Competitividad local
El impacto de Vaca Muerta en las Pymes y la revalorización del capital humano
Daniel Rosato, Presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), opinó que el salto del shale generó un cambio de paradigma en la industria que debió prepararse para cumplir con una nueva demanda tecnológica.
La Argentina está en condiciones de decidir si el éxito del sector del petróleo y gas generará mayores posibilidades al desarrollo de la industria nacional, con su consecuente impacto en la mano de obra, en el consumo interno, en la capacitación laboral y en el entorno social; o si, dejará pasar la oportunidad, para convertirse solamente en usina energética del mundo.
Así lo entendió Daniel Rosato, Presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), quien aseguró que la Revolución Vaca Muerta significó un cambio de época para el desarrollo de la Argentina.
"La irrupción de un foco productivo, aún sin dimensiones de crecimiento, le abrió al país la elección entre dos grandes paradigmas de desarrollo, para un futuro que necesita, inexorablemente, del éxito del sector hidrocarburífero, de manera que le permita saltear condicionamientos externos", aseveró.
Y se refirió a dos cuestiones clave: por un lado, la ventana de oportunidad para crear y fortalecer las cadenas de valor agregado local; y la otra, primarizar al máximo su exportación y aprovisionarse con ventajas importadoras de insumos, productos y mano de obra extranjera".
"Vaca Muerta significa una proyección a futuro del país, con capacidad de acumulación de reservas para el Estado, a partir del ingreso de divisas internacionales, tanto sea por la comercialización por exportaciones, como por el atractivo inversor que significa para los jugadores energéticos más poderosos del mundo. Las reglas claras despejan dudas y allanan el camino", afirmó.
No obstante, Rosato consideró que las divisas internacionales no alcanzan para que el país sea desarrollado. "La participación en Vaca Muerta de las Pymes provocó una revalorización del capital humano, que debió prepararse para cumplir con la demanda técnica, debido a la tecnología que requiere este gran mercado energético", apuntó.
"Sabemos que los recursos primarios están bajo tierra argentina. También, que la demanda está diversificada en un mundo que puso los ojos en el desarrollo de Vaca Muerta. Y que la mano de obra local, desde el inicio de la cadena productiva hasta la instancia más tecnificada, es resultado de un modelo local de éxito en la industrialización", manifestó.
A este contexto Rosato consideró relevante incorporarle el agregado de valor nacional, tanto para el abastecimiento de la cadena energética, como el consumo local de su generación.
"Desde Industriales Pymes Argentinos (IPA) insistimos en la necesidad de impulsar una política industrial para potenciar al sector hidrocarburífero, de modo de generar competitividad internacional para la fabricación nacional; como también para mejorar las condiciones inversoras", dijo.
Y añadió que "Vaca Muerta tiene que ser el corazón de la competitividad nacional, con costos de la energía que permitan a las fábricas locales estar a la altura de los precios internacionales, ya que, en la actualidad, duplican a los del resto del mundo, y eso repercute negativamente para la industria", comentó.