Infraestructura y logística
El shale profundiza la integración de Neuquén y Río Negro: proyectan una red logística para la próxima década
El crecimiento de Vaca Muerta ya no se limita al área de los yacimientos y empieza a redefinir la planificación territorial de toda la región.
Neuquén y Río Negro acordaron avanzar en un sistema logístico integrado que permita anticipar las necesidades de infraestructura, conectividad y movilidad que generará la expansión de la actividad hidrocarburífera.
El convenio fue firmado en Buenos Aires por los gobernadores Rolando Figueroa y Alberto Weretilneck, con la participación del secretario general del Consejo Federal de Inversiones (CFI), Ignacio Lamothe. El organismo aportará asistencia técnica y financiera para realizar estudios y definir proyectos estratégicos de inversión.
“Vaca Muerta y el Alto Valle ya forman parte de una misma dinámica productiva”, afirmó Figueroa. El gobernador planteó que la integración entre ambas provincias resulta necesaria para proyectar la logística, la infraestructura y la conectividad que demanda el nuevo escenario productivo.
El acuerdo toma como área de análisis al Alto Valle y al corredor Neuquén-Cipolletti, entendidos como un sistema territorial integrado en el que conviven ciudades, industrias, producción frutícola y una actividad energética que genera un movimiento creciente de cargas, insumos, trabajadores y servicios.
El desafío que impone Vaca Muerta
La expansión hidrocarburífera modificó los flujos de transporte de la región y sumó presión sobre rutas, accesos, corredores urbanos y sistemas de conectividad. A la circulación vinculada con Vaca Muerta se agregan las necesidades históricas de la producción frutícola, la industria y la movilidad cotidiana entre las ciudades del Alto Valle.
Frente a ese escenario, Neuquén y Río Negro buscarán determinar qué infraestructura será necesaria para sostener el crecimiento en los próximos años y cuáles deberán ser las obras prioritarias.
Los estudios contemplarán el análisis de los flujos actuales y futuros de cargas, personas y servicios, además del relevamiento de las necesidades de infraestructura y la elaboración de distintos escenarios de intervención.
La intención es que la planificación permita anticiparse a los cuellos de botella y mejorar la competitividad logística sin perder de vista el desarrollo urbano de las localidades involucradas.
Rutas, trenes y puertos
El convenio contempla una mirada amplia sobre la infraestructura regional. Los estudios incluirán redes viales y ferroviarias, infraestructura aeroportuaria y portuaria, corredores y plataformas logísticas, además de la circulación de cargas especiales.
También se analizarán las necesidades de abastecimiento de la industria hidrocarburífera, la logística de la producción frutícola, el traslado de trabajadores, el ordenamiento territorial y la incorporación de sistemas inteligentes de transporte.
Uno de los objetivos centrales será identificar proyectos capaces de acompañar el aumento de la actividad sin generar mayores conflictos entre la circulación productiva y la dinámica urbana.
La planificación también buscará mejorar la articulación entre los distintos modos de transporte y las áreas de producción, almacenamiento y distribución.
Una agenda común para dos provincias
El crecimiento de Vaca Muerta generó una mayor interdependencia entre Neuquén y Río Negro. La actividad energética requiere servicios, trabajadores, insumos y vías de transporte que atraviesan el límite provincial, mientras que el Alto Valle mantiene una estructura productiva propia que necesita preservar y mejorar sus condiciones logísticas.
Por eso, el convenio propone incorporar a la discusión a municipios, organismos públicos, empresas, cámaras empresariales, universidades y otras instituciones vinculadas con el desarrollo productivo y logístico.
El CFI tendrá a su cargo la asistencia técnica y financiera para la contratación y supervisión de los estudios, mientras que ambas provincias aportarán sus equipos y recursos institucionales.
El objetivo final será contar con una hoja de ruta que permita definir prioridades y orientar futuras inversiones.
Para Neuquén y Río Negro, la expansión de Vaca Muerta plantea así una discusión que excede la producción de petróleo y gas: cómo preparar rutas, trenes, puertos, ciudades y servicios para una región que ya funciona como un único entramado productivo.