2026-06-13

Panorama político de Vaca Muerta

Mueve la Legislatura: Neuquén e YPF empiezan a ordenar la salida global del gas de Vaca Muerta

Tres señales apuntan en el mismo sentido en el cierre de la última semana: un proyecto de GNL con horizonte de 30 a 40 años, un régimen de regalías pensado para competir en mercados internacionales y una inversión de US$ 3.000 millones de tgs para procesar líquidos del gas natural.

En principio, un plenario de comisiones avanzará en el tratamiento del proyecto exportador la semana próxima. Hubo un anticipo. El ministro de Energía, Gustavo Medele, defendió el acuerdo de YPF y Neuquén, a la postre, lo que deberán votar los legisladores. En el oficialismo creen que antes de finales de mes el acuerdo tendrá entidad de ley. Con eso, emergerá ni más ni menos que el paraguas político e institucional para un nuevo peldaño de un plan como el que nunca vio nacer Argentina.

De fondo, el texto introduce una novedad política y económica: la provincia acepta adaptar parte de su estructura fiscal, para el caso de estos cinco bloques productores, a un negocio anclado en la competencia internacional del GNL. Podría argumentarse que en parte ya ocurre, tan atada como está Neuquén a los vaivenes de precios de la energía, principalmente del petróleo, a la hora de calibrar sus ingresos (hoy el 45% son regalías). La balanza, en definitiva, sopesa la inserción en el mercado mundial, qué pone Neuquén para que eso ocurra y cómo se asegura los ingresos del futuro.

El acuerdo abre la puerta a una posibilidad inédita: la mayor permanencia de los hidrocarburos neuquinos en el mercado global (el shale gas, su ventana de oportunidad y cuando sea que lleguen las metas más definidas de la transición energética.) Está claro que hacia el 2050 hay una oferta que el mundo reclama. Por eso no es casual que Europa, con Alemania a la cabeza, se haya garantizado los envíos del primer buque del proyecto paralelo de Southern Energy. La volatilidad extrema del primer semestre aporta argumentos para ese escenario. Lo que no implica que vender gas (recibir las inversiones que lo permitan) sea una tarea sencilla.

Como ya se informó, la clave está en el mecanismo de regalías. Para el gas destinado a licuefacción, el esquema combina una referencia local, la del gas para industrias de la Cuenca Neuquina -hoy a USD 3,9 por millón de BTU-, con una escala atada al precio internacional del GNL, mediante el marcador JKM asiático.

Si el valor base queda por debajo de 16 dólares por millón de BTU (USD/MMBTU), la alícuota será de 7,5%; entre 16 y menos de 20 USD/MMBTU, subirá al 10%; y desde 20 USD/MMBTU, llegará al 12%.

¿Qué significa? Neuquén busca capturar mayor renta cuando el mercado global paga más. El argumento que también suman en la Gobernación es que ese esquema permite no asfixiar la rentabilidad cuando el precio cae, sobre todo en la etapa inicial, signada por desembolsos más grandes. Es una inversión que en total demandará unos 50.000 millones de dólares.

Parte de la oposición empieza delinear su estrategia. Por caso, incluye los cuestionamientos acerca de lo que dejará de percibir en Ingresos Brutos. Es verdad que todo beneficio fiscal puede ser leído como concesión. Del otro lado plantean que se busca resignar rigidez fiscal para ganar volumen, empleo, infraestructura y permanencia exportadora. Frentes de extrema presión que se palpan en Neuquén ya en esta etapa incipiente.

Poner el producto en la góndola

La frase de Medele ante diputados resume la etapa actual: “poner el producto en la góndola”.

La metáfora expone el límite real de Vaca Muerta. La productividad de los pozos no sirve de nada si el gas queda atrapado por falta de transporte, por estacionalidad de la demanda local o por ausencia de canales propios hacia el mundo.

Muy posiblemente el debate quede irrigado por los vaivenes de la última historia política en Argentina. Por las cosas que se hicieron y las que no se hicieron. Viejos impulsos políticos -oportunidades- que se diluyeron (el gobierno de Alberto Fernández, sumido en una feroz interna sobre su visión para el sector energético, solo dio media sanción a la ley de Promoción del GNL; si bien abrió el grifo del transporte para el primer salto del gas en Vaca Muerta, lo que siguió fue un “cambio de época”, el reinado de la disrupción convalidado en las urnas.) Intenciones empresarias que se esfumaron (la salida del gas iba a ser por Buenos Aires y Petronas se anotaba como puntal de lanza para hacer una planta de licuefacción.) Todos debates que se reeditarán en esta etapa de definiciones centrales. Como sea, debiera ser mejor una molécula de gas que sale al mundo que una que quede enterrada.

Los líquidos piden pista

La decisión de tgs agrega otra capa al tablero de Vaca Muerta. Y es otra de esas resultantes que apuntan al salto siguiente.

El proyecto NGLs, aprobado por su directorio, demandará US$ 3.000 millones y busca resolver un cuello de botella distinto pero conectado: el procesamiento y transporte de líquidos asociados al gas natural de Vaca Muerta.

La obra incluye un gasoducto de segregación de corrientes de unos 100 kilómetros, nuevas instalaciones de procesamiento en Tratayén, un poliducto hasta Bahía Blanca, una planta de fraccionamiento, almacenamiento y adecuaciones en la terminal marítima para exportación. La empresa prevé acuerdos con YPF, Pluspetrol y Chevron por más del 80% de la capacidad de transporte.

El impacto es doble. Permite acondicionar gas para los sistemas troncales y de exportación. Y habilita más producción de crudo al destrabar líquidos que, sin infraestructura, pueden ser un límite operativo en los yacimientos. En términos simples: no hay boom exportador sostenible si el shale gas no encuentra cómo separarse, transportarse y embarcarse.

Te puede interesar