El avance hacia la descarbonización
Latinoamérica: la generación eléctrica registró un aumento del 5,5% en 2024
La transición energética en América Latina y el Caribe sigue consolidándose con un incremento del 5,5% en la generación eléctrica durante 2024, según el reciente informe de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE).
Este crecimiento se apoya principalmente en la expansión de energías renovables como la hidroenergía, la energía solar y eólica, lo que reafirma el compromiso de la región con un futuro más limpio y sostenible.
En esta edición, además de los datos correspondientes al mes de diciembre de 2024, se incorpora un análisis completo de la generación eléctrica a lo largo de todo el año.
El reporte de OLADE destaca que la matriz energética de la región continúa diversificándose, con una participación del 69% de fuentes renovables en la generación eléctrica, casi el doble del promedio global.
En particular, la hidroenergía sigue siendo la principal fuente de electricidad, representando el 45% de la producción, seguida por el gas natural (25%) y la energía eólica (12%).
Además de la hidroenergía, que sigue dominando, las energías renovables no convencionales como la solar y la eólica muestran un crecimiento notable. La generación solar experimentó un aumento del 39.7%, mientras que la energía eólica creció un 37.3%, lo que subraya la creciente competitividad de estas fuentes frente a las tradicionales.
En 2024, la producción eléctrica de la región experimentó aumentos significativos en varias fuentes renovables. La generación eólica alcanzó su pico en agosto, mientras que la solar registró su mayor nivel en diciembre de 2024, reflejando el potencial de estas fuentes para satisfacer la demanda creciente de energía.
La generación hidroeléctrica también mostró una tendencia positiva, con valores destacados en los primeros meses de 2024, mientras que la geotermia vio un crecimiento del 48%, lo que también contribuye al avance de la matriz energética renovable.
Por otro lado, las fuentes no renovables como el petróleo y sus derivados (-58.8%) y el carbón (-36.9%) sufrieron una disminución significativa, lo que refleja un cambio hacia una mayor sostenibilidad en la región.
Este fenómeno se alinea con los esfuerzos globales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y avanzar hacia un sistema energético menos dependiente de los combustibles fósiles.
La dependencia de las fuentes renovables, especialmente de la hidroenergía, provoca que la generación eléctrica en la región esté sujeta a variaciones estacionales debido a los factores climáticos.
No obstante, el balance general muestra un progreso considerable en el camino hacia la descarbonización, con un fuerte crecimiento de las energías renovables y una disminución de las fuentes no renovables.
Además, el informe destaca que diez países de la región superaron el 75% de renovabilidad, con la participación destacada de varias naciones de Sudamérica y Centroamérica.
En términos de generación por fuente, el índice de renovabilidad alcanzó el 73% en diciembre de 2024, impulsado por un aumento de las energías renovables, y se prevé que esta tendencia continúe en el futuro cercano.
El informe de OLADE resalta también el papel clave que desempeñan las energías renovables no solo en la sostenibilidad energética, sino también en el desarrollo económico de la región.
Este avance ha sido acompañado por una reducción de los subsidios a las fuentes no renovables, contribuyendo a una transición más eficiente y a la mejora de la seguridad energética regional.