Interés sostenido del capital norteamericano en el shale argentino.
Inversores de EE. UU. en Vaca Muerta: “No nos preguntan por el precio del crudo, sino por el proyecto de largo plazo”
El potencial de Vaca Muerta como motor de desarrollo se encuentra bajo la mirada de los inversores de Estados Unidos, quienes enfocan su atención en la agenda a largo plazo de la formación. Ariel Masut, presidente de la Cámara de Comercio Argentino-Texas, destacó que la prioridad de las compañías extranjeras no es el precio actual del crudo, sino la solidez del proyecto: “Hay una cantidad de jugadores que quieren venir a la Argentina y ninguno de ellos nos pregunta por cuál va a ser el precio del crudo sino por el proyecto de largo plazo y si el proyecto es real”.
La Cámara está compuesta por empresas de toda la cadena de valor del sector energético —incluyendo exploración, producción y energías renovables—, y entre las misiones comerciales que organiza se destaca la vinculada a la Offshore Technology Conference (OTC) en Texas, una de las principales conferencias mundiales en energía offshore.
En la última edición de la OTC participaron más de 100 empresas argentinas y delegaciones provinciales encabezadas por los gobernadores de Neuquén, Rolando Figueroa; de Río Negro, Alberto Weretilneck; de Mendoza, Alfredo Cornejo; y de Córdoba, Martín Llaryora.
Más empresas quieren llegar
Masut, al participar de un evento de Forbes, aseguró que empresas midstream, de trading y private equity quieren saber “con qué volumen de juego pueden venir a la Argentina”, y el potencial del yacimiento responde a esta demanda. “La proyección de 16.000 pozos por perforar en los próximos años constituye la noticia más relevante”, ya que representa una “cantidad de producción ilimitada prácticamente”, con un volumen superior a 1,5 millones de barriles.
Con ese dato —que refiere a las estimaciones de crecimiento de YPF al 2030 para alimentar sus proyectos exportadores de gas y petróleo— Masut entendió que es “relevante para los planificadores y los especialistas en supply chain conseguir el partnership adecuado en Texas para la cadena de valor y trabajar con instituciones y compañías operadoras para comunicarlos con los offtakers”.
Desde la Cámara se trabaja en identificar dónde existen “puntos de dolor” para traer la tecnología adecuada. Estos aspectos técnicos incluyen perforación direccional, fractura eléctrica, el desplazamiento del diésel mediante gas natural en los equipos, entre otros.
Costos, proveedores y el desafío de escalar
Masut enfatizó que, ahora que la infraestructura de evacuación del petróleo se encuentra visualizada, “es el momento de los pozos y, por tanto, es el momento de los costos”. El foco se desplaza a la cadena de proveedores y a la necesidad de “hacer funcionar la escala para reducir los costos y permitir el ingreso al mercado internacional”.
Si bien el precio de planeamiento para los flujos de caja se fija históricamente en 60 dólares, “el factor decisivo en cualquier economía petrolera es el costo operativo, el cual debe bajar en un 30%”, cifra que el ejecutivo describe como “un número mágico”.
Es imperioso, entonces, ampliar la lista de proveedores y “tener más competencia en la oferta” para evitar la “condena” que implica un sobrecosto del 30%. Para revertir esta situación, Masut instó a un “quick landing” (aterrizaje rápido) de la oferta extranjera, “asociándose con compañías locales, para que la nueva tecnología aterrice en la base operativa de alguien local”.
Respecto a la infraestructura que demanda el desarrollo previsto del play petrolero, Masut explicó que desde la Cámara se impulsa “el modelo de trabajo alianza público-privado de Permian”, para lo cual se elaboraron propuestas con algunas compañías petroleras. Más que un esquema PPP tradicional, lo definió como una “vaquita petrolera”, destinada a garantizar que la infraestructura comunitaria, social y básica esté disponible antes del auge del desarrollo.
“Como son cuestiones de bienes públicos, estamos en una industria que todavía no logra ver bien quién es el primero que pone para que se arme la vaquita, pero tenemos una mirada y una propuesta que llevamos a todas las petroleras”, aseguró.
Finalmente, desestimó que los aspectos regulatorios en torno a la actividad hidrocarburífera sean un cuello de botella. “Se supone que Vaca Muerta tiene un contenido local del 90%, por lo que la importación —que es lo que al industrial le preocupa o lo que se filtra al exterior— es ínfima”.
Hace poco más de un mes, una misión comercial de empresas de Estados Unidos se reunió con el Gobierno y directivos de las petroleras. Recibieron a representantes de compañías de la Cámara texana interesadas en invertir en Vaca Muerta para diversificar sus servicios más allá del no convencional del país del norte, en el marco de una nueva etapa en las relaciones bilaterales.
De la misma manera, en octubre una delegación de empresarios argentinos viajó a Midland, Texas, en una misión organizada por la Cámara, con el objetivo de ampliar la oferta de productos y servicios en Vaca Muerta y conocer de primera mano las dinámicas operativas del Permian Basin, para luego aplicar mejores prácticas a proyectos locales.