2026-07-07

Debate

Plantean una nueva ley para reactivar la industria de los biocombustibles y elevar los cortes obligatorios

El Instituto Argentino de la Energía (IAE) General Mosconi reclamó la sanción de un nuevo marco legal para relanzar la industria de los biocombustibles en Argentina y sostuvo que el contexto energético actual ofrece una oportunidad para ampliar el uso de bioetanol y biodiésel sin generar conflictos con la expansión de la producción petrolera de Vaca Muerta.

En un informe difundido por la entidad, el organismo señaló que el régimen vigente desde 2021 no logró sostener el crecimiento que había experimentado el sector durante la etapa de promoción iniciada en 2006.

Según el análisis, la industria perdió dinamismo por la caída de las exportaciones, las restricciones del mercado interno y la falta de incentivos para nuevas inversiones.

El documento recuerda que la producción de biodiésel alcanzó un pico cercano a 2,9 millones de toneladas en 2017, con exportaciones por 1,6 millones de toneladas.

Desde entonces, la actividad se contrajo de manera sostenida hasta ubicarse en unas 970.000 toneladas durante 2025, mientras que los envíos al exterior descendieron a apenas 273.000 toneladas.

En contraste, el bioetanol logró mantener un nivel de producción más estable. Tras un fuerte crecimiento desde 2009, la elaboración ronda actualmente 1,3 millones de toneladas anuales, impulsada principalmente por el abastecimiento del mercado interno.

Para el IAE Mosconi, el Congreso tiene ahora la posibilidad de revertir ese escenario a partir del debate de siete proyectos de ley que buscan modificar el régimen vigente. La mayoría de las iniciativas coincide en aumentar la participación de los biocombustibles en las naftas y el gasoil, con propuestas que elevan el corte obligatorio hasta el 15% o incluso el 18%.

El instituto sostiene que un mayor uso de biodiésel y bioetanol permitiría reducir el consumo de combustibles fósiles, disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, fortalecer la seguridad energética y generar mayor actividad en las economías regionales vinculadas a la producción agrícola e industrial.

Uno de los puntos centrales del informe es que una mayor participación de los biocombustibles no debería perjudicar a la industria petrolera. Por el contrario, considera que el crecimiento de Vaca Muerta modificó el escenario energético argentino al generar excedentes exportables de petróleo y combustibles, lo que permitiría abastecer el mercado interno con una mayor proporción de biocombustibles mientras los combustibles fósiles encuentran nuevos mercados externos.

Desde esa perspectiva, el organismo afirma que el desarrollo del shale neuquino y la expansión de los biocombustibles pueden avanzar de manera complementaria. Incluso sostiene que una mayor sustitución de naftas y gasoil por combustibles renovables contribuiría a reducir importaciones y liberar mayores volúmenes para la exportación, con impacto positivo en el ingreso de divisas.

El informe también plantea que la futura legislación debe garantizar condiciones de competencia equilibradas entre grandes empresas integradas y productores independientes.

Para ello propone otorgar un rol activo a la Autoridad Nacional de Defensa de la Competencia, con facultades para intervenir rápidamente frente a posibles abusos de posición dominante o distorsiones en los mercados de materias primas y comercialización.

Otro de los planteos apunta a equiparar el tratamiento regulatorio del biodiésel y el bioetanol, fijando objetivos similares para ambos combustibles. Además, advierte que el coprocesamiento de aceites vegetales en refinerías no debería computarse dentro del porcentaje obligatorio de biodiésel, para evitar que esa práctica limite el desarrollo de la industria específica del sector.

Como referencia para el diseño de una nueva política pública, el IAE Mosconi propone avanzar hacia un esquema convergente con el modelo de Brasil, uno de los principales productores mundiales de biocombustibles. También considera que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea abre una oportunidad para fortalecer la competitividad de la cadena argentina.

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