La salida del shale al mundo
Vaca Muerta ante su salto definitivo y el desafío de integrar la cadena de valor a gran escala
Bajo la lupa de McKinsey & Company, una de las "Big Three" del asesoramiento global, Vaca Muerta encara un cambio de paradigma. La consultora advierte que integrar la cadena de valor y coordinar inversiones masivas en infraestructura son las claves para liderar el mercado del GNL.
El no convencional de Vaca Muerta está listo para su "próximo gran salto", pero uno de sus mayores desafíos para lograrlo será la integración de su cadena de valor a una escala sin precedentes, según analiza el último informe de McKinsey & Company, una de las firmas de consultoría estratégica más influyentes del mundo, integrante de las denominadas "Big Three" del asesoramiento global a gobiernos y corporaciones.
El diagnóstico de la consultora, que lidera buena parte de las referencias del Oil & Gas a nivel internacional, resalta que el desarrollo masivo de estos recursos no solo transformaría la trayectoria económica de la Argentina, sino que posicionaría al país como un actor clave en el suministro mundial de Gas Natural Licuado (GNL). Sin embargo, este potencial no se activará por la inercia que lleva, sino que requiere una inversión coordinada y masiva en cada eslabón de su ecosistema.
De acuerdo a las proyecciones de McKinsey, bajo condiciones de ejecución favorables, el desarrollo de Vaca Muerta representaría hasta el 5% del PBI de la Argentina para el año 2030. En términos de divisas, se proyecta que el sector genere hasta u$s30.000 millones en exportaciones anuales, una cifra que coincide con las estimaciones oficiales y privadas y que alteraría fuertemente la balanza comercial con su consecuente aporte a la estabilidad macro.
En ese escenario, VMOS aparece como una de las piezas centrales del nuevo ciclo exportador, junto con el aumento del capex y la necesidad de sostener la competitividad del desarrollo no convencional.
Proyecciones económicas y exportadoras
El informe estima la creación de 25.000 puestos de trabajo adicionales por año directamente vinculados al sector de hidrocarburos, a los que se sumarían miles de empleos indirectos en las industrias de soporte, logística y servicios en los corredores industriales del país. Tal como indica el documento, la cuenca está "en la cúspide de una expansión transformadora que podría redefinir la trayectoria económica de la Argentina".
A nivel mundial, la demanda de GNL seguirá creciendo hasta 2050 como combustible de transición esencial para la seguridad energética. McKinsey identifica una brecha de suministro global de entre 135 y 220 millones de toneladas anuales (MTPA) para mediados de la década de 2030. La Argentina posee las reservas para cubrir parte de ese bache, pero la ventana de oportunidad es estrecha debido a la competencia de otros proyectos internacionales en desarrollo en Estados Unidos, Qatar y África.
Si bien los proyectos locales hoy ocupan una posición de competitividad media en costos, los compradores internacionales valoran otros factores donde la Argentina puede destacarse como flexibilidad, confiabilidad y potencial de asociación. Para consolidarse, el país debe acelerar la construcción de infraestructura de exportación, incluyendo terminales de licuefacción flotantes y terrestres, con inversiones que alcanzarían los u$s30.000 millones solo en el segmento de GNL hacia finales de la década. El informe destaca que el éxito dependerá de "lograr una ejecución a escala y competir globalmente" para asegurar contratos de largo plazo.cap
Uno de los puntos donde la consultora pone mayor énfasis es en la infraestructura de transporte y procesamiento, sobre lo cual se señala que la capacidad actual de evacuación de petróleo y gas está llegando a su límite, lo que obliga a una expansión agresiva. Son necesarios nuevos gasoductos troncales hacia la costa atlántica, específicamente hacia el nodo de Punta Colorada, para facilitar la exportación masiva.
Infraestructura y logística para crecer
Como la industrialización del gas es clave en la ecuación de cada proyecto, se requiere una inversión masiva en plantas de tratamiento y separación para monetizar los Líquidos del Gas Natural (LGN). El informe estima que el volumen de estos líquidos podría crecer hasta 4,6 veces para 2030, lo que abre una oportunidad adicional para la industria petroquímica local. Sin estas plantas, el potencial del gas seco para GNL se ve limitado por la composición técnica del recurso en boca de pozo.
Para alcanzar los niveles de producción deseados, la Argentina debe pasar de perforar 450 pozos anuales a más de 900, lo que implica desafíos logísticos críticos. Actualmente, la cuenca enfrenta una brecha de costos respecto al Permian en EE.UU., y gran parte de esa ineficiencia reside en la logística de superficie. El informe advierte que "la transición del transporte de larga distancia en camiones al flete ferroviario podría mejorar la seguridad, la confiabilidad y el desempeño de las emisiones", reduciendo además el desgaste de la infraestructura vial regional.
Asimismo, la demanda de insumos será masiva y se prevé que el requerimiento de arena de fractura y sets de estimulación se multiplique por 2,6, algo que obligará a las compañías operadoras y de servicios a trabajar bajo esquemas de planificación de largo plazo para evitar la inflación de costos por cuellos de botella en la cadena de suministros.
Como parte de ese salto de escala que no es solo técnico, la afluencia masiva de trabajadores hacia la cuenca neuquina y zonas de influencia en Río Negro generará una presión sin precedentes sobre los servicios públicos. McKinsey señala que la infraestructura social -incluyendo viviendas, escuelas y hospitales- debe escalar en paralelo a la actividad industrial para "acomodar la afluencia anticipada de trabajadores y sus familias".
Para gestionar esta complejidad, la "Big Three" propone un cambio en la cultura de gestión y entiende que "las asociaciones público-privadas, modeladas según iniciativas internacionales exitosas, podrían ayudar a alinear las prioridades de desarrollo entre la industria, el gobierno y las comunidades locales". Este enfoque colaborativo permitiría compartir recursos y reducir los costos logísticos generales de la cuenca.
La conclusión del informe funciona como un recordatorio de que la ventana de tiempo es finita. "Desbloquear el sustancial potencial de Vaca Muerta no es una cuestión de geología, ahora es una cuestión de coordinación, capital y confianza. Con las señales regulatorias adecuadas y una ejecución coordinada en toda la cadena de valor, la Argentina tiene la oportunidad de dejar de ser un país con recursos para convertirse en un pilar de la seguridad energética".