2026-06-03

Informe sobre energía

El gas de Vaca Muerta se proyecta como eje de la integración regional

Vaca Muerta podría convertirse en el principal motor de la integración energética de América Latina y el Caribe, según el reporte "Oportunidades para el desarrollo del gas en América Latina y el Caribe", presentado este martes durante la Conferencia ARPEL 2026.

El estudio destaca que el desarrollo de los recursos gasíferos de la región abre una oportunidad estratégica para fortalecer la seguridad energética, avanzar en la descarbonización y promover el crecimiento socioeconómico.

El documento fue elaborado de manera conjunta por la Unión Internacional del Gas (IGU), la Asociación Regional de Empresas de Petróleo, Gas y Energías Renovables para América Latina y el Caribe (ARPEL) y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE).

Aunque América Latina y el Caribe cuentan con abundantes recursos energéticos, en 2024 aportaron apenas el 5% de la producción mundial de gas. Para aprovechar ese potencial y avanzar en una mayor integración regional, el informe estima que serán necesarias inversiones superiores a los US$ 10.000 millones destinadas a la construcción y ampliación de gasoductos internacionales.

El reporte señala que las reservas de Vaca Muerta, junto con los desarrollos offshore convencionales y los yacimientos presalinos de Brasil, podrían dar inicio a una nueva fase de expansión energética en el Cono Sur.

Este escenario se complementaría con la producción consolidada de países como Venezuela, Bolivia, Perú y Trinidad y Tobago, además de nuevos proyectos exploratorios en Guyana y Surinam.

Para Argentina, el desarrollo de Vaca Muerta permitiría reducir las importaciones de gas natural licuado (GNL), incrementar las exportaciones y consolidar su posicionamiento como un actor relevante en el mercado global de este combustible.

A nivel regional, el gas argentino podría abastecer a Brasil con energía competitiva para su proceso de reindustrialización, permitir a Bolivia rentabilizar infraestructura existente mediante peajes de transporte y ofrecer a Chile y Uruguay una alternativa más económica frente al GNL importado.

No obstante, el informe advierte que la monetización de las reservas requerirá estabilidad regulatoria y reglas de largo plazo que trasciendan los cambios políticos. También subraya la necesidad de movilizar capital público y privado, junto con mecanismos de financiamiento mixto y el respaldo de organismos multilaterales.

En materia ambiental, el reporte sostiene que el gas natural puede desempeñar un papel central en la transición energética. Según datos citados del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), la sustitución de combustibles más intensivos en carbono por gas permite reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 24% y un 42% en la generación eléctrica, dependiendo del combustible reemplazado.

Además, destaca su función como respaldo para las energías renovables variables, especialmente en situaciones de estrés hídrico. El informe recuerda que durante la crisis hídrica registrada en Brasil en 2021 fue necesario duplicar la generación eléctrica a gas para garantizar el abastecimiento.

El estudio también identifica oportunidades en el transporte pesado, donde el uso de Gas Natural Comprimido (GNC) y Gas Natural Licuado (GNL) puede reducir las emisiones en torno al 20%, constituyendo una alternativa disponible y competitiva para avanzar en la descarbonización del sector.

Finalmente, el reporte concluye que el aprovechamiento de los recursos gasíferos regionales no solo fortalecería las economías nacionales mediante mayores exportaciones y menores importaciones energéticas, sino que también contribuiría a ampliar el acceso a una energía más limpia, asequible y confiable, con impactos positivos sobre el desarrollo social y la reducción de la pobreza energética.

Te puede interesar