Producción no convencional
El ritmo de fracturas en Vaca Muerta bajó en septiembre, aunque se mantiene en niveles históricos
El desarrollo de Vaca Muerta mostró en septiembre una nueva variación en el ritmo de actividad. Durante el último mes se contabilizaron 1.831 etapas de fractura en los yacimientos no convencionales de Neuquén, lo que significó una baja del 15,3% respecto de agosto, cuando se habían concretado 2.163 fracturas. Con todo, se trata de un desempeño que implica un salto interanual del 30%.
La cifra confirma un retroceso frente a un agosto que había dado señales positivas tras dos meses de menor dinamismo, aunque igualmente ubica al mes de septiembre en niveles relevantes para la serie histórica, de acuerdo a los datos que dio a conocer Luciano Fucello, de la Fundacion Contactos Energéticos.
En el repaso de este año, abril y mayo se mantienen como los meses de mayor intensidad, con 2.214 etapas y el récord absoluto de 2.588, respectivamente.
El peso de cada operadora
El desempeño por compañía mostró nuevamente a YPF como el actor central. La petrolera de mayoría estatal aportó 1.147 fracturas durante septiembre, lo que representa cerca del 60% de la actividad total.
La performance de la empresa argentia es la que termina marcando el pulso general de la curva de fracturas en Vaca Muerta y permite dimensionar el grado de continuidad de los proyectos que la compañía lleva adelante en Loma Campana, La Amarga Chica y Bandurria Sur, entre otros bloques. El petróleo no convencional es la postal más clara de la expansión del sector no convencional, a la espera del salto adicional que se espera para la próxima década, con los proyectos de gas natural licuado, GNL.
Por detrás se ubicó Pluspetrol, con 280 etapas, consolidando su participación en áreas estratégicas del shale oil. Las siguióVista que se mantuvo con 150 fracturas, mostrando cierta estabilidad en su plan de desarrollo; mientras que Phoenix Global Resources registró 96, en línea con la dinámica que viene mostrando este año.
Pampa Energía 93 etapas, seguida por Shell (47 fracturas), y Pan American Energy (PAE), con 18.
El comportamiento de la industria durante 2025 muestra una clara tendencia a la volatilidad mensual en el número de etapas de fractura, si bien siempre de la mano de la seguidilla de récords del petróleo no convencional.
El récord de mayo con 2.588 fracturas había elevado las expectativas para el resto del año, pero junio y julio marcaron una contracción que recién en agosto encontró un rebote. Septiembre, en este sentido, volvió a corregir a la baja.
La curva de fracturas es un termómetro del nivel de inversión y de la intensidad de la actividad de completación de pozos, un paso clave para sostener y ampliar la producción de petróleo y gas en la cuenca. La dinámica está influida por diversos factores: desde la disponibilidad de equipos y la estrategia de las operadoras hasta los precios internacionales del crudo y las condiciones macroeconómicas locales.