Proyecciones
Para la OPEP, Argentina y Brasil serán los motores del crecimiento petrolero de América Latina
Argentina y Brasil concentrarán gran parte del crecimiento de la producción petrolera de América Latina en las próximas décadas, según las proyecciones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
El informe estima que ambos países serán los principales impulsores de la oferta regional de crudo hasta 2050, en un escenario marcado por una demanda energética global en aumento y la necesidad de nuevas inversiones para abastecer los mercados internacionales.
De acuerdo con las Perspectivas Petroleras Mundiales 2050 elaboradas por la OPEP, la producción de petróleo de América Latina pasará de 7,5 millones de barriles diarios en 2025 a 9,6 millones hacia 2030. El crecimiento continuaría en las décadas siguientes hasta alcanzar los 11,6 millones de barriles diarios en 2050.
Según publicó la agencia Bloomberg al difundir las conclusiones del informe, la región se consolidará como una de las principales fuentes de expansión de la oferta petrolera fuera de la OPEP+, con Brasil y Argentina encabezando ese proceso.
En el caso argentino, el desarrollo de Vaca Muerta seguirá siendo el principal motor de crecimiento. La formación no convencional ubicada en la Cuenca Neuquina concentra las mayores expectativas de expansión productiva y es considerada uno de los reservorios de shale oil y shale gas más importantes del mundo.
Las proyecciones de la OPEP indican que la producción argentina de petróleo crecerá desde aproximadamente un millón de barriles diarios en 2025 hasta 1,3 millones en 2030. Sin embargo, el potencial de crecimiento se extiende mucho más allá de la próxima década: la oferta nacional podría alcanzar los 2,1 millones de barriles diarios hacia 2050, duplicando los niveles actuales.
El informe señala que uno de los factores decisivos para sostener ese crecimiento será la ampliación de la infraestructura de transporte. La capacidad de evacuación de la producción desde la Cuenca Neuquina aparece como un elemento clave para acompañar el aumento de la actividad y permitir que mayores volúmenes de crudo lleguen a los mercados de exportación.
La consolidación de nuevas obras estratégicas, junto con la expansión de oleoductos y terminales de exportación, permitirá que el potencial productivo de Vaca Muerta pueda transformarse en mayores niveles de producción efectiva durante los próximos años.
Brasil también tendrá un papel central en la expansión petrolera regional. La OPEP proyecta que el país vecino incrementará su producción desde 3,7 millones de barriles diarios en 2025 hasta 4,4 millones en 2030, impulsado principalmente por el desarrollo de sus reservas offshore y los yacimientos presal.
Las estimaciones indican que Brasil alcanzará un pico cercano a los 5,8 millones de barriles diarios a comienzos de la década de 2040. Posteriormente, la producción se estabilizaría en torno a los 5,6 millones de barriles diarios hacia mediados de siglo, manteniéndose entre los principales productores del mundo.
El informe también identifica nuevas áreas de crecimiento en la región. Entre ellas aparece Surinam, que prevé incorporarse al mapa de productores relevantes con la puesta en marcha del proyecto offshore GranMorgu en 2028. Asimismo, la OPEP destaca el potencial de Venezuela para recuperar niveles de producción si logra atraer nuevas inversiones al sector energético.
Las proyecciones regionales se apoyan en un escenario de crecimiento sostenido de la demanda mundial de petróleo. La organización estima que el consumo global aumentará desde 105,1 millones de barriles diarios en 2025 hasta 113,3 millones en 2030 y alcanzará 124,1 millones en 2050.
Los mayores incrementos de la demanda provendrán de Asia, Medio Oriente, África y América Latina, regiones que continuarán requiriendo grandes volúmenes de energía para acompañar el crecimiento de sus economías y poblaciones.
Para la OPEP, satisfacer esa demanda requerirá inversiones significativas en toda la cadena energética. El organismo calcula que el sector petrolero necesitará inversiones por unos 17,7 billones de dólares entre 2026 y 2050 para garantizar el abastecimiento global.
En este escenario, Vaca Muerta se consolida como uno de los proyectos energéticos más estratégicos de Argentina. Las perspectivas de crecimiento productivo, el incremento de las exportaciones y la generación de divisas posicionan a la formación neuquina como uno de los pilares sobre los que se apoyará la expansión petrolera latinoamericana durante las próximas décadas.