2026-01-02

Vaca Muerta y las finanzas públicas

Neuquén redujo su deuda un 36% impulsada por el crecimiento hidrocarburífero

El crecimiento sostenido de Vaca Muerta empezó a traducirse en números concretos para las finanzas de Neuquén. En apenas dos años, la provincia logró reducir su deuda en un 36%, una baja equivalente a 447 millones de dólares, apalancada en el aumento de regalías, una mayor autonomía fiscal y una política de ordenamiento del gasto.

Durante este período, la gestión provincial canceló compromisos por 619 millones de dólares, que incluyeron intereses, amortización de capital y otros costos asociados.

Según datos de la gobernación de Neuquén, el resultado fue una caída significativa del stock de deuda, que a noviembre de 2025 se ubicó en 816 millones de dólares, uno de los niveles más bajos de los últimos años en relación con los ingresos corrientes.

El impulso de la actividad no convencional fue clave. La expansión de Vaca Muerta elevó la participación de los recursos propios por encima del 80% de los ingresos provinciales, reduciendo la dependencia de transferencias nacionales en un contexto de recorte generalizado.

Ese cambio estructural fortaleció la caja provincial y permitió sostener el superávit, incluso en un escenario de caída del precio internacional del petróleo.

El orden fiscal también tuvo impacto en el acceso al crédito. La agencia FIX SCR mantuvo la calificación de largo plazo de Neuquén en “BBB+(arg)”, destacando la administración de los gastos, la posición de liquidez y el bajo riesgo de refinanciación. Según el informe, la deuda total representa hoy apenas el 18,3% de los ingresos corrientes anualizados.

Lejos de frenar la obra pública, la provincia combinó el desendeudamiento con mayores niveles de inversión. Más de 1.100 millones de dólares se destinaron a infraestructura y amortización, con prioridad en rutas, escuelas, salud y seguridad.

Las inversiones superaron el 10% de los ingresos totales, en contraste con el parate nacional.

El nuevo escenario financiero permitió además renegociar contratos, reactivar licitaciones estratégicas y coordinar proyectos con municipios y comisiones de fomento, a través de los Pactos de Gobernanza. La lógica fue clara: usar el efecto Vaca Muerta no solo para pagar deuda, sino para generar un círculo de obras, empleo y reinversión en el territorio.

Así, el boom energético comenzó a reflejarse más allá de los yacimientos, consolidando un proceso de desendeudamiento que redefine el margen de maniobra de la provincia y su proyección económica a mediano plazo.

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