Transición energética

Vaca Muerta proyecta su propia transición energética y financia con la renta petrolera un futuro de energías renovables

La provincia impulsa la ingeniería de sus proyectos limpios con los recursos provenientes de las regalías generadas por la producción de gas natural y petróleo. Hidroeléctrica, eólica, geotermia y solar se consolidan como los pilares para garantizar el futuro energético regional.

Vaca Muerta proyecta su propia transición energética y financia con la renta petrolera un futuro de energías renovables
Parque eólico Vientos Neuquinos, en Neuquén.
Parque eólico Vientos Neuquinos, en Neuquén.

La provincia de Neuquén está a las puertas del salto de escala de su producción de gas y petróleo, pero ante una etapa de transición energética que se dará en algunas décadas y su consecuente caída de demanda global, ya comenzó a preparar el escenario futuro promoviendo distintas actividades económicas a partir del flujo de ingresos que genera Vaca Muerta.

En esa mirada de largo plazo se incluyen las nuevas energías renovables, tecnologías en las cuales la provincia ya tiene iniciados varios proyectos en áreas como solar y eólica, hidroeléctrica o geotermia, apalancados en las posibilidades que ofrece la ola de los hidrocarburos y los recursos provenientes de las regalías generadas por la producción de gas natural y petróleo.

Tal como señaló el ministro de Energía, Gustavo Medele, en la reciente presentación de la provincia en el Neuquén Day, la gestión provincial impulsa una ambiciosa estrategia orientada a madurar proyectos renovables, consolidar infraestructura de transporte eléctrico y capacitar el capital humano técnico necesario para sostener las demandas energéticas del futuro.

La premisa que orienta este plan institucional parte de una visión prospectiva de la economía global señalada por Medele: “la demanda de combustibles fósiles experimentará un declive gradual mucho antes de que las reservas del subsuelo neuquino se agoten”. En ese marco, el principal desafío económico reside en traducir el flujo de ingresos de Vaca Muerta, por sus recursos no renovables, en activos permanentes, capaces de continuar generando valor cuando el mercado global exija fuentes de bajas emisiones.

La inversión pública actual se orienta a completar las ingenierías básicas y los estudios de factibilidad, de modo que “cada desarrollo se encuentre listo para ejecutarse a medida que los costos tecnológicos internacionales continúen en descenso”, explicó el ministro.

Gustavo Medele, ministro de Energía de Neuquén.

 

El potencial hidroeléctrico de Neuquén

Entre los vectores estratégicos priorizados, la energía hidroeléctrica representa un recurso histórico de la provincia que aporta cerca del 20% de la oferta hidroeléctrica total de la Argentina. Las cuencas de los ríos Limay y Neuquén albergan un potencial consolidado a través de complejos emblemáticos como El Chocón, Piedra del Águila, Alicurá, Arroyito y Planicie Banderita.

No obstante, sobre el río Neuquén persisten oportunidades de expansión mediante emprendimientos proyectados que suman más de 1.000 megavatios de potencia firme adicional, entre los cuales destacan los desarrollos de las represas Chihuido I y II, La Invernada y el proyecto de aprovechamiento hidroeléctrico sobre el río Nahueve.

A la par de las grandes represas, la provincia cuenta con un inventario detallado de más de 15 sitios de interés para pequeños aprovechamientos en el interior cordillerano. Estas iniciativas de pasada, proyectadas en puntos como Manzano Amargo, Curamileo, Atreuco, Ruca Choroy, Mamuil Malal y Calfuco, permiten instalar pequeñas turbinas de bypass directamente en el cauce natural de los ríos.

Esta modalidad técnica evita la necesidad de construir diques de embalse y provee bloques de potencia de entre 4 y 10 megavatios. Un ejemplo concreto se observa en la obra del río Nahueve (4,5 MW), prevista para su puesta en marcha operativa antes de fin de año, junto con su correspondiente tendido de red para integrarse al sistema distribuido provincial.

En forma paralela, el recurso geotérmico de alta entalpía posicionado a lo largo de la Cordillera de los Andes sitúa a Neuquén entre las pocas jurisdicciones del continente con campos probados a profundidades accesibles. Proyectos emblemáticos como Domuyo y Copahue destacan por su capacidad de aportar generación eléctrica de base de manera continua durante los 365 días del año.

En el caso de Copahue, la existencia previa de una línea eléctrica de 10 megavatios que llega hasta Caviahue reduce de manera sustancial las inversiones requeridas para la conexión final. Aunque en la actualidad el costo de la generación geotérmica supera los valores nominales de la fuente térmica convencional, la preparación técnica de estas plantas modulares garantiza una respuesta veloz cuando la evolución tecnológica reduzca los costos de perforación profunda.

Eólica y solar amplían la matriz

En cuanto al vector eólico, las regiones del norte y del centro-oeste neuquino disponen de vientos de clase mundial impulsados por la circulación constante desde el océano Pacífico. Con factores de capacidad que oscilan entre el 45% y el 55%, valores que superan la media global del 30%, la provincia identifica corredores estratégicos en Zapala, Picún Leufú y Bajada del Agrio.

Esta competitividad eólica posiciona a proyectos como el Parque Eólico Picún Leufú y Vientos del Agrio no solo para abastecer el consumo masivo del mercado eléctrico, sino también para impulsar el desarrollo del hidrógeno verde y la electrificación gradual de los yacimientos.

Respecto a la energía solar fotovoltaica, los niveles de radiación en el centro y norte provincial presentan promedios anuales de entre 1.800 y 2.100 kilovatios-hora por metro cuadrado, valores comparables con los de la región de Cuyo. Emprendimientos como el Parque Solar El Alamito, en Chos Malal, y la mini-red híbrida solar-térmica de Los Chihuidos, implementada junto a Pan American Energy y el EPEN, demuestran la viabilidad de desplazar combustibles líquidos en zonas aisladas, sustituyendo progresivamente los generadores diésel por propano y gas natural.

El esquema se complementa mediante la adhesión a la Ley Nacional de Generación Distribuida y la implementación de la Ley Provincial 3297, junto con el Procedimiento de Alta de Usuario Generador de 2025. Esta normativa permite a usuarios particulares e industriales convertirse en prosumidores, inyectando excedentes a la red de distribución eléctrica.

Así, la provincia espera que la transferencia del know-how técnico desarrollado en el ámbito no convencional hacia los proyectos sustentables consolide un modelo en el que la riqueza fósil actúe como palanca financiera directa para garantizar el futuro energético de la región.

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