Reporte de la Universidad Austral
El gas natural se redefine: crece la generación eléctrica, se estanca el sector industrial y la infraestructura marca el ritmo
El sector térmico gana protagonismo mientras el industrial pierde participación. La entrada en operación del Gasoducto Perito Moreno y un invierno más riguroso marcaron la demanda 2024. La infraestructura será clave para evitar cuellos de botella en 2025.
Un informe del Instituto de Energía de la Universidad Austral revela una transformación estructural en la demanda de gas natural en Argentina. El uso residencial se estabiliza, las centrales térmicas ganan peso y la infraestructura de transporte sigue siendo el principal desafío para sostener el abastecimiento invernal.
Aunque los volúmenes totales de demanda se estabilizaron tras la pandemia, la composición sectorial cambió de manera significativa. En 2024, las centrales térmicas y el sector residencial lideran el uso del recurso, mientras que la industria continúa perdiendo participación.
En términos históricos, la demanda interna de gas natural creció más del 100% entre 1993 y 2018, alcanzando un pico entre 2017 y 2019. La pandemia de COVID-19 y la posterior crisis económica provocaron una fuerte caída que se prolongó hasta 2022. Recién en 2024 se consolidó una recuperación moderada, aunque sin alcanzar los máximos anteriores.
Proyecciones 2025
Las proyecciones para 2025 mantienen una perspectiva de demanda estable y eficiente, apalancada en los avances de infraestructura y las políticas de sustitución de combustibles líquidos.
La entrada plena en operación del Gasoducto Perito Moreno, junto con la reversión del Gasoducto Norte, podría finalmente evitar recurrir a importaciones costosas durante los picos estacionales.
“El desafío ahora es adaptar la planificación del sistema de transporte a una demanda más térmica y menos industrial, con fuerte estacionalidad y prioridad residencial”, subraya el informe.
El sector residencial mantendrá su peso, pero con una elasticidad creciente ante mejoras en eficiencia energética y hábitos de consumo. Las centrales térmicas continuarán con una mayor participación estructural, sobre todo si persiste la baja oferta hidroeléctrica y el avance de las energías renovables exige respaldo térmico.
El informe del Instituto de Energía deja en claro que la matriz de consumo de gas natural en Argentina está en transformación. La estabilidad reciente no implica inmovilidad, sino una reconfiguración silenciosa, donde los sectores eléctricos y residenciales se posicionan como principales motores de la demanda.
Qué dejó el 2024
Los datos de 2024 muestran una composición sectorial muy distinta a la de hace tres décadas. En 1993, la participación por sectores era: Residencial: 33%; GNC: 4%; Industrial: 36%, y Centrales térmicas: 28%. En 2024, la distribución se modificó a: Residencial: 39%; GNC: 4%; Industrial: 25%, y Centrales térmicas: 31%
Este cambio refleja, por un lado, el mayor protagonismo de la generación eléctrica, impulsado por el uso de gas natural en reemplazo de combustibles líquidos, y por otro, la pérdida de peso relativo de la industria, afectada por la contracción económica y cambios tecnológicos.
El invierno de 2024 fue clave en este comportamiento. A diferencia de 2023 —uno de los inviernos más cálidos en décadas—, este año las bajas temperaturas se extendieron desde mayo hasta septiembre, lo que generó un fuerte repunte en el consumo residencial y un uso más intensivo de las centrales térmicas, debido también a la menor disponibilidad hidroeléctrica.
La entrada en funcionamiento del Gasoducto Perito Moreno (ex Gasoducto Presidente Néstor Kirchner) fue determinante para esta mayor participación térmica.
La nueva infraestructura permitió incrementar el despacho de gas natural desde Vaca Muerta hacia los principales centros de demanda, reemplazando combustibles líquidos en la generación eléctrica y reduciendo costos operativos.
Además, la reversión del Gasoducto Norte, recientemente completada, alivió las restricciones en el norte del país, beneficiando a regiones como el NOA y parte de la Patagonia, tradicionalmente más expuestas a déficits durante los meses fríos.
A pesar de estos avances, el déficit estructural de capacidad de transporte sigue siendo un factor crítico. La estacionalidad del sistema argentino es extrema: en invierno, el consumo residencial puede ser hasta cinco veces superior al del verano. Y dado que la regulación nacional prioriza el abastecimiento residencial, otros sectores —especialmente el de generación térmica— son desplazados en los momentos de mayor consumo.
El informe destaca que, si bien el país cuenta con reservas suficientes para el autoabastecimiento, sin capacidad firme de transporte no es posible cubrir simultáneamente todas las demandas en los picos invernales. Esta dinámica se repite cada año, con mayor intensidad en inviernos fríos y sin grandes reservas de almacenamiento disponibles.