Los recursos de Vaca Muerta
Neuquén crece al ritmo de Vaca Muerta y proyecta más de $1 billón en infraestructura
El impacto de Vaca Muerta sobre Neuquén ya excede ampliamente a la actividad de perforación y producción. El crecimiento hidrocarburífero se convirtió en una fuente central de recursos para las cuentas provinciales y, a través de la inversión pública, derrama sobre sectores como la construcción, los servicios, el comercio y la infraestructura.
La magnitud de ese efecto quedó expuesta por la secretaria de Hacienda y Finanzas, Carola Pogliano, quien destacó que las regalías representan prácticamente la mitad de los ingresos corrientes que recibe la Provincia.
Sobre una recaudación mensual que ronda los $7.500 millones, entre regalías, impuestos provinciales, recursos nacionales y otras fuentes, casi la mitad corresponde al aporte directo de los hidrocarburos.
A eso se suma el impacto de la actividad petrolera sobre la recaudación de Ingresos Brutos, principal impuesto provincial. Según explicó Pogliano, aproximadamente la mitad de lo que Neuquén recauda por ese tributo está directamente vinculado con la actividad hidrocarburífera.
El resultado es una cadena económica que comienza en los yacimientos, continúa en empresas de servicios y proveedores y termina generando recursos que la Provincia utiliza para financiar infraestructura en todo el territorio.
Del petróleo a las obras
El crecimiento de los ingresos permitió, según Hacienda, ampliar el margen entre recursos y gastos y sostener un importante nivel de inversión con fondos propios.
Pogliano señaló que a julio la Provincia acumulaba un superávit financiero de unos $200.000 millones y que ya había superado los $500.000 millones destinados a infraestructura.
La proyección para todo el año es todavía mayor: más de $1 billón en obras. El plan incluye inversiones en rutas, escuelas, hospitales y otras obras necesarias para acompañar el crecimiento demográfico y productivo que atraviesa Neuquén.
La lógica es directa: más producción genera más regalías e impuestos; esos recursos permiten mayor inversión pública; y esa infraestructura, a su vez, resulta necesaria para sostener el crecimiento de otras actividades económicas.
Una economía que se diversifica
El efecto Vaca Muerta también se observa fuera de las cuentas provinciales. La expansión de la actividad genera demanda para constructoras, empresas de transporte, metalúrgicas, talleres, servicios profesionales, comercios, hotelería, gastronomía y una extensa red de proveedores.
En paralelo, la obra pública financiada con los recursos generados por la actividad hidrocarburífera demanda mano de obra y empresas de múltiples rubros.
Así, el petróleo funciona como uno de los principales motores de un circuito económico más amplio, que tiene impacto tanto en las localidades petroleras como en los principales centros urbanos de la provincia.
El desafío para Neuquén es acompañar ese crecimiento con infraestructura suficiente y, al mismo tiempo, consolidar una economía capaz de aprovechar los recursos extraordinarios que genera Vaca Muerta para fortalecer otros sectores.
El reclamo por la coparticipación
En este escenario, el Gobierno provincial también vuelve a poner sobre la mesa la discusión por la distribución de recursos nacionales.
Pogliano cuestionó que Neuquén continúe recibiendo el 1,72% de los recursos de la Coparticipación Federal, un coeficiente que, según planteó, no refleja el crecimiento económico y poblacional registrado en las últimas décadas.
La funcionaria sostuvo que Neuquén tiene actualmente un peso en el Producto Bruto Interno nacional muy superior al que reconoce el esquema de coparticipación.
Según su estimación, una actualización que simplemente duplicara el coeficiente permitiría elevar los recursos coparticipables de unos $120.000 millones a $240.000 millones.
La discusión adquiere mayor relevancia en una provincia que enfrenta el desafío de financiar infraestructura a la velocidad que exige el crecimiento de Vaca Muerta.
Por ahora, el dato central es que la expansión hidrocarburífera está modificando la escala económica de Neuquén.
El desafío ya no pasa solamente por producir más petróleo y gas, sino por transformar esa riqueza en infraestructura, empleo y nuevas oportunidades para una economía provincial cada vez más grande.