El futuro del petróleo y el gas en la Argentina
De Vaca Muerta al mercado global: la encrucijada del financiamiento
En la AOG Expo, referentes del sector advirtieron que el riesgo país y la incertidumbre política frenan las inversiones necesarias para que Vaca Muerta dé el salto exportador.
En un contexto de crecimiento y expectativas para el sector energético, la industria petrolera no se desatiende de lo que pasa con el futuro político de la Argentina. Durante la AOG Expo, un panel de expertos analizó los desafíos financieros que enfrenta el sector, revelando que, para los grandes decisores, la inversión está en suspenso.
Claudio Zuchovicki, presidente de Byma, fue contundente al afirmar que "La mayoría de los que ponen plata decidió esperar qué quiere la sociedad en octubre", en referencia a las próximas elecciones de medio término tras los resultados recientes en la provincia de Buenos Aires.
La Argentina se encuentra en un punto de inflexión. Zuchovicki y Daniel Dreizzen, presidente de Análisis Económico del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), coincidieron en que el país logró, gracias al desarrollo de Vaca Muerta, pasar de ser una nación con reservas petroleras en declive a una con el potencial de convertirse en un actor global. Un hito que solo cuatro países en el mundo han alcanzado con éxito: Estados Unidos, Canadá, China y la Argentina.
Sin embargo, los planes de ambiciosas exportaciones se están topando con la realidad de la ejecución. Zuchovicki advirtió que los costos de la industria fueron subiendo, mientras que los precios internacionales del petróleo bajaron, generando un escenario de incertidumbre. La clave para que el sector crezca más rápido, sostuvo, es el financiamiento, aunque la industria creció en el pasado "casi sin financiamiento". Para lograr un verdadero despegue, se necesitan inversiones masivas.
El problema central, según el presidente de Byma, es la pérdida de la moneda como instrumento de ahorro a largo plazo, lo que obliga a la industria a depender del dólar y de la confianza de inversores internacionales. A diferencia de los países desarrollados, donde el mercado de capitales opera un volumen equivalente a tres veces su PBI, "en la Argentina apenas alcanza el 12%".
Zuchovicki fue tajante al señalar que el riesgo país es el principal obstáculo para la inversión privada. El hecho de que una petrolera argentina pueda obtener financiamiento más barato que el propio Estado es una señal de cambio, pero el proceso es frágil. “El peor enemigo de la inversión privada es el riesgo país, porque un país es soberano y nunca quiebra, por lo tanto, debería ser menor que el riesgo privado", reflexionó.
El debate político reciente, centrado en la discusión sobre si la sociedad prioriza la propiedad privada o el rol del Estado, ha sumado una capa de incertidumbre que los inversores no están dispuestos a ignorar. "Si solo discuto las formas no discuto el camino", aseveró Zuchovicki, haciendo referencia a los conflictos que se dan en el ámbito político. Los inversores, explicó, están esperando para ver si la sociedad va a elegir "respeto por los contratos y si el privado sea protagonista de lo que viene o que el Estado maneje todo".
Otro de los grandes lastres del sector es el costo del financiamiento. Zuchovicki lo explicó con un simple ejemplo: mientras que en otros países las empresas se financian a tasas de 4% o 6% anual, en la Argentina las tasas pueden alcanzar el 9%. Esta diferencia de 3 puntos porcentuales es demoledora a largo plazo, ya que “es el doble del capital a 5 años”. Esta sobretasa inhibe las inversiones y resta competitividad a las empresas argentinas, que necesitan una ventaja mucho mayor para compensar los altos costos financieros.
El economista concluyó con una reflexión sobre el futuro de la Argentina. Si el país logra superar el actual momento de incertidumbre política, podrá aprovechar el potencial del sector energético y el avance tecnológico para generar divisas. Sin embargo, para ello es fundamental que la sociedad se decida y transmita una señal clara a los mercados. "Por suerte nos vamos a enterar rápido qué tipo de sociedad queremos vivir", concluyó, dejando en claro que las próximas elecciones no solo definirán un gobierno, sino también el rumbo económico del país.