Horizonte de vencimientos más despejado
Cómo hizo YPF para batir récords de caja y desplomar su nivel de deuda a mínimos históricos
La presentación de los resultados financieros de YPF del tercer trimestre acaparó la atención del mercado por el volumen de dinero generado y por la velocidad con la que la compañía redujo su nivel de endeudamiento relativo. El indicador que mide cuántas veces su ganancia operativa cubre sus compromisos de deuda cayó hasta ubicarse en 0,81x al cierre de septiembre.
Esta cifra representa una contracción superior al 60% en la comparación interanual frente al 2,1x registrado en el mismo período del año anterior, y una mejora notable en relación con las 1,1x observadas al finalizar el segundo trimestre. Para la petrolera, situar este indicador por debajo de un dígito constituye el registro más favorable de la última década, impulsado por una administración de recursos y una estrategia financiera que le otorga flexibilidad a su plan de desarrollo.
Tal como detalló la compañía en su call con inversores, el fuerte descenso del endeudamiento relativo se explica, en primer término, por el desempeño de las actividades principales de la compañía, que actuaron como la fuente de recursos. Durante el tercer trimestre, YPF reportó un resultado operativo medido como EBITDA ajustado de aproximadamente US$2.500 millones. Esta cifra se consolida como el segundo mejor registro trimestral en la historia de la empresa, aportando el volumen necesario para financiar de manera genuina sus operaciones y proyectos.
A partir de este flujo, la petrolera cubrió un nivel de inversiones en infraestructura y desarrollo que rozó los US$1.287 millones, enfocado principalmente en los yacimientos no convencionales de Vaca Muerta. A pesar de la magnitud de esos desembolsos, la generación subyacente permitió obtener un flujo de caja libre positivo de aproximadamente US$901 millones en el período.
Los movimientos detrás de la caja récord
El movimiento del dinero durante el trimestre partió de una posición inicial de caja y equivalentes de 2.474 millones de dólares al cierre de junio. A la contribución del EBITDA ajustado (+2.503 millones) y a la deducción de las inversiones (-1.287 millones), se sumaron los siguientes factores clave también detallados en la presentación:
- Venta de activos y negocios: Las operaciones de fusiones y adquisiciones aportaron ingresos netos por US$175 millones, impulsadas fundamentalmente por el cobro inicial del 10% correspondiente a la desinversión en MetroGas y por los recursos de la salida de bloques convencionales en Mendoza y el clúster Chachahuen.
- Pago de intereses e impuestos: Las salidas de efectivo contemplaron unos US$278 millones destinados al pago regular de intereses de la deuda y US$225 millones orientados a la cancelación del impuesto a las ganancias.
- Capital de trabajo y otros: Las variaciones en el capital de trabajo y otras partidas secundarias aportaron un saldo favorable neto de US$13 millones (con ingresos por mayores ventas estacionales de gas y dividendos de empresas afiliadas por US$19 millones, compensados por aportes a afiliadas por US$50 millones).
- Nuevas emisiones y financiamiento: La actividad neta de pasivos financieros sumó US$279 millones.
Como consecuencia de esta dinámica, la liquidez total de la compañía pasó de US$2.500 millones al finalizar junio a un pico histórico de US$3.654 millones al 30 de septiembre. Esta caja disponible representa la cifra más alta en los registros de YPF, y le permite cubrir con comodidad más de dos años y medio de sus vencimientos de deuda futuros, blindando a la empresa frente a cualquier volatilidad de los mercados financieros.
A la par de la acumulación de liquidez, la dirección financiera ejecutó una serie de operaciones destinadas a reorganizar sus obligaciones con el objetivo principal de extender los plazos de vencimiento y reducir de manera sensible el costo promedio que paga por sus deudas.
El punto clave de esta estrategia se concretó en septiembre con el regreso exitoso de YPF al mercado internacional de capitales mediante la emisión de un nuevo bono corporativo por US$1.200 millones con vencimiento final en 2035.
Esta operación representó la mayor emisión de deuda corporativa llevada adelante por una empresa argentina en los últimos 11 años y atrajo un interés masivo de inversores globales, con ofertas que rozaron los US$2.200 millones de dólares, casi el doble del dinero que la empresa finalmente decidió tomar.
Para la colocación a 9 años se pactó a una tasa de rendimiento anual del 7,8%, con un diferencial de 300 puntos básicos por encima de los títulos del Tesoro de los Estados Unidos, marcando el costo de endeudamiento externo más bajo en la historia de la compañía.
Recompra de bonos y nuevos vencimientos
La petrolera utilizó parte de ese dinero para lanzar una oferta formal de recompra anticipada de sus títulos internacionales que vencían entre 2027 y 2029, logrando retirar del mercado aproximadamente US$530 millones de valor nominal, con un desembolso efectivo de US$545,2 millones por precios de recompra y factores de amortización.
Con este movimiento, la deuda comprometida para 2027 se redujo en US$318,5 millones y la de los bonos 2029 en US$212,2 millones, descomprimiendo el peso financiero de los próximos años.
En paralelo, la compañía operó en el mercado doméstico y en agosto, reabrió un bono denominado en dólares (MEP) con vencimiento en abril de 2030, captando US$170 millones a tasa del 5,5%.
Los pesos y dólares obtenidos en la plaza local se destinaron íntegramente a cancelar por adelantado obligaciones financieras domésticas que vencían de manera inmediata, ordenando y estirando el calendario de pagos.
Gracias a la combinación de la recompra de bonos externos, los pagos anticipados en el mercado local y la colocación del título a largo plazo, el calendario de compromisos de YPF quedó notablemente más despejado y previsible. La distribución del capital a abonar en las distintas etapas se detalla de la siguiente manera:
- Último trimestre de 2026 (4Q26): Los compromisos remanentes suman apenas US$208 millones, de los cuales US$88 millones corresponden a obligaciones negociables locales, US$72 millones a préstamos bancarios locales y US$47 millones a compromisos internacionales.
- Año 2027: Acumula un total de US$1.326 millones en amortizaciones, repartidos trimestre a trimestre: US$248 millones en el primer trimestre, US$286 millones en el segundo trimestre, US$719 millones en el tercer trimestre y tan solo US$73 millones en el cuarto trimestre.
- Año 2028: Representa un horizonte de pagos moderado por un total de US$1.192 millones, compuesto por US$655 millones en títulos locales, US$317 millones en bonos internacionales y US$220 millones en otros créditos locales e internacionales.
- Año 2029: Muestra vencimientos totales por US$1.817 millones, donde la porción de bonos internacionales se redujo a US$842 millones tras las operaciones de recompra, acompañada por US$416 millones en deuda local y US$559 millones en otros pasivos corporativos y externos.
- Años subsiguientes 2030 a 2047: El resto de la deuda se extiende a largo plazo de forma equilibrada, destacándose compromisos por US$1.023 millones en 2030, US$902 millones en 2031, US$679 millones en 2032, US$638 millones en 2033, US$649 millones en 2034, el nuevo bono internacional por US$1.171 millones con vencimiento en 2035 y un remanente final de US$530 millones de dólares que vence en 2047.