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La caída del precio del crudo abre interrogantes sobre la inversión energética local
La abrupta caída del precio internacional del crudo registrada en abril encendió alarmas en el sector energético argentino. Según un informe de la consultora Economía & Energía, la baja de más de U$S 12 por barril en apenas una semana - de 77,8 a 64,9 U$S/bbl- podría tener consecuencias significativas sobre los ingresos, la inversión y el ingreso de divisas del país.
La baja de precios responde a dos factores centrales: por un lado, el anuncio del “liberation day” por parte de Donald Trump, que generó temores sobre una posible desaceleración económica global. Por otro, la decisión de la OPEP+ de adelantar la eliminación de sus recortes de producción, lo que aumenta el riesgo de sobreoferta en un mercado ya debilitado.
En este contexto, la consultora estima que si el precio promedio de venta del crudo se mantiene en torno a los 69 U$S/bbl, como ocurrió en el primer bimestre de 2025, el ingreso anual del sector petrolero argentino alcanzaría los 19.300 millones de dólares.
Sin embargo, cada reducción de 5 U$S/bbl en el precio implicaría una caída de U$S 1.400 millones de en ese flujo, lo que representa un 13% de las inversiones proyectadas para el upstream en 2025, estimadas en U$S 11.100 millones.
Impacto de las exportaciones
Las exportaciones de crudo representaron el 60% de las ventas externas del sector energético en 2024. A un precio promedio de 80 U$S/bbl, generaron divisas por U$S 5.473 millones.
Durante el primer trimestre de 2025, el valor promedio de exportación fue menor, 75 U$S/bbl, y el volumen exportado se ubicó en 218 mil barriles diarios. De mantenerse esta tendencia, el ingreso anual rondaría los U$S 5.933 millones.
Una caída adicional de 10 U$S/bbl en los precios reduciría el ingreso de divisas en aproximadamente U$S 800 millones. Y si esta baja de precios conlleva además una caída en la producción y la actividad, el impacto negativo podría ser aún mayor.
A nivel doméstico, la decisión de YPF de reducir un 4% los precios de naftas y gasoil desde mayo, junto con la no actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos, contribuye a la disminución de los ingresos del sector hidrocarburífero. Esta decisión refleja la presión por contener la inflación, pero impacta directamente en los márgenes de las empresas productoras.
Además, el precio local del crudo se ajustó en línea con el valor de paridad de exportación, lo que complica aún más el panorama para las compañías del sector, que ya enfrentan un contexto global de alta volatilidad y menores márgenes.
Riesgos globales y tensiones en la OPEP+
El informe de Economía & Energía también destaca las tensiones internas dentro de la OPEP+. A principios de abril, el cartel anunció un incremento no previsto en la producción -411 mil barriles diarios para mayo- como advertencia a países miembros que venían superando sus cuotas.
La medida responde a una necesidad de preservar la disciplina interna, aunque podría profundizar la sobreoferta global y sostener la presión bajista sobre los precios.
En este contexto, el rol de Estados Unidos es clave. Si bien se mantiene como el principal productor global gracias al shale oil, una caída prolongada de precios por debajo de los 65 U$S/bbl podría frenar nuevas perforaciones, especialmente de pequeñas y medianas empresas, cuyo punto de equilibrio es más alto.
Con un escenario internacional incierto, presiones fiscales internas y una fuerte dependencia de las exportaciones de crudo, el sector energético argentino enfrenta desafíos inmediatos.
La volatilidad del mercado internacional pone en jaque los planes de inversión y compromete el ingreso de divisas en un contexto en el que cada dólar cuenta.
“El comportamiento del precio del crudo afecta de forma directa el ritmo de inversión y el dinamismo del sector energético. La caída de ingresos podría comprometer no solo las exportaciones, sino también la capacidad de sostener la actividad y el empleo”, concluye el informe.