2025-05-07

Mercado regional

El mapa del gas brasileño aporta la hoja de ruta para la estrategia de Vaca Muerta

La producción bruta de gas natural en Brasil creció a una tasa del 6,6% anual entre 2010 y 2024, centralmente gracias al gas asociado a la producción de petróleo offshore en el Presal. Sin embargo, más de la mitad de ese gas se reinyecta en los yacimientos en lugar de ser volcado al mercado doméstico en una decisión de maximizar la producción de petróleo y por la falta de una infraestructura de evacuación y distribución.

Ese escenario hace que Brasil siga dependiendo de la importación de gas que entre 2016 y 2024 significó en promedio el 35% de la oferta total inyectada. El año pasado, el 68% de la oferta interna fue de origen local, mientras que el gas importado, ya sea desde Bolivia que viene en una fuerte tendencia descendente o de GNL, alcanzó el 32% restante.

De acuerdo a un informe de la consultora especializada Economía y Energía (EyE), la producción bruta de gas natural mantiene una tendencia creciente desde comienzos de la década del 2010, y en 2024 registró un incremento 2,2% con relación al año previo. A partir de 2020 la reinyección se convirtió en el principal destino de la producción alcanzando el 54% de la producción bruta limitando la disponibilidad de gas local para el mercado doméstico.

El crecimiento de la producción bruta de gas estuvo impulsado principalmente por el incremento de la producción off shore, en particular, el 77% del aporte a la producción proviene del Pré Sal, formación que se encuentra por debajo de una espesa capa de sal a una profundidad de entre 5.000 y 7.000 metros que se ubica frente las costas de San Pablo, Río de Janeiro y Espíritu Santo.

La operatoria de reinyección en los yacimientos obedece a una decisión de maximizar la producción de petróleo, y ese gas asociado pasó de representar el 67% de la producción total en 2014 al 90% en el último año. Pero al mismo tiempo, la falta de desarrollo de la infraestructura requerida para el transporte y procesamiento del gas natural justifica mantener esa opción económicamente más viable y de menor riesgo.

En este marco, el Estado nacional busca incrementar la oferta local a través del Programa Gás para Empregar que tiene por objeto aumentar la disponibilidad doméstica mediante la disminución de la reinyección excesiva en el Pré-sal, lo cual será aplicable a proyectos futuros mientras que para los campos en operación, la reducción es opcional.

El gobierno brasileño también trazó su estrategia para el desarrollo de infraestructura, por la cual proyecta la adaptación de plataformas existentes a través de la conexión a unidades de transporte cercanas y al desarrollo de infraestructura de transporte.

 

Las alternativas de importación

El declino de la producción de Bolivia en los últimos años hizo que Brasil tenga que recurrir de manera creciente a las importaciones de GNL. La importación de Bolivia se redujo a menos de la mitad en 2024 con un promedio de 14 MMm3/día con respecto al pico de 2014, cuando se alcanzaron volúmenes de 33 MMm3/día. Ese declino explicó que en 2021, la importación de GNL superó a las importaciones por ductos.

Se espera que Bolivia siga declinando su producción de gas natural hasta dejar de tener saldos exportables hacia fines de la presente década, por lo que Brasil deberá definir su estrategia de abastecimiento para los próximos años.

El gigante sudamericano cuenta actualmente con 7 terminales regasificadoras de GNL, con una capacidad total de 136 MMm3/día y un muy bajo nivel de utilización. A pesar de ello, durante 2024 se regasificaron aproximadamente 8 MMm3/d, siendo terminal de Bahía la mayor fuente de importación. Con un nivel de utilización de 27%, seguida por la terminal San Pablo con un 18%.

El reporte de EyE destaca que las terminales regasificadoras, consideradas en su conjunto, tienen un muy bajo nivel de utilización y en 2024 el factor de utilización promedió el 7%. Pero a su vez, se encuentra proyectada la instalación de otras 8 terminales adicionales, lo que anticipa una alta capacidad de importación por ese sistema en el corto y mediano plazo.

Si bien existen diversas alternativas para la exportación de gas natural desde la Argentina hacia Brasil a través de gasoductos, esto implica la necesidad de millonarias inversiones en el desarrollo de infraestructura. No obstante, ya empezaron a explorarlo compañías como Total, Tecpetrol, Pluspetrol y Pampa Energía que realizaron en las últimas semanas los primeros envíos a través de la red de ductos de Bolivia.

Pero a la par, en la Argentina los varios proyectos de licuefacción y exportación de GNL en marcha, que entrarían en operación a partir del segundo semestre de 2027 mediante el charteo de unidades licuefactoras flotantes, fortalecen una opción de abastecimiento del mercado brasileño que se vislumbra como la opción más factible en el corto y mediano plazo.

 

La formación de la demanda

En los próximos años Brasil deberá determinar cuál será su opción más económicamente viable para garantizar la oferta de gas natural requerida por sus segmentos de mayor consumo. Los usuarios industriales y de generación eléctrica son los principales demandantes de gas natural en el vecino país, representando el 59% y el 30% del total, respectivamente, en el último año.

Por su parte, el segmento de generación eléctrica muestra particulares incrementos en su demanda en los años en los que la disponibilidad hidráulica disminuye, y esto quedó ampliamente evidenciado en el período 2013-2015, cuando las centrales térmicas debieron suplir el déficit generado por la contracción en la oferta hidroeléctrica.

Esta situación volvió a repetirse en 2021, cuando se registró la sequía más importante en décadas, y en dicho año, la mayor parte del aumento de la demanda de gas natural se explicó nuevamente por el crecimiento del requerimiento para usinas térmicas. Esta variabilidad de la demanda de usinas explica la necesidad del mantenimiento de una importante infraestructura de importación de gas natural, la cual verifica el bajo nivel de utilización.

El “Plan Decenal de Expansión de Energía 2034”, elaborado por la Empresa de Pesquisa Energética (EPE) y el Ministerio de Minas y Energía (MME) de Brasil, presentó proyecciones sobre la evolución del consumo de gas natural en el país hasta 2034.la f

El documento señaló que la participación del gas natural pasará del 7% al 9% del consumo final de energía por fuente e indica que la demanda en los sectores industrial, residencial, comercial y de transporte aumentará un 3,5% anual en promedio durante el período 2024-2034, alcanzando un volumen total en torno a los 56 MMm3/día.

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