2026-09-11

Proyección energética 2030-2035

Rumbo a los 1,5 millones de barriles, la Argentina busca su lugar entre los mayores productores de petróleo

En un escenario de inversiones intensivas y expansión acelerada de la infraestructura de transporte, la Argentina se encuentra ante la oportunidad de rediseñar su perfil productivo y macroeconómico. De mantenerse el ritmo de actividad previsto en las principales áreas no convencionales de la Cuenca Neuquina, el país podría alcanzar una producción promedio cercana a los 1,5 millones de barriles diarios de petróleo hacia 2030, y proyectarse a los 1,7 millones para el horizonte de 2035.

De concretarse este salto cuantitativo, la Argentina pasaría de ocupar el puesto número 19 en el ranking mundial de productores de crudo a posicionarse en el casillero número 14. A nivel continental, el país se consolidaría como el segundo mayor productor de hidrocarburos de América Latina, únicamente por detrás de Brasil y desplazando a actores históricos del mercado regional.

Según el informe Impacto del sector de Hidrocarburos en Argentina elaborado por Deloitte, la expansión de la producción de petróleo y gas, junto con las inversiones en infraestructura energética y exportadora actualmente en marcha, podría aportar 0,14 puntos porcentuales adicionales al crecimiento anual del PIB entre 2026 y 2035, generar hasta 107.000 nuevos empleos y elevar la participación del sector desde 3,4% hasta 5,5% del PIB hacia el final del período.

Inversiones y empleo en la industria

Una particularidad del sector hidrocarburífero es que el empleo directo representa solo una parte del impacto total. Según el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), las 37 principales compañías de oil & gas se abastecen de casi 10.000 firmas proveedoras, de las cuales alrededor del 78% son pymes, lo que refleja la capacidad del sector para traccionar actividad y empleo más allá del yacimiento.

Las estimaciones indican para sostener el ritmo de perforación, completación de pozos, tendido de ductos e instalación de plantas de procesamiento, la industria deberá movilizar inversiones de forma sostenida por un monto que oscilará en torno a los US$ 20.000 millones anuales hacia finales de la presente década. Esa dinámica permitiría acumular más de US$ 160.000 millones durante la próxima década, una escala de inversión pocas veces observada en la economía argentina.

En materia de comercio exterior, las proyecciones muestran una transformación de escala para la economía argentina. Las exportaciones hidrocarburíferas podrían crecer desde US$ 11.000 millones en 2025 hasta US$ 46.700 millones en 2035, consolidando a la energía como una de las principales fuentes de generación de divisas del país.

De concretarse este escenario, el complejo hidrocarburífero podría incluso superar los niveles actuales de exportación de los principales complejos agroindustriales argentinos. En una mirada macro, al potencial energético que se concentra fundamentalmente en Vaca Muerta habría que sumarle el aporte de la minería que tan solo este año está por alcanzar los US$ 10.000 millones al cierre de 2026, en un ciclo de precio altos.

Uno de los resultados más relevantes del estudio es la proyección de producción petrolera para los próximos años. Bajo un escenario de continuidad de inversiones y expansión de infraestructura, Argentina podría alcanzar una producción cercana a 1,5 millones de barriles diarios hacia 2030 y aproximarse a 1,7 millones hacia 2035.

De concretarse este escenario, el país ascendería del puesto 19 al 14 entre los mayores productores de petróleo del mundo y se convertiría en el segundo productor de América Latina, sólo por detrás de Brasil. El informe también señala que la expansión del gas natural permitirá profundizar la integración energética regional y sentar las bases para el desarrollo de proyectos de Gas Natural Licuado (GNL) orientados a mercados internacionales.

Infraestructura para ampliar las exportaciones

Las exportaciones de gas y sus derivados podrían alcanzar aproximadamente US$ 15.500 millones anuales hacia 2035. Semejante crecimiento considera la puesta en marcha de las distintas etapas de los proyectos de Gas Natural Licuado (GNL) que tendrán en el segundo semestre de 2027 su punto de largada en los mercados internacionales.

Precisamente, la magnitud del crecimiento proyectado dependerá en gran medida de la ejecución de obras estratégicas actualmente en desarrollo. Proyectos como Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), las ampliaciones de los sistemas de oleoductos y gasoductos, las nuevas terminales portuarias y los emprendimientos de exportación de GNL aparecen como factores centrales para convertir el potencial geológico en producción exportable.

En paralelo, el estudio destaca el impacto de la Ley Bases y del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que buscan otorgar mayor previsibilidad a inversiones intensivas en capital y de largo plazo. El aumento de la producción de hidrocarburos impulsaría una reasignación gradual de recursos hacia las actividades vinculadas a la energía, la construcción, el transporte y los servicios asociados, en un contexto de mayores salarios e inversiones.

La aprobación de la Ley Bases, la implementación del RIGI y la mayor apertura exportadora constituyen factores clave para materializar este potencial. En conjunto, estos cambios regulatorios buscan otorgar previsibilidad a inversiones de gran escala y largo plazo, favoreciendo el desarrollo de infraestructura estratégica y acelerando la integración a los mercados internacionales.

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