Informe de Moody’s
El shale y el convencional: el mismo impacto de la macro pero con márgenes diferentes
De acuerdo al último informe sectorial publicado por Moody’s Argentina, los productores tradicionales enfrentan un deterioro en sus márgenes de rentabilidad, mientras que los actores del shale oil de Vaca Muerta logran sostener sus resultados gracias a su mayor productividad y a nuevas obras de infraestructura.
La consultora advierte que en 2024 se registró un fuerte aumento de los costos operativos (lifting costs), que afectó especialmente a las cuencas maduras, con incrementos del 30% al 40% interanual.
Como lo viene informando Mejor Energía, este aumento está relacionado con la evolución de la inflación por encima del tipo de cambio oficial, que impacta directamente en rubros sensibles como transporte, energía, salarios, servicios contratados y materiales.
En ese escenario, los márgenes operativos (EBITDA) para la producción convencional se redujeron a niveles cercanos al 30%, frente al 40%-45% registrado en 2023. Además, los costos de perforación también crecieron de manera considerable, entre un 30% y 50% respecto a 2022-2023, de acuerdo a lo que observa en su último informe la consultora internacional.
La caída de los precios internacionales del crudo complejiza la situación. A junio de 2025, el precio promedio del barril se ubicó entre un 11% y 13% por debajo del promedio de los dos años anteriores. En consecuencia, los márgenes de rentabilidad de las empresas productoras, especialmente en el segmento convencional, se ven comprimidos.
Esto se refleja también en los niveles de producción: las cuencas maduras registraron una caída del 5% en 2024 y acumulan otro 4% de baja entre diciembre de 2024 y mayo de 2025. Moody’s estima que el nivel de inversiones (CAPEX) en estas áreas será menor en 2025, producto de la caída de los ingresos y una menor generación de flujo de caja operativo.vaca
Según el informe, los precios de equilibrio para las áreas convencionales oscilan entre U$S 55 y U$S 75 por barril, muy por encima del umbral de rentabilidad de los proyectos de shale.
Vaca Muerta: productividad, infraestructura y deuda
Mientras tanto, el shale de Vaca Muerta sigue mostrando un rendimiento positivo. La producción no convencional creció un 28% interanual en 2024, y si bien sus márgenes también se redujeron (de 50% a un promedio de 45%), siguen siendo superiores a los del convencional.
El principal diferencial de Vaca Muerta radica en su alta productividad y en los precios de equilibrio más bajos, estimados en U$S 40–45 por barril. Esto le permite mantener niveles elevados de inversión, financiados tanto con flujo de fondos operativos como con acceso a deuda.
Además, el informe sañala que la finalización de obras clave de infraestructura permitió destrabar cuellos de botella en el transporte de crudo. Entre ellas, destacan el oleoducto Vaca Muerta Norte, la ampliación del sistema de Oldelval (Proyecto Duplicar), y la nueva terminal de Oiltanking, que triplicaron la capacidad de evacuación de crudo desde la Cuenca Neuquina, de 220 mil a 540 mil barriles diarios.
Según Moody’s, se espera que las empresas con foco en Vaca Muerta continúen accediendo al mercado de capitales, local e internacional, con condiciones competitivas durante el segundo semestre de 2025.
De cara a lo que resta del año y 2026, el panorama del sector estará condicionado por la volatilidad de los precios internacionales, el tipo de cambio real, y la capacidad de las empresas para ajustar sus estructuras de costos. Para el segmento convencional, el riesgo es claro: si no se logran eficiencias significativas, los márgenes podrían seguir cayendo y provocar un mayor declino de la actividad.
Vaca Muerta, en cambio, concentra las mayores expectativas. Aunque enfrenta el desafío de sostener su producción ante la alta tasa de declino de los pozos, el potencial exportador y la mejora en la infraestructura consolidan su protagonismo en el nuevo mapa energético argentino.