2025-07-21

Energía, economía y futuro

Argentina frente al desafío de duplicar la producción petrolera sin aumentar las emisiones

El sector de hidrocarburos en Argentina enfrenta desafíos cruciales que marcarán su futuro: la estabilidad macroeconómica y la implementación de políticas que brinden previsibilidad a los inversores.

Solo bajo estas condiciones será posible aprovechar plenamente los extraordinarios recursos no convencionales del país y desarrollar la infraestructura necesaria para posicionarnos como un actor relevante en el mercado exportador de hidrocarburos.

Roberto Carnicer, Director del Instituto de Energía de la Academia Nacional de Ingeniería y de la Universidad Austral, considera que "si se logra este entorno favorable, Argentina podrá competir a nivel internacional. Uno de los grandes retos es demostrar que es posible duplicar la producción de crudo y gas hacia 2032 sin duplicar las emisiones. Este objetivo representa no solo un desafío, sino también una oportunidad para liderar una transición energética responsable".

A nivel global, la matriz energética primaria de consumo se ha triplicado desde 1970, y el carbón ha mantenido una participación constante del 27%, acompañando el crecimiento de la demanda.

En cuanto a los hidrocarburos, su participación en la matriz energética mundial pasó del 94% en 1970 al 85% en 2000, y al 81% en 2024. Esta reducción ha sido moderada, impulsada principalmente por el crecimiento de la demanda energética en China durante las últimas dos décadas, que dinamizó la economía global y elevó a millones de personas a la clase media.

"Hoy, el crecimiento proyectado de la demanda energética en Asia —especialmente en India, con 1.500 millones de habitantes—, junto con el consumo aún incalculable de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial y las criptomonedas, indica que el mundo está lejos de reducir su demanda energética y de alcanzar el objetivo de “cero emisiones netas” para 2050 si se basa exclusivamente en la eliminación de los hidrocarburos", explica Carnicer.

Y agrega que "se requieren soluciones más pragmáticas y de corto plazo, que sin abandonar la meta de una energía más limpia, se adapten a la volatilidad del contexto global"

En este escenario, Argentina tiene una oportunidad estratégica. Duplicar la producción de gas y petróleo no implica necesariamente duplicar las emisiones. Las emisiones de CO2 asociadas a la producción, transporte y acondicionamiento de hidrocarburos representan solo el 11% de las emisiones energéticas y el 5% del total nacional.

Además, dado que gran parte de esta producción adicional estará destinada a la exportación, su impacto directo en las emisiones locales será limitado.

"Como resultado de este crecimiento, la matriz de oferta energética primaria (es decir, lo producido) mantendrá una alta participación de hidrocarburos (gas y crudo). Paralelamente, la extraordinaria potencialidad de las fuentes renovables —solar y eólica—, con excelentes factores de uso comprobados, se aplicará principalmente al consumo doméstico, favoreciendo una matriz de demanda energética más limpia. Esto no es contradictorio con una matriz de oferta primaria más intensiva en hidrocarburos orientada a la exportación", señala Carnicer.

La responsabilidad de reducir emisiones no es incompatible con el desarrollo de nuestros recursos hidrocarburíferos. Por el contrario, puede fortalecer nuestra balanza comercial y posicionar a Argentina como un proveedor confiable de energía más limpia para países que aún dependen fuertemente del carbón, algunos con matrices energéticas compuestas en un 55% por este recurso.

Según el referente de la Universidad Austral, "nuestro gas y petróleo pueden ser parte de la solución, ayudando a generar electricidad con menores emisiones y contribuyendo a un consumo energético mundial más sostenible".

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