2026-05-27

Informe energético

Por qué la energía se convierte en la gran generadora de dólares de la Argentina

El sector energético argentino consolidó en abril de 2026 una nueva etapa de expansión, impulsada principalmente por el crecimiento de la producción no convencional en Vaca Muerta, el aumento de las exportaciones y la mejora del saldo comercial energético.

Así surge del último Informe de Tendencias Energéticas elaborado por el Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, que muestra un escenario de fuerte dinamismo para el petróleo, recuperación parcial del gas y avance sostenido de las energías renovables.

La producción de petróleo registró en abril un crecimiento interanual del 18,7% y acumuló una suba del 15,3% en los últimos doce meses, alcanzando un nuevo récord histórico.

El informe atribuye este desempeño al fuerte avance del segmento no convencional, que ya representa el 70% del total producido en el país y creció 38,7% interanual.

El motor de esa expansión continúa siendo la cuenca neuquina y, especialmente, Vaca Muerta, donde la producción petrolera aumentó 39,5% frente al mismo mes del año pasado y 32,2% en la comparación acumulada anual. La formación concentra actualmente el 68% del petróleo producido en la Argentina y el 57% del gas natural.

Dentro del shale oil, YPF mantuvo el liderazgo con el 53% de la producción total de Vaca Muerta y un crecimiento interanual del 37,2%. El avance de la producción no convencional compensó la caída del segmento convencional, que retrocedió 10,7% interanual.

En el caso del gas natural, el informe muestra una recuperación moderada respecto de los primeros meses del año. La producción creció 2,8% interanual en abril y acumuló una mejora de 0,4% en los últimos doce meses. El segmento no convencional volvió a sostener el crecimiento, con un alza de 12,4%, impulsado principalmente por el shale gas, que avanzó 19,7%.

La cuenca neuquina volvió a explicar gran parte de la mejora, con un incremento del 9,6% interanual en la producción gasífera. En contraste, el gas convencional cayó 12,7%, mientras que el tight gas registró una baja del 20,9%, reflejando el desplazamiento gradual de la producción tradicional frente al desarrollo no convencional.

El informe también destacó el crecimiento de la demanda eléctrica. En abril aumentó 7,7% interanual y acumuló una leve mejora de 0,2% en doce meses. El consumo residencial avanzó 11,1% y el industrial 11,9%, lo que muestra una recuperación parcial de la actividad económica y del consumo energético productivo.

En paralelo, las energías renovables continuaron ampliando su participación dentro del sistema eléctrico argentino. La generación renovable creció 17,3% en los últimos doce meses y ya representa el 20% del mix de generación nacional, consolidando su expansión dentro de la matriz energética.

Otro de los datos destacados del relevamiento fue la fuerte mejora del comercio exterior energético. Abril cerró con un superávit de US$ 1.402 millones, un 151,4% superior al registrado un año antes.

Las exportaciones energéticas crecieron 85,9% interanual gracias tanto a mejores precios internacionales como al incremento de los volúmenes exportados, mientras que las importaciones cayeron 45,4%.

En términos acumulados, las exportaciones de petróleo crecieron 35,6% en los últimos doce meses y las de gas aumentaron 19,7%, fortaleciendo el aporte del sector energético a la generación de divisas para la economía argentina.

Sin embargo, algunos indicadores mostraron señales mixtas. Las ventas de combustibles líquidos retrocedieron 6,9% interanual en abril, afectadas principalmente por la caída del gasoil común y de las naftas súper. También disminuyó el gas entregado por redes, con una baja de 4,9% interanual.

En el segmento de biocombustibles, el bioetanol mantuvo una evolución positiva, con una producción que creció 6,4% interanual. El biodiesel, en cambio, mostró un escenario más complejo: la producción cayó 2,4%, aunque el aumento de las ventas internas compensó parcialmente el desplome de las exportaciones.

El informe del IAE Mosconi refleja así una tendencia cada vez más marcada: el sector energético argentino profundiza su transformación alrededor de Vaca Muerta, el crecimiento exportador y el avance del shale, mientras la discusión comienza a desplazarse hacia cómo sostener infraestructura, inversiones y demanda para consolidar ese nuevo ciclo energético.

Te puede interesar