El fin de las concesiones hidroeléctricas

Aunque quiere quedarse, AES se prepara para devolver al Estado la represa Alicurá

La compañía estadounidense planteó su interés en continuar con la operación de la central de 1000 MW. Si embargo, Enarsa está entrevistando a los empleados y se hará cargo a partir del 11 de agosto.

Aunque quiere quedarse, AES se prepara para devolver al Estado la represa Alicurá
La represa de Alicurá tiene una capacidad instalada de 1050 MW, una de las más grandes el país.
La represa de Alicurá tiene una capacidad instalada de 1050 MW, una de las más grandes el país.

Mientras el Gobierno nacional define su estrategia con las centrales hidroeléctricas, que llegan al final de su concesión en Neuquén y Río Negro, AES Argentina manifestó su posición al respecto. Una posición que tiene variantes según lo que defina el Estado -en los últimos días se generó más incertidumbre-, pero que tiene una báse sólida: la compañía quiere continuar con la concesión, caso contrario evaluaría ser parte del activo, pero no se presentaría a una licitación sólo por operación y mantenimiento.

Hay tres complejos hidroeléctricos en Comahue que llegan al final de su concesión el próximo 11 de agosto. Una de ellas es Alicurá, que opera AES desde el año 2000 -cuando compró el contrato que regía desde 1993-. Las otras dos son El Chocón - Arroyito de Enel y Planicie Banerita de Orazul Energy. El 29 de diciembre termina también Piedra del Águila, actualmente a cargo de Central Puerto.

"El mensaje que le dimos al Estado fue que nos queremos quedar bajo ciertas condiciones y que si querían que nos vayamos, íbamos a  apoyar esa transición", contó Martín Genesio, presidente de AES Argentina durante una visita con periodistas en la central ubicada a 100 kilómetros de la localidad rionegrina de Bariloche. La última información oficial que tiene la empresa estadounidense es la nota de Flavia Royón, secretaria de Energía, comunicando el final de la concesión y el traspaso de sus operaciones a la estatal Energía Argentina (Enarsa).

No obstante, en los últimos días fue el minsitro de Economía, Sergio Massa, el que dijo que habría una prórroga de 120 días, algo que generó mucha más confusión e incertidumbre entre los concesionarios y los trabajadores. Los contratos permiten una prórroga de hasta un año, aunque la única definición oficial hasta ahora es el traspaso a Enarsa. Todo lo demas, y a contrarreloj hasta el 11 de agosto, no supera la instancia de declaración. 

Si bien el debate estaba presente en Neuquén y Río Negro, cuyos gobiernos quieren tener un rol más preponderante en las próximas licitaciones por ser dueños del agua, el Estado nacional retrasó una definición clara hasta que hace 30 días se formalizó la reversión. "Enarsa, representando al Estado Nacional, está entrevistando a los empleados que nosotros tenemos en esta central y, en teoría, lo que tiene que pasar es que decidan si se van a quedar con los 30 empleados, que pasarán a ser empleados de Enarsa", contó Genesio.

Royón comunicó que una vez revertidas las represas, el Estado convocaría a licitación para las tareas de operación y mantenimiento. Sin embargo, AES descarta de lleno participar solamente en ese rol. "OyM es una central como esta no es sencillo", señaló Genesio en el diálogo con medios de Neuquén y Buenos Aires, en la que participó Mejor Energía. "Uno cuando mide los riesgos, los mide en función de lo que ese riesgo aporta. Con la concesión, uno puede meter dentro de su balance al activo. Y así balanceo con la energía térmica que genero en otro lado", apuntó.

La postura de AES se entiende en su contexto local e internacional. La multinacional con capitales de Estados Unidos tiene presencia hidroeléctrica en Argentina, Brasil, Colombia y Panamá. En el país tiene cuatro represas, cinco centrales térmicas y dos parques eólicos (uno de ellos es Vientos Neuquinos). En la visión global y a futuro, AES pretende contribuir a la reducción de la huella de carbono, que le genera beneficios por la creciente demanda de energía limpia. Es así que Alicurá con sus 1050 MW, no es un activo menor.

En Alicurá, AES tiene una facturación de entre 15 y 18 millones de dólares por año. La cifra es variable y la compañía, como otras del sector eléctrico, viene peleando la tarifa después de una larga época de congelamientos, ajustes con nuevas fórmulas y finalmente en la actualidad con aumentos discrecionales desde el Estado. "Este es un activo un activo grande e importante para el sistema, por eso nosotros queremos ser un actor relevante. Después, más allá de los ingresos de este activo, consideramos muy positivo tener 1000 megavatios renovables en nuestro set de activos y esto tiene que ver con compensaciones con energía térmica y huellas de carbono", explicó Genesio.

"Más allá de que nos gustaría que el ingreso fuera un poco más razonable, la importancia del activo es tal que nos interesa tenerlo dentro de nuestra cartera. Todas las centrales térmicas van a ir bajando su huella dentro de la matriz energética y vamos a tener cada vez más generación que viene de fuentes renovables. Esta es una generación que viene de fuentes renovables. Y nosotros cuando miramos al futuro, lo que queremos es ser un actor preponderante dentro de ese ector. Obviamente una central como esta para nosotros es importante", describió el presidente de AES Argentina.

Además de la energía, las centrales hidroeléctricas son fundamentales para la gestión del recurso agua en las provincias de Neuquén y Río Negro, por lo que los gobiernos provinciales también quieren ser parte del nuevo modelo que se adopte a partir de ahora. Un modelo que todavía no está definido por el propio Estado nacional, que es quien hasta ahora tiene la última palabra.

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