Lo que viene
Agenda energética 2025: Vaca Muerta, balanza comercial y política tarifaria
Las señales externas e internas necesarias para lograr estabilidad macroeconómica, la evolución de la producción y exportación de petróleo, y las perspectivas de los sectores convencional y no convencional, junto con la balanza comercial energética, forman parte de la agenda energética que viene.
En su reflexión sobre el futuro del petróleo y el gas natural, el ex presidente de YPF y ex secretario de Energía de la Nación, Daniel Montamat, se centró en la viabilidad económica del desarrollo de Vaca Muerta y remarcó que, para ello, es esencial contar con un precio del barril superior a los 70 dólares y un gas natural licuado (GNL) entre 8 y 10 U$S/MMBTU.
Resaltó la importancia de una macroeconomía estable, la eliminación del cepo cambiario y tasas de riesgo comparables a las de los países vecinos. Además, enfatizó la necesidad de consolidar la internacionalización del mercado de petróleo y derivados, favoreciendo la libre importación y exportación.
En cuanto al petróleo, destacó que la producción no convencional sigue en constante crecimiento, reemplazando la caída de la producción convencional. La producción de shale oil, que ya representa más del 50% del total, explica el salto productivo registrado el año pasado, contribuyendo a un superávit de la balanza comercial energética de unos 5.600 millones de dólares. En 2024, la producción promedio de petróleo alcanzó los 694.000 barriles diarios.
Un factor clave en este crecimiento es la infraestructura de evacuación petrolera en construcción, que ha permitido un importante aumento de la producción en Neuquén, superando los 460.000 barriles diarios.
Respecto al gas natural, Montamat señaló que la producción promedio de 2024 fue de unos 142 millones de m³/día, de los cuales el 64% corresponde al gas no convencional. Las exportaciones interrumpibles a la región, entre septiembre y mayo, ya representan el 6% de la producción anual promedio.
Las inversiones en el sector midstream han sido fundamentales para evacuar parte del shale oil que antes sufría la falta de inversiones en nuevos proyectos. Con la finalización de las obras en curso, se espera alcanzar una producción de 1.5 millones de barriles diarios hacia finales de la década, con más de 900.000 barriles destinados a la exportación.
Entre las obras de evacuación más importantes mencionó los proyectos para duplicar la capacidad del oleoducto de Odelval, que pasará de transportar 45.000 m³/día a 90.000 m³; la rehabilitación y puesta en marcha del Oleoducto Trasandino (OTASA), que conecta con la refinería de ENAP, con una capacidad de transporte de 17.500 m³/d; la ejecución de 180 km de un nuevo ducto que conecta Puesto Hernández con Loma Campana, y la construcción del primer tramo del oleoducto Vaca Muerta Sur hasta Allen, además de la licitación del segundo tramo con destino final en Punta Colorada, en la provincia de Río Negro.
"Con la suma de estas obras, la capacidad de transporte con destino al mercado externo alcanzará el millón de barriles diarios", sostuvo.
También se refirió a las obras de evacuación de gas natural, que necesitan asegurar cargadores para viabilizar procesos de construcción con inversión privada, tal como ocurre en el petróleo. Por ello, sigue pendiente la concreción de la segunda etapa del gasoducto del Centro y la finalización de las otras etapas de la reversión del gasoducto del Norte. Asimismo, están pendientes de ejecución los proyectos de exportación de GNL, siendo el que lleva adelante Pan American con Golar el más avanzado. YPF está tratando de cerrar compromisos de compra en el exterior, ahora asociada a Shell.
"Además, se acaba de anunciar un memorándum de entendimiento con los principales actores del mercado petrolero de la India. De concretarse todos estos proyectos, que abren la exportación a la región y al mercado mundial, la producción de gas argentino, de la mano del desarrollo intensivo de Vaca Muerta, podría alcanzar a mediados de la próxima década los 250/260 millones de m³/día", dijo Montamat.
También hizo una referencia lateral a los problemas del mercado eléctrico, al que metaforizó como “el agujero negro del sector energético”. Planteó la necesidad de una reorganización industrial del mercado eléctrico, con un rol definido para CAMMESA como operador del mercado mayorista, la recontractualización de transacciones entre privados y una mayor competencia por la liberación de usuarios cautivos (presencia de comercializadores, apertura de las redes de distribución).
Finalmente, mencionó la necesidad de fusionar y profesionalizar los entes reguladores, tal como establece la ley de Bases. "Los precios y tarifas", -sostuvo Montamat- "deben reflejar los costos económicos, y hay que rediseñar la tarifa social, focalizada en los que realmente la necesitan, fijando límites de consumo subsidiado. La abundancia de gas augura precios mayoristas eléctricos a la baja".