Argentina
Renovables: la capacidad instalada fotovoltaica roza los 2,5 GW y acelera nuevas inversiones
La energía solar sigue ganando terreno en la matriz eléctrica argentina. Según datos de CAMMESA, la capacidad instalada fotovoltaica alcanzó los 2.483 MW, muy cerca del umbral simbólico de los 2,5 GW.
Con este volumen, la tecnología solar se consolida como la segunda fuente renovable del país, detrás de la eólica, en un contexto de creciente apuesta por la transición energética.
En total, las energías renovables suman 7.879 MW de potencia instalada, sin considerar las grandes centrales hidroeléctricas (mayores a 50 MW), que aportan otros 9.640 MW. Dentro del segmento renovable, la eólica lidera con 4.559 MW, seguida por la solar (2.483 MW), las pequeñas hidroeléctricas (501 MW) y la biomasa (336 MW).
Cuyo y el NOA, epicentros del desarrollo solar
El crecimiento fotovoltaico argentino tiene un claro mapa geográfico. La región de Cuyo (principalmente Mendoza y San Juan) concentra 1.095 MW instalados, con un fuerte impulso durante el último año.
Solo en 2025 se incorporaron al menos 510 MW, gracias a la entrada en operación de proyectos estratégicos como Malargüe I (90 MW), Anchoris (180 MW), los primeros 100 MW de El Quemado (que prevé alcanzar 305 MW) y 140 MW del parque San Rafael (de un total proyectado de 180 MW), todos en Mendoza.
El Noroeste Argentino (NOA) es el segundo polo solar del país, con 869 MW instalados, distribuidos en provincias como Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero y La Rioja, donde las condiciones de radiación solar se encuentran entre las mejores del mundo.
El resto de la potencia fotovoltaica se distribuye en el NEA (310 MW), la región Centro (198 MW), Comahue (10 MW) y el Litoral (1 MW), evidenciando que el desarrollo todavía presenta fuertes asimetrías regionales.
Nuevas inversiones y proyectos en marcha
El crecimiento solar no se detiene. Actualmente se encuentran en distintas etapas de construcción y financiamiento nuevos parques en Mendoza, San Juan, La Rioja y Salta, varios de ellos vinculados a esquemas de contratos privados (PPA) con grandes usuarios industriales y mineros.
Además, el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) abre una ventana para proyectos de mayor escala orientados tanto al abastecimiento interno como a la producción de energía renovable destinada a industrias electrointensivas y futuros desarrollos de hidrógeno verde.
Empresas nacionales e internacionales evalúan ampliaciones en nodos ya consolidados y la incorporación de almacenamiento con baterías (BESS), una tecnología clave para dar mayor estabilidad al sistema en horas de alta penetración renovable.
La combinación de alta radiación, caída de costos tecnológicos y mejora en las señales económicas del mercado eléctrico posiciona a la solar como uno de los segmentos con mayor potencial de expansión en la próxima década.
Aunque la eólica continúa liderando el parque renovable, la solar es hoy la tecnología que más crece en términos relativos. La expansión del 47% interanual en potencia instalada confirma que dejó de ser un complemento experimental para convertirse en un pilar estructural de la matriz energética argentina.