TGN y el precio del gas regional
Para Ridelener, la diferencia en las tarifas de transporte es factor clave para la integración gasífera entre la Argentina y Brasil
El testeo de ventas permitió comprobar que el gas de Vaca Muerta puede llegar a Brasil, pero es sólo el inicio de un camino a lograr contratos a largo plazo que consoliden la integración energética.
La viabilidad de exportar gas de la Argentina a Brasil no solo depende de la riqueza de Vaca Muerta o de la necesidad energética del país vecino, sino que surge como un factor crítico, y que ya genera un intercambio intenso, la gran disparidad en las tarifas de transporte del gas a través de los países de la región involucrados, según lo advirtió Daniel Ridelener, director general de Transportadora de Gas del Norte (TGN).
El directivo señaló que este punto es un "desafío" que debe ser resuelto para que los contratos de largo plazo, similares a los firmados en los años 90, puedan concretarse, afirmó al participar del evento Los Desafios de la Integración Gasífera en el Cono Sur, una sesión conjunta entre ambos organismos sobre la integración regional, en el marco de estar realizandose en la AOG 2025 (IAPG) y Rio Pipeline (IBP) Ridelener comparó los costos de mover la molécula de gas en la Argentina, Bolivia y Brasil, donde las diferencias son abrumadoras.
"Tenemos un punto para trabajar", enfatizó el ejecutivo durante un evento que del lado argentino sumó al interventor del Enargas, Carlos Casares, y al director comercial de Tecpetrol, Leopoldo Macchia. La alusión es a la necesidad de "homogeneizar estas tarifas para que el gas de la Argentina sea competitivo y atractivo para el mercado brasileño", que hoy paga precios significativamente más altos que el de la Argentina.
La visión de Ridelener se estructura en cuatro pilares clave para concretar una integración exitosa: el recurso geológico, el mercado, la infraestructura y la institucionalidad. Sobre el primero, no dudó en afirmar que "no tiene sentido profundizar, porque es sabido que Vaca Muerta tiene esos recursos disponibles".
El segundo pilar, sin embargo, es un tema que es motivo de análisis debido a las marcadas diferencias de precios entre ambos países. Mientras un industrial brasileño paga alrededor de 17 dólares por millón de BTU, su par en la Argentina "está en el orden de los 5, 5,50 dólares". Esta brecha obliga a un estudio detallado de los costos de la cadena y el transporte, en particular, presenta un punto crítico.
"El transporte es mucho más largo", explicó el ejecutivo, ya que mover el gas hasta los centros de consumo de Brasil puede implicar recorrer hasta 5.000 kilómetros. No obstante, Ridelener enfatizó que "no son 5.000 kilómetros de ductos nuevos", sino que una gran parte de la ruta utiliza infraestructura existente y amortizada.
"En Argentina lo que estamos viendo son 750 kilómetros de ductos nuevos y expansiones de ductos existentes que podrán ser unos 1.000 kilómetros, dependiendo la ruta que se elija. Y acá estoy pensando en una ruta por el este que se vincula desde Uruguayana a Puerto Alegre, o en una ruta por el norte que pasa a través de Bolivia, y después más de 3.000 kilómetros de ductos que por lo menos tienen 25 años de antigüedad", reseñó.
Y ahí planteó empezar a ver qué pasa en los distintos países, con ductos que ya están bastante amortizados y qué tarifa pagan, es importante. "En esto creo que a veces las palabras son muy claras, pero los números son más claros; Aquí es donde surge uno de los principales escollos que es la disparidad en las tarifas, porque Bolivia pide entre 1,4 y 1,9 dólares para transportar gas una distancia de 1.200 kilómetros, mientras que en la Argentina esa misma distancia, en ductos amortizados, cuesta alrededor de "50 centavos de dólar".
"Tenemos un punto para trabajar", sentenció Ridelener, agregando que "hay que entender por qué esa diferencia y de ser posible homogeneizarlo".
El debate sobre la ruta más viable para llevar el gas de la Argentina a Brasil es otro de los puntos centrales. De las cinco opciones que se consideraban, incluyendo el GNL, Ridelener redujo las posibilidades a un máximo de tres "rutas que tienen que ver con gasoductos".
"Una por Bolivia. Una a través de Uruguayana-Puerto Alegre. Y una tercera ruta de un actor que se sumó, que levantó la mano y dijo yo también estoy, que es Paraguay", detalló. Este último actor "dijo estar dispuesto a poner demanda hacia el año 2030-2032".
La decisión final sobre cuál de estas rutas será la más conveniente dependerá de factores como "la demanda final que tengan los actores" y los "precios de transporte de la infraestructura existente".
Ridelener dejó claro que si "los precios son muy altos, seguramente se repotencia la alternativa de construir y cerrar el anillo por Uruguayana-Puerto Alegre", lo que abriría la puerta a una nueva y estratégica infraestructura de conexión.
La visión de TGN es que la colaboración entre productores, transportistas y gobiernos es indispensable para sortear los desafíos que hace 25 años no existían. La articulación de todos los actores en torno a una "institucionalidad, las condiciones de largo plazo, lo regulatorio y los soportes que los gobiernos de ambos países le den" será la clave para la integración gasífera como pilar de desarrollo regional.