Consolidación minera global
Glencore y Rio Tinto reabren conversaciones para una fusión clave en el mercado mundial del cobre
El posible acuerdo se da en un contexto de fuerte demanda global y escasez de nuevos proyectos.
Glencore y Rio Tinto volvieron a analizar una posible fusión que, de concretarse, tendría un impacto significativo en la estructura del mercado mundial del cobre. Las conversaciones entre ambas mineras reactivan un escenario de consolidación en un sector presionado por el crecimiento de la demanda y las limitaciones para ampliar la oferta.
De acuerdo con información divulgada por la propia Rio Tinto, la alternativa bajo evaluación contempla una adquisición de Glencore mediante un esquema sujeto a aprobación judicial, retomando negociaciones que ya se habían explorado durante 2024 sin llegar entonces a un acuerdo.
El interés por avanzar en una operación de esta magnitud se produce en un momento en que el cobre gana protagonismo como insumo estratégico para la electrificación, la transición energética y el desarrollo de nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial.
Analistas del sector señalan que la dificultad para poner en marcha proyectos greenfield, por sus altos costos y largos plazos, impulsa a las grandes compañías a buscar escala a través de adquisiciones.
Según estimaciones de Benchmark, la producción combinada de cobre atribuible a ambas compañías podría superar los 1,6 millones de toneladas anuales hacia 2026, lo que ubicaría a la empresa resultante como la mayor productora global del metal rojo.
El volumen estaría respaldado por activos que se encuentran en fases de expansión y con proyecciones de producción crecientes para la próxima década.
Glencore cuenta con una cartera diversificada de activos de cobre, con operaciones relevantes en Chile, Perú y la República Democrática del Congo, entre otros países. En tanto, Rio Tinto concentra su producción en yacimientos de gran escala, como Oyu Tolgoi, en Mongolia, uno de los mayores proyectos de cobre y oro del mundo, además de operaciones en Estados Unidos.
El eventual acuerdo no resolvería, sin embargo, los desafíos estructurales de la oferta global, ya que se trata de una consolidación de producción existente más que de la incorporación de nuevos proyectos.
No obstante, la mayor escala podría mejorar el acceso al financiamiento y fortalecer la capacidad de inversión de la compañía resultante.
En ese marco, Argentina aparece como un territorio relevante dentro de la estrategia de crecimiento de Glencore. La empresa impulsa proyectos de gran porte como El Pachón, en San Juan, y MARA, en Catamarca, que forman parte de un plan de inversiones de largo plazo orientado al desarrollo del cobre.
La posible fusión con Rio Tinto podría reforzar el respaldo financiero y operativo de estos activos, en un contexto de creciente concentración global y de valorización del cobre como mineral crítico para la economía mundial.