2026-09-02

Transición energética

Almacenamiento de energía: América Latina llegará a 34 GW en 2035 y Argentina gana protagonismo

El almacenamiento de energía se prepara para dar un salto de escala en América Latina durante la próxima década. La consultora Wood Mackenzie proyecta que la capacidad acumulada de la región crecerá de 2,5 GW en 2025 a 34 GW en 2035, lo que implica multiplicar por 13,6 la potencia instalada en diez años y alcanzar una tasa de crecimiento anual compuesta cercana al 30%.

El nuevo escenario también alcanza a Argentina, que en poco más de un año comenzó a desarrollar un mercado de almacenamiento independiente a través de licitaciones. Según los datos oficiales citados en el informe, el país ya suma 1.413,5 MW adjudicados, destinados principalmente a reducir restricciones en puntos críticos de la red y aportar potencia y reservas.

La evolución regional estará impulsada principalmente por las limitaciones de las redes de transmisión, el crecimiento de las energías renovables y los vertimientos de generación, además de nuevos mecanismos de contratación y licitaciones.

La nueva proyección de Wood Mackenzie representa una fuerte revisión respecto de su informe anterior. En septiembre de 2025, la consultora había estimado que América Latina alcanzaría los 23 GW en 2034, con una tasa de crecimiento anual del 8%.

Argentina, entre los mercados que aceleran

Argentina aparece ahora entre los países que están construyendo las condiciones para una expansión del almacenamiento a gran escala. Las recientes licitaciones permitieron adjudicar proyectos por alrededor de 1,3 GW, mientras que los registros oficiales elevan la cifra a 1.413,5 MW.

Los sistemas estarán destinados principalmente a atender las restricciones que existen en determinados nodos de la red eléctrica y a brindar servicios de potencia y reserva mientras avanzan las obras de ampliación del transporte.

Para Wood Mackenzie, el desarrollo argentino muestra cómo las licitaciones pueden convertirse en una herramienta para incorporar baterías incluso antes de que estén terminadas todas las ampliaciones de infraestructura necesarias.

El desafío, al igual que en otros mercados de la región, será establecer mecanismos que permitan que esos proyectos tengan ingresos previsibles y puedan conseguir financiamiento.

Chile mantiene el liderazgo

Chile continúa encabezando el mercado regional y concentra algunos de los mayores sistemas de almacenamiento con baterías -BESS- actualmente en operación en América Latina.

La elevada participación de las energías renovables y los crecientes vertimientos de generación en el norte del país están favoreciendo la incorporación de baterías de mayor duración.

Sin embargo, Wood Mackenzie advierte sobre un nuevo riesgo: la canibalización de precios. A medida que aumenta la cantidad de baterías instaladas, puede reducirse el diferencial de precios disponible para realizar arbitraje energético y, con ello, los ingresos esperados de los proyectos.

México y Brasil preparan el salto

México aparece como otro de los mercados que podrían acelerar su crecimiento. Según la consultora, los nuevos mecanismos para proyectos estratégicos y los esquemas de desarrollo conjunto con la Comisión Federal de Electricidad podrían traducirse en la adjudicación de más de 3 GW de almacenamiento hasta 2030.

El país estableció además una referencia de 935 MW para sistemas de almacenamiento independientes, con tres horas de duración, distribuidos en distintas regiones. Brasil también se prepara para una expansión importante. El país realizará en diciembre de 2026 sus primeras dos subastas de reserva de capacidad específicamente orientadas a grandes sistemas de baterías.

Los contratos tendrán una duración de 15 años, con inicio del suministro previsto para agosto de 2028. Los proyectos deberán contar con al menos 30 MW de potencia y cuatro horas de duración.

Más allá del crecimiento proyectado, Wood Mackenzie identifica un obstáculo común en buena parte de América Latina: la falta de modelos de ingresos suficientemente previsibles para financiar los proyectos.

En distintos mercados todavía no están claramente definidos los mecanismos de remuneración para servicios auxiliares, capacidad y arbitraje energético. A esto se suman demoras en permisos, restricciones para acceder al financiamiento y una cantidad limitada de compradores capaces de sostener contratos de largo plazo.

La consultora considera que los países que logren establecer mecanismos de remuneración financiables tendrán mayores posibilidades de convertir las numerosas carteras de proyectos anunciadas en instalaciones efectivamente construidas.

La República Dominicana aparece como uno de los casos más avanzados del Caribe. Su regulación exige que los nuevos proyectos renovables de al menos 20 MWac incorporen almacenamiento equivalente, como mínimo, al 50% de su capacidad instalada y con una duración mínima de cuatro horas. Wood Mackenzie estima además un objetivo de 500 MW de almacenamiento para ese país hacia 2030.

El escenario regional marca así una transformación del sistema eléctrico: las baterías empiezan a dejar de ser una tecnología complementaria de las renovables para convertirse en una pieza clave para administrar la energía disponible, reducir restricciones de las redes y aportar capacidad al sistema. Argentina ya comenzó a transitar ese camino y aparece entre los mercados que buscan aprovechar esa nueva etapa.

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