Cuestionamiento
Zona Fría: cómo su ampliación modificó el consumo de gas en distintas regiones del país
Un informe privado plantea que el régimen beneficia a 4,2 millones de usuarios, pero su expansión ha generado un aumento en el consumo de gas en zonas templadas.
El Régimen de Zona Fría, aunque fue creado con un objetivo legítimo, ha evolucionado de manera que hoy en día plantea serias preguntas sobre su efectividad y equidad. Si bien las zonas más frías continúan necesitando apoyo para cubrir sus costos energéticos, la expansión del régimen a provincias con climas más templados parece haber diluido su justificación.
Además, la falta de políticas de racionalización del consumo, unida a un aumento en la demanda, coloca presión sobre el sistema energético y aumenta la desigualdad en la distribución de los subsidios.
"Con la creciente concentración de los beneficiarios en las provincias más favorecidas económicamente y la persistente falta de un enfoque sostenible en el consumo de gas, el régimen de Zona Fría parece estar en una encrucijada que exige una revisión profunda para garantizar que el beneficio sea justo y eficiente para todos los sectores del país", plantea el análisis de la consultora Economía & Energía (E&E) que dirige Nicolás Arceo.
En febrero de 2021, el gobierno argentino amplió el Régimen de Zona Fría, extendiendo el beneficio del subsidio sobre el gas natural a diversas provincias con climas templados. Esta decisión ha generado un debate sobre la justificación de dicho régimen y su impacto en el consumo y la distribución geográfica de los beneficios.
Según los últimos informes, actualmente 4,2 millones de usuarios en Argentina reciben algún tipo de subsidio por Zona Fría, siendo el 72% de los beneficiarios de provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Sin embargo, estas regiones no necesariamente son las más frías del país, lo que plantea interrogantes sobre la equidad del régimen.
El Régimen de Zona Fría, que originalmente fue implementado en 2002 para compensar los altos costos de gas en las zonas más frías del país, tuvo un impacto claro en el consumo de gas.
Entre 2021 y 2024, el consumo unitario en las zonas con este régimen aumentó un 9%, mientras que en las regiones sin el beneficio, el consumo se redujo un 7%.
Este aumento en el consumo en las zonas beneficiarias es una tendencia notable, ya que en muchas de estas áreas, especialmente en provincias de climas más templados como Buenos Aires y Córdoba, no se justifica la misma necesidad de subsidios que en la Patagonia, la región con las temperaturas más bajas del país.
A pesar de los aumentos tarifarios implementados en 2024, las zonas con subsidios continúan viendo un incremento en la demanda, lo que sugiere que el beneficio ha impulsado un consumo mayor.
El origen del régimen de Zona Fría autorizaba el subsidio para las zonas de baja temperatura, como la Patagonia, la Puna y Malargüe, áreas donde el consumo de gas era significativamente más alto debido al frío extremo.
Sin embargo, la ampliación del régimen en 2021 ha llevado a que zonas como la ciudad de Córdoba, Santa Fe y parte de Buenos Aires se incluyan en el beneficio, a pesar de tener temperaturas cercanas o superiores a la media nacional (15,5°C), lo que genera un desajuste en la distribución geográfica del subsidio.