Industria y comercio exterior

Tras la polémica de Techint con el Gobierno, Alacero advierte sobre el riesgo de “pérdida permanente” de capacidad

El informe Visión 2026 de la cámara siderúrgica alerta sobre el impacto del acero chino, afirma que en la región la desindustrialización ya comenzó y reclama a los gobiernos medidas urgentes para nivelar la cancha.

Tras la polémica de Techint con el Gobierno, Alacero advierte sobre el riesgo de “pérdida permanente” de capacidad
Argentina busca expandir sus redes de transporte con objetivo exportador.
Argentina busca expandir sus redes de transporte con objetivo exportador.

La tensión entre el Grupo Techint y el Gobierno nacional por la apertura comercial y las condiciones de licitación en obras estratégicas encontró un sólido respaldo estadístico en el último informe de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero). El documento, titulado “Visión 2026”, ratifica la preocupación de los industriales locales respecto a la “invasión” de productos provenientes de China y el Sudeste Asiático, los cuales llegan a los mercados regionales con precios subsidiados que, aseguran, distorsionan la competencia.

La sobreproducción china y el impacto regional

La reciente polémica en torno a la licitación en la que resultó adjudicada la compañía india Welspun, donde se señalaron por parte de Techint sospechas de dumping por parte de proveedores asiáticos, coincide con el diagnóstico de Alacero sobre la escala inédita de la sobreproducción china. Según explica Ezequiel Tavernelli, director ejecutivo de la entidad, “la sobreproducción y la creciente inundación de productos provenientes de China y otros países del Sudeste Asiático ha alcanzado una escala inédita, con exportaciones a precios artificialmente bajos y sostenidos por subsidios”.

Las cifras son contundentes: China representa hoy el 52% de la producción mundial de acero, alcanzando 960,8 Mt en 2025, y “produce en aproximadamente 17 días lo que América Latina produce en un año”. El informe destaca que las reglas del comercio global no se diseñaron para enfrentar estrategias estatales de subsidios masivos.

Citando datos de la OCDE, Alacero revela que “los subsidios en la industria del acero china son hasta diez veces mayores que los de cualquier otro país desarrollado”. Esta situación presiona no solo a las plantas siderúrgicas, sino a toda la cadena de valor: desde fabricantes de maquinaria hasta la industria automotriz y de materiales de construcción, que ven sus mercados inundados de productos difíciles de igualar en precio.

En su informe, la asociación subraya que “la industria del acero en América Latina atraviesa una situación crítica y está enfrentando una verdadera crisis”, debido a la imposibilidad de competir en condiciones justas contra los excedentes asiáticos. Esta coyuntura no solo afecta los balances financieros, sino que pone en jaque la estructura misma del sector, ya que, según advierte Alacero, la capacidad productiva de la región “corre el riesgo de perderse de manera permanente” si no se logra nivelar el campo de juego frente a las prácticas de comercio desleal.

Apertura comercial, demanda débil y señales de alerta

A pesar de que la Argentina presenta indicadores de recuperación macroeconómica, con un crecimiento proyectado del 4% para 2026, encabezando el ranking regional, el sector siderúrgico mantiene cautela. Alacero advierte que, en la Argentina, “aunque el panorama macro luce positivo, todavía no se ven drivers claros de demanda”. A esto se suma la apertura comercial tras años de restricciones, lo cual “aumenta el ingreso de importados y puede afectar la producción local”.

El impacto de esta apertura ya es visible en los datos de 2025, según el reporte. En el caso de los automóviles, las compras externas crecieron alrededor de un 60% anual en la región, lideradas por la Argentina, donde la normalización del régimen comercial impulsó “alzas de tres dígitos”. En maquinaria se registró un avance medio cercano al 110% en las importaciones regionales, y en electrodomésticos el ingreso de productos extranjeros saltó un 170% interanual, traccionado nuevamente por la apertura de las importaciones en la Argentina.

Para la entidad, este escenario incrementa el ingreso de productos terminados que contienen acero indirecto (IST), lo cual “acotó el espacio para la producción regional e impactó de forma directa sobre el consumo de acero local”.

El consumo aparente de acero en la región registró una caída del 0,6% en 2025, anotando su segundo descenso consecutivo. Este retroceso se explicó en gran medida por el desplome de México (-10,5%), pero también por la debilidad de sectores clave en todo el bloque. La construcción, que concentra casi el 50% de la demanda total de acero, se encuentra “prácticamente estancada” y habría terminado el año en niveles similares a los de 2024.

La industria manufacturera regional creció apenas un 0,7% en 2025, menos de la mitad que el avance del PIB de la región, una tendencia que se repite desde 2022. Alacero es enfática sobre las consecuencias de este proceso: “Detrás de cada tonelada desplazada hay empleos de calidad, inversiones postergadas y capacidad productiva que corre el riesgo de perderse de manera permanente”.

El documento es contundente al afirmar que “la desindustrialización ya comenzó”. El valor agregado de la industria manufacturera en América Latina cayó del 19% del PIB en la década de los 90 al 15% en el período 2010-2024. Actualmente, “más del 40% del acero que se consume en nuestros mercados ya es importado, incluso sin considerar el incorporado en los productos manufacturados finales”.

Ante este panorama, 2026 se presenta como un año clave para discutir la defensa comercial. La industria reclama una “hoja de ruta común” que preserve el empleo industrial y la competitividad de la cadena de valor del acero. Tavernelli concluyó que la región no debe resignarse: “América Latina no está condenada a ser solo proveedora de materias primas: tiene todo para ser también el corazón industrial de su propio desarrollo”.

Te puede interesar
Últimas noticias