Integración energética
El gas de Vaca Muerta mira a la región: los intercambios podrían llegar a 60 millones de m3 diarios
Los intercambios de gas natural entre los países del Cono Sur podrían alcanzar alrededor de 60 millones de metros cúbicos diarios en un escenario de mayor demanda y cambios regulatorios.
La proyección surge de un análisis del Proyecto Regional de Integración Gasífera, impulsado por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) y CAF, que identifica nuevas oportunidades para las exportaciones de Vaca Muerta y la integración de los mercados energéticos.
Los resultados se presentaron durante la XI Semana de la Energía, en una sesión dedicada a la infraestructura, los mercados y la seguridad energética. Allí, los especialistas señalaron que el principal desafío regional ya no es únicamente la disponibilidad de recursos, sino la capacidad de transportarlos, generar demanda firme y establecer condiciones comerciales que permitan sostener los intercambios.
El escenario abre oportunidades para Argentina, que podría ampliar el suministro hacia el sur de Brasil, el centro y norte de Chile, Uruguay y, eventualmente, Paraguay. Sin embargo, alcanzar ese potencial requerirá inversiones en gasoductos, financiamiento y contratos de largo plazo, además de mayor coordinación regulatoria entre los países.
Vaca Muerta, en el centro del nuevo mapa gasífero
El estudio presentado por Esteban Kiper, de OLACDE, describe una transformación de la oferta regional: mientras crece la producción de Vaca Muerta y del Presal brasileño, la producción boliviana declina. Esa dinámica modifica los flujos comerciales y abre la posibilidad de que los recursos argentinos ganen participación en mercados que necesitan abastecimiento competitivo.
Los beneficios potenciales alcanzan a distintos actores. Para Argentina, una mayor integración significaría más exportaciones y divisas; para Chile, la posibilidad de reducir costos mediante la sustitución de gas natural licuado (GNL); y para Brasil, el acceso a energía competitiva para su industria. Bolivia, por su parte, podría obtener ingresos por el tránsito del gas a través de su territorio.
El análisis también plantea que Vaca Muerta y el Presal pueden desarrollarse en paralelo frente a una demanda creciente, en lugar de competir necesariamente por los mismos mercados.
Contratos e infraestructura, las claves para crecer
Durante el debate, representantes de empresas y organismos internacionales coincidieron en que la expansión del comercio gasífero dependerá tanto de las obras como de las condiciones para financiar y sostener los proyectos.
Soledad Lysak, de TotalEnergies, destacó la necesidad de ofrecer flexibilidad a los compradores y recordó que la compañía realizó en abril de 2025 su primera exportación de gas de Vaca Muerta a Brasil a través de Bolivia, una experiencia que mostró el potencial de esa ruta comercial.
Por su parte, Philip Mshelbila, del Gas Exporting Countries Forum, defendió contratos de largo plazo con mayor flexibilidad para distribuir riesgos entre productores y compradores.
En tanto, Carlos Garibaldi, secretario ejecutivo de ARPEL, remarcó la importancia de la estabilidad regulatoria, la calidad institucional y el acceso al financiamiento para aprovechar una ventana de oportunidad que no será permanente.
Desde el Banco Mundial, Manuel Luengo señaló que existen posibilidades de participación financiera en gasoductos, terminales de GNL, redes de distribución y garantías para proyectos complejos.
El gas ante la transición energética
La integración también deberá adaptarse a un sistema eléctrico con mayor participación de energías renovables y almacenamiento. Juan Ignacio Alarcón, de Wärtsilä, sostuvo que el objetivo es que los países puedan contar con el gas de sus vecinos incluso en los momentos de mayor exigencia del sistema.
Al cierre de la sesión, Guido Maiulini, de OLACDE, destacó la complementariedad entre el gas regional, el GNL y la electricidad como parte de una estrategia para mejorar la competitividad y fortalecer la seguridad energética.
La oportunidad de ampliar los intercambios está planteada; su concreción dependerá de las inversiones, las reglas y los acuerdos comerciales que permitan transformar ese potencial en flujos sostenidos de energía.