2026-02-25

Informe de la calificadora Fitch Ratings

Gas de Vaca Muerta: infraestructura y exportaciones para reconfigurar el mercado regional

Las mejoras en la infraestructura de transporte de gas de los últimos años, sumadas a los proyectos de expansión en curso, permiten anticipar un escenario donde la Argentina no solo alcanza la autosuficiencia estacional con la abundancia de recursos de Vaca Muerta, sino que se posiciona como el proveedor clave para las matrices eléctricas de la región, según un reporte de Fitch Ratings.

Así, para una de las tres principales agencias internacionales de calificación crediticia junto a Moody's y S&P, el mapa energético del Cono Sur está a las puertas de una transformación estructural impulsada por la aceleración de la producción en la cuenca neuquina.

A pesar de que los techos soberanos de la Argentina (fijados en ‘B-’ debido a los riesgos de transferencia y convertibilidad) limitan por ahora las calificaciones crediticias de las corporaciones locales, el flujo operativo y el potencial de generación de divisas presentan un panorama de optimismo moderado a largo plazo.

Infraestructura de transporte y salto de capacidad

El depósito de shale gas de Vaca Muerta, reconocido como uno de los más grandes del mundo, sufrió históricamente la falta de capacidad de evacuación. Sin embargo, el escenario para 2026 muestra un cambio de tendencia, y tras un crecimiento del 15% en la producción entre 2021 y 2025, el sistema de transporte comienza a dar respuestas a la demanda. De hecho, la balanza energética alcanza niveles récord no solo por el incremento sostenido de las exportaciones de petróleo, sino por la baja de las importaciones de gas.

La adjudicación a TGS tras una licitación internacional para la expansión del sistema de transporte, específicamente el segmento del Gasoducto Perito Moreno, es el eje de esta nueva estrategia de expansión. Con una inversión de u$s700 millones, el proyecto contempla la instalación de tres plantas compresoras que suman 90.000 HP y obras complementarias en todo el sistema.

Esta obra elevará la capacidad de transporte de 21 a 35 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d), inyectando 14 millones adicionales desde el corazón de la cuenca hacia los nodos de consumo de Buenos Aires y el Litoral, reduciendo drásticamente la dependencia de combustibles alternativos y GNL importado durante el invierno.

Por su parte, YPF (calificada CCC+) lidera el proyecto Argentina LNG. La empresa se encamina hacia la Decisión Final de Inversión (FID) para el segundo semestre del año, un paso que marcaría el giro estratégico definitivo para el país, que dejará de ser un importador dependiente de buques de GNL en invierno para convertirse en un exportador global con presencia permanente en los mercados internacionales.

Y un paso aún más adelante se encuentra el proyecto de Southern Energy, con el FID ya declarado, el consorcio internacional que lidera Pan American Energy con dos buques licuefactores que sumarán 6 millones de toneladas anuales, también desde el Golfo San Matías, en las costas de Río Negro, con un gasoducto dedicado en marcha.

Chile como destino clave y Brasil en espera

Fitch destacó en su análisis que la industria eléctrica de Chile surge como la principal beneficiaria de esta mayor oferta de gas por ducto. Para las generadoras Enel Chile, Colbún, Engie Energía Chile y Enel Generación Chile, la regularidad en el suministro desde la Argentina es vital para sus márgenes operativos.

Actualmente, la interconexión entre ambos países cuenta con siete gasoductos fronterizos que suman una capacidad de 20 MMm3/d. No obstante, la inconsistencia histórica de los envíos argentinos obligó a Chile a depender del GNL importado por vía marítima a través de terminales de regasificación como GNL Quintero.

El gas natural representó el 15% de la generación eléctrica chilena en 2025 y está llamado a ser el combustible de base que respalde la intermitencia de las renovables, especialmente en el marco del plan chileno para retirar las centrales a carbón antes de 2040. Un flujo constante de gas argentino no solo abarata costos de despacho, sino que otorga seguridad al sistema eléctrico trasandino.

El mercado de Brasil para el gas argentino aún está pendiente de la maduración de un proyecto que permita definir la viabilidad económica de una inversión de varios miles de millones de dólares para la construcción de un nuevo gasoducto o la consolidación de la actual disponibilidad de capacidad vía la infraestructura ociosa de Bolivia. Pero para los productores argentinos, la llave a cualquier alternativa está pendiente de la confirmación de la demanda de los industriales brasileños.

Las compañías productoras que operan en la Argentina registran un impulso incremental en sus ingresos derivado del aumento de la producción de gas y así, el ecosistema de empresas muestra una mejora en sus perfiles de ingresos. Compañías como Pluspetrol S.A. y Tecpetrol S.A., ambas con calificación BB-, junto a Pampa Energía (B-), registran un impulso incremental derivado de ese aumento de la producción de gas.

Si bien el petróleo crudo continúa siendo el principal motor de inversión debido a su facilidad de monetización y acceso a precios internacionales, el sector de gas natural ofrece una diversificación estratégica necesaria. Aunque el gasto de capital (Capex) en el sector experimentó un pico entre 2024 y 2025, se espera que la presión inversora disminuya hacia finales de 2026, una vez concluidos los grandes proyectos de infraestructura.

Para la Argentina, el éxito de este modelo exportador trasciende lo energético, según el análisis de la calificadora. Una balanza comercial energética superavitaria es la herramienta más sólida para la reconstrucción de las reservas internacionales del Banco Central, a tal punto que el sector representó el equivalente a un tercio del superávit global del comercio exterior del país en 2025.

Fitch reseñó que la ejecución de políticas estables, protocolos de exportación claros y una regulación previsible serán los pilares para mantener el impulso inversor. De consolidarse esta tendencia, la mejora en las métricas externas del país podría dar soporte a una eventual subida en la calificación soberana y del techo país, permitiendo que las empresas argentinas finalmente reflejen en sus notas crediticias la solidez de sus activos bajo tierra.

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