La apreciación real del tipo de cambio resultó un factor determinante en ambos casos.
En términos de la balanza comercial energética, según los datos de la consultora que dirige Arceo, los 11 meses de 2024 muestran un saldo positivo de U$S 4.806 millones. El resultado para el mismo período de 2023 había sido negativo en U$S 418 millones.
En 2024, los subsidios al sector energético se redujeron un 36% interanual. Ello se explica centralmente por tres factores: una mayor disponibilidad de gas local, que condujo a una contracción de las importaciones; un incremento del precio sobre los usuarios comerciales de energía eléctrica desde principios de 2024; un incremento del precio de la energía sobre los usuarios residenciales de ingresos medios y bajos desde junio de 2024.