El escenario minero en argentina
Cacciola proyectó un salto minero: litio consolidado, cobre destrabado y exportaciones por USD 30.000 millones
El presidente de CAEM analizó en Modo Shale el presente del litio y sostuvo que el cobre será el gran motor de la próxima década. Planteó que el desafío de convertir las inversiones en empleo, proveedores locales e infraestructura.
La minería argentina atraviesa un punto de inflexión. Así lo planteó Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), al analizar el presente del litio, el potencial del cobre y el volumen de inversiones que comienzan a ingresar al país bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según el directivo, el sector dejó atrás la etapa de expectativas y se encamina hacia un ciclo de crecimiento con impacto directo en exportaciones, empleo e infraestructura productiva.
Durante la entrevista con Modo Shale (Mitre Patagonia y el canal de Youtube) Uno de los ejes centrales de su análisis fue el avance del litio, que en pocos años pasó de ser una promesa a consolidarse como una industria en producción. Cacciola recordó que hacia fines de 2022 la Argentina tenía apenas dos proyectos operativos y una producción de 32.000 toneladas de carbonato de litio. Hoy, ese escenario cambió de manera acelerada.
“Pasamos de producir 32.000 toneladas de carbonato de litio en ese año, y este año esperamos estar cerca de las 130.000. El litio es una realidad, continúa creciendo. Estimamos que en 3 o 4 años estaremos por encima de las 200.000 toneladas anuales de carbonato de litio”, señaló.
El dirigente también destacó que la recuperación de los precios internacionales mejora las perspectivas de los proyectos en marcha y de las nuevas inversiones. En ese contexto, remarcó que la Argentina cuenta con recursos, conocimiento técnico y provincias con experiencia minera para sostener un sendero de expansión.
El cobre y el escenario argentino
Pero el mayor cambio de escala, según Cacciola, vendrá de la mano del cobre. Lo definió como el “gran jugador pendiente” de la minería argentina y sostuvo que la reciente modificación de la Ley de Glaciares permitió despejar una restricción que condicionaba el avance de proyectos de clase mundial.
“Afortunadamente se aprobó la modificación de la ley de glaciares, que para tranquilidad de todos tenemos que tener en claro que el agua no está en riesgo. En pocas palabras, el agua no está en riesgo, no se van a afectar los ríos, no se van a afectar los cauces, y se hará minería donde se pueda, y donde no se pueda no se hará”, afirmó.
El RIGI y el nuevo mapa de inversiones mineras
Cacciola vinculó el nuevo escenario normativo con el ingreso de capitales a gran escala. De acuerdo con su visión, el RIGI se convirtió en una herramienta clave para acelerar decisiones de inversión, especialmente en proyectos cupríferos ubicados en provincias como San Juan y Catamarca.
“En minería al momento hay más de 42 mil millones de dólares de proyectos RIGI presentados, fundamentalmente para cobre, algo para litio y también algo para oro y plata, ya hay aprobados 9.000 y la gran mayoría de lo que resta se aprobará en los próximos 30 o 60 días”, indicó.
Para Cacciola, la Argentina está ante la posibilidad de ingresar en las grandes ligas del cobre y posicionarse entre los principales productores globales durante la próxima década.
El impacto económico, afirmó, sería significativo. “Para los primeros años de la próxima década podríamos estar tranquilamente en cifras de exportación cercanas a los 28.000, 30.000 millones de dólares, que si lo comparamos con 2025, es prácticamente multiplicar por 6 las exportaciones argentinas con un empleo que en total va a tener entre directos e indirectos más de 100.000 personas en la minería”, proyectó.
Ese salto, sin embargo, no dependerá únicamente de la construcción de minas. Cacciola advirtió que el desarrollo minero exigirá una planificación integral en infraestructura, servicios, capacitación laboral y proveedores. El desafío será similar al que atraviesa Vaca Muerta: transformar inversiones de gran escala en actividad económica concreta para las regiones productoras.
En esa línea, puso el foco en la necesidad de preparar a las provincias para absorber el crecimiento. La demanda de hospedaje, transporte, energía, logística, caminos, servicios industriales y mano de obra calificada será cada vez mayor. También será clave integrar a empresas de otras jurisdicciones para que se sumen como proveedoras de bienes y servicios.
Para Cacciola, el éxito de la nueva etapa minera dependerá de que el ciudadano perciba beneficios tangibles. “El foco de la atención de la gestión que viene por delante está vinculado con la gente, la gente está esperando que se le diga una frase que suena media burda, pero la verdad que hay para mí en este entorno en el sentido de muy bien 42 mil millones de dólares es un montón de plata, pero la gente común no llega a percibir qué es lo que puede significar”, sostuvo.
La minería argentina enfrenta así una oportunidad histórica: consolidar el litio, poner en marcha el cobre y convertir el flujo de inversiones en desarrollo territorial. El desafío será ejecutar los proyectos con estándares ambientales, previsibilidad normativa y una cadena de valor capaz de capturar una parte creciente de esa riqueza dentro del país.