Impacto del escenario global
El conflicto en Oriente reabre el debate sobre el corte obligatorio con biocombustibles en Argentina
El aumento de los precios internacionales de los combustibles fósiles debido a la guerra en Oriente ha generado nuevas presiones sobre el mercado de biocombustibles en Argentina.
Según el último informe de la consultora Economía y Energía de Nicolás Arceo, la situación global reavivó el debate sobre la necesidad de avanzar con un mayor corte de biocombustibles, especialmente en el gasoil.
Sin embargo, el impacto de esta medida podría resultar contradictorio, ya que, aunque se reduce la dependencia de los combustibles fósiles, el aumento del corte con biodiésel podría implicar un encarecimiento adicional del gasoil en los surtidores.
En el marco del conflicto geopolítico, el precio del Brent se ha incrementado a alrededor de 100 U$S por barril, lo que ha afectado la cadena de precios de los combustibles a nivel global.
Para Argentina, el ajuste de la mezcla de biodiésel en el gasoil, un componente central de la política energética nacional, enfrenta un dilema: si bien se busca fortalecer el uso de biocombustibles para reducir la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles, el aumento del corte con biodiésel genera un sobrecosto estimado del 12%.
Este incremento es considerablemente menor al 61% que se observó a principios de 2023, pero sigue representando una carga para los consumidores.
A pesar de esto, el informe detalla que la situación varía cuando se trata de etanol, particularmente el producido a partir de caña de azúcar. Este biocombustible, a pesar de su menor poder calorífico en comparación con la nafta, tiene un impacto más positivo, ya que su inclusión en el corte de naftas puede ayudar a mitigar los aumentos de los precios en surtidor.
Impacto de la crisis
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), la demanda global de biocombustibles crecerá a una tasa anual promedio del 3,4% hasta 2030. En este panorama, el etanol seguirá siendo el biocombustible más demandado, aunque se espera que otras formas como el biojet (combustible sostenible para aviación) y el diésel renovable experimenten un crecimiento importante.
A nivel de consumo, los biocombustibles destinados al transporte terrestre serán los que más crezcan, con Brasil, Indonesia, India y Europa liderando este aumento. En particular, Brasil, que produce principalmente etanol a base de caña de azúcar, será responsable de más del 30% del incremento total en el consumo de biocombustibles para 2030.
Por su parte, la expansión de biocombustibles avanzados como el SAF y el diésel renovable contribuirá al crecimiento global del sector, aunque el ritmo de expansión en estos segmentos será más moderado comparado con los años previos.
Análisis fiscal y comercial
En Argentina, el régimen de biocombustibles ha tenido un impacto mixto. Desde su creación en 2006, la Ley de Promoción de Biocombustibles ha incentivado el desarrollo de la industria a través de cortes obligatorios y un esquema regulado de precios y cupos.
Sin embargo, la implementación de este régimen ha implicado una pérdida fiscal significativa, principalmente debido a la exención de impuestos como el ICL (Impuesto a los Combustibles Líquidos) y la reducción de las exportaciones de aceite de soja, lo que ha generado una menor entrada de divisas.
En 2025, el costo fiscal asociado con la producción de biodiésel superó los 300 millones de dólares, acumulándose a lo largo de los últimos 15 años un déficit de más de 6.500 millones de dólares por esta política. Por el contrario, el impacto de los biocombustibles de etanol ha sido más positivo en términos de divisas, especialmente cuando se utiliza caña de azúcar como materia prima, que no compite con exportaciones agrícolas clave.
El gobierno argentino ha propuesto un nuevo proyecto de ley para reformar el actual régimen de biocombustibles. Entre los principales cambios que se contemplan, se incluyen un aumento gradual del corte obligatorio de biodiésel, que pasaría del 7,5% en 2026 a un 10% en 2027. El proyecto también introduce un esquema de licitaciones para la asignación de cupos, lo que podría permitir una mayor eficiencia en el mercado.
Para el etanol, se prevé un incremento en el corte obligatorio del 12% en 2026 a un 15% en 2027. Este ajuste en las políticas de corte, junto con la creación de un sistema más flexible basado en acuerdos entre privados, podría ayudar a equilibrar el mercado y reducir los sobrecostos que enfrentan los consumidores.
Según los datos de la IEA, la producción de biocombustibles avanzados, como el diésel renovable y el biojet, se está expandiendo en varios países. Estados Unidos y Brasil seguirán siendo los mayores productores, con un crecimiento moderado en su producción de etanol y un impulso significativo en el biojet y el diésel renovable.
Para 2030, se espera que la producción global de etanol alcance los 138 mil millones de litros, mientras que la producción de biodiésel podría llegar a 60 mil millones de litros. En el caso de Argentina, la producción de biocombustibles representa actualmente el 1% de la producción global de etanol y el 3% de biodiésel.
Este panorama global, combinado con las políticas locales de promoción y la incertidumbre de los precios internacionales de los combustibles, seguirá moldeando el futuro de los biocombustibles en Argentina.
Las reformas propuestas por el gobierno y el ajuste de las normativas fiscales serán clave para determinar si el país puede aprovechar su potencial en este sector, sin que los costos sobrepasen los beneficios a nivel interno y externo.