Agenda energética
MidOcean Energy pone el foco en el negocio del GNL en Argentina
La Argentina empieza a aparecer con mayor fuerza en el radar de los grandes jugadores globales del gas natural licuado (GNL). En ese contexto, el presidente Javier Milei recibió en Casa Rosada a directivos de MidOcean Energy, una compañía especializada en GNL que forma parte del fondo internacional EIG, con intereses en infraestructura energética en todo el mundo.
El encuentro se inscribe en una etapa clave para el sector energético local, atravesada por la apertura a inversiones privadas, la búsqueda de divisas y el objetivo oficial de transformar el potencial de Vaca Muerta en exportaciones sostenidas de gas al mercado internacional.
Según fuentes del Gobierno, los representantes de MidOcean manifestaron su interés en evaluar oportunidades de inversión en el país, particularmente vinculadas al desarrollo del negocio del GNL.
MidOcean Energy es una firma con presencia global y accionistas de peso en Estados Unidos, Asia y Medio Oriente. En América del Sur, participa con el 35% del capital de Peru LNG, la única planta de licuefacción de gas en operación en la región, un proyecto que suele ser citado como referencia para los planes argentinos.
Detrás de MidOcean se encuentra EIG, uno de los fondos institucionales más relevantes del mundo en energía e infraestructura, con un portafolio administrado superior a los US$ 24.000 millones.
A lo largo de más de cuatro décadas, el fondo comprometió más de US$ 51.700 millones en cientos de proyectos energéticos distribuidos en decenas de países, lo que le otorga un rol central en el financiamiento de desarrollos de gran escala.
A nivel mundial, el GNL se consolidó como uno de los pilares de la transición energética y de la seguridad de abastecimiento. La demanda crece impulsada por Asia y Europa, que buscan diversificar proveedores, reducir la dependencia de gasoductos y reemplazar combustibles más contaminantes. En ese escenario, los grandes proyectos de licuefacción requieren inversiones multimillonarias, estabilidad regulatoria y acceso a reservas abundantes y competitivas.
La crisis energética europea tras la guerra en Ucrania aceleró contratos de largo plazo y reconfiguró el mapa global del GNL, abriendo oportunidades para nuevos exportadores. Países como Estados Unidos, Qatar y Australia lideran el mercado, pero América Latina aparece como una frontera con potencial, siempre que logre avanzar en infraestructura y marcos regulatorios previsibles.
Para la Argentina, Vaca Muerta representa una de las mayores reservas de gas no convencional del mundo y la base para un salto exportador. En los últimos meses, el país comenzó a dar señales concretas en esa dirección. En diciembre se firmó el primer contrato de exportación de GNL a Europa, que prevé el abastecimiento durante ocho años a una empresa estatal alemana, con un volumen de 2 millones de toneladas anuales.
Ese acuerdo se apoya con la llegada del primer buque de licuefacción flotante, el Hilli Episeyo, cuya operación está prevista para 2027. A ese proyecto se sumará una segunda unidad actualmente en construcción, lo que permitirá alcanzar una capacidad inicial de alrededor de 6 millones de toneladas anuales de GNL en el corto plazo.
En paralelo, avanzan planes de mayor escala. YPF, junto con la italiana ENI, impulsa el proyecto Argentina LNG, que contempla la incorporación de nuevas unidades flotantes y una capacidad inicial de 12 millones de toneladas anuales, con posibilidad de expansión. En ese marco, la petrolera argentina también avanza en acuerdos preliminares con XRG, el brazo internacional de inversiones energéticas de la compañía estatal de Abu Dhabi.