Datos del INDEC

El shale da vuelta la balanza: nuevo superávit comercial en el primer trimestre

El saldo energético marcó un máximo histórico en el primer trimestre de 2026 de US$ 2.405 millones. La caída de compras externas y el avance del shale consolidan un giro estructural.

El shale da vuelta la balanza: nuevo superávit comercial en el primer trimestre
El motor principal del cambio no es coyuntural sino estructural de la mano de Vaca Muerta.
El motor principal del cambio no es coyuntural sino estructural de la mano de Vaca Muerta.

La balanza comercial energética alcanzó en el primer trimestre de 2026 el mayor superávit de su historia, con un saldo positivo de USD 2.405 millones, de acuerdo con el último informe del INDEC.

El resultado refleja un cambio profundo en la matriz del sector, impulsado por el crecimiento de las exportaciones y, sobre todo, por el desplome de las importaciones.

Entre enero y marzo, las ventas externas de energía sumaron USD 2.837 millones, con un alza interanual del 1,9%, mientras que las importaciones se derrumbaron 35,7% hasta USD 432 millones. La contracción de las compras externas aparece como el factor decisivo detrás del récord.

El desempeño se acentuó en marzo, cuando el saldo mensual trepó a USD 1.090 millones, el mayor registro para un solo mes. En ese período, las exportaciones alcanzaron USD 1.235 millones (+23,2% interanual), apalancadas por un fuerte aumento en los volúmenes exportados, mientras que las importaciones cayeron 38,5% hasta USD 145 millones.

El salto exportador convive con un contexto internacional de precios todavía elevados del crudo, aunque con impacto diferido en las estadísticas. Aun así, el motor principal del cambio no es coyuntural sino estructural: la expansión de Vaca Muerta y el desarrollo del shale argentino.

La producción no convencional revirtió más de una década de déficit energético. Tras un período de superávit entre 2003 y 2010, el sector acumuló un rojo de USD 35.600 millones entre 2011 y 2023, afectado por la caída de la producción convencional y el aumento de la demanda interna. Ese ciclo comenzó a revertirse con la masificación del shale, que permitió sustituir importaciones y generar saldos exportables.

El cambio también tuvo impacto fiscal. Los subsidios energéticos, que durante años promediaron 1,7% del PBI, se redujeron a 0,6% en 2025, en línea con la menor necesidad de importar combustibles.

Las proyecciones del sector refuerzan esa tendencia. De consolidarse el desarrollo de Vaca Muerta, la Argentina podría alcanzar exportaciones energéticas por más de USD 40.000 millones anuales hacia 2035, con una balanza ampliamente superavitaria. Ese escenario, sin embargo, dependerá de sostener inversiones elevadas y reglas de juego estables.

En paralelo, el resultado energético se inscribe en un frente externo más sólido. En marzo, la balanza comercial total registró un superávit de USD 2.523 millones, con fuerte crecimiento de las exportaciones y una dinámica importadora contenida.

Así, el sector energético no solo explica buena parte del superávit actual, sino que se consolida como uno de los principales vectores de generación de divisas. El boom del shale ya no es una promesa: empieza a reflejarse con fuerza en los números.

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