Innovación en la región
Distribuidoras impulsan un plan para reducir pérdidas eléctricas con enfoque integral en Latinoamérica
La Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de América Latina (ADELAT) lanzó una ambiciosa iniciativa destinada a abordar uno de los problemas estructurales más persistentes del sector energético regional: las pérdidas en la distribución de electricidad.
El nuevo Comité de Pérdidas, creado en colaboración con OLADE, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Centro SEDA de la Universidad de Chile, tendrá como objetivo desarrollar una guía práctica para distribuidoras y reguladores.
El enfoque del comité será integral: además de los factores técnicos y regulatorios que inciden en las pérdidas, se incorporarán dimensiones sociales, económicas, culturales y de género. También se incluirá un análisis de la pobreza energética, una problemática crítica en muchas comunidades de América Latina.
La primera reunión del comité se celebró el 17 de julio, con la participación de más de 80 representantes de empresas asociadas, entre ellas Adeera (la Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de la República Argentina).
En ese encuentro, se discutieron los ejes principales del trabajo, que en su fase inicial contempla una encuesta regional para identificar experiencias concretas en la reducción de pérdidas técnicas y no técnicas.
Esta iniciativa da continuidad al webinar realizado por ADELAT en abril pasado, donde se presentó un estudio del BID sobre la economía de las pérdidas eléctricas y se compartieron casos prácticos de empresas distribuidoras de distintos países de la región.
Allí, señalaron que el objetivo es que la guía funcione como una herramienta de referencia regional, capaz de fortalecer tanto la gestión interna de las distribuidoras como el diseño de políticas regulatorias más eficientes y equitativas.
Las pérdidas en la distribución eléctrica son uno de los grandes desafíos del sistema energético en América Latina, con tasas significativamente superiores al promedio de países desarrollados.
Estas pérdidas impactan directamente en la sostenibilidad financiera de las distribuidoras, en la calidad del servicio y en los costos para los usuarios finales. Impactan negativamente en la eficiencia del suministro, incrementan los costos operativos de las distribuidoras y, en última instancia, repercuten en las tarifas que pagan los usuarios.
En muchos países de la región, estas pérdidas superan ampliamente los niveles recomendados internacionalmente, lo que limita el desarrollo sostenible y la inclusión energética.
Además, en muchos casos, la informalidad, las conexiones clandestinas y la falta de inversión en infraestructura se ven agravadas por la falta de estrategias diferenciadas para territorios vulnerables.
El organismo adelantó que avanzará en la recopilación de datos y experiencias, para luego sistematizar la información en una guía regional de buenas prácticas que se espera esté disponible en 2026. Se prevé que el documento sirva también como insumo técnico para nuevas políticas públicas y programas de cooperación regional.