El contexto global y el shale gas
En un guiño a Vaca Muerta, se espera un déficit de oferta mundial de gas del 22% para 2030
La creciente demanda de energía en todas las regiones y la subinversión en gas y energía limpia ponen en peligro el suministro mundial, y los objetivos energéticos para 2030 están visiblemente fuera de alcance. Así se desprende una de las principales conclusiones del Informe Global del Gas, que realizaron la Unión Internacional del Gas (IGU), la empresa de infraestructura Snam y el socio Rystad Energy.
El reporte dio cuenta de que los mercados mundiales del gas se mantienen en un “equilibrio frágil”, con un crecimiento limitado de la oferta a medida que la demanda aumenta de manera constante, un 1,5% en 2023, y se espera que se acelere hasta el 2,1% a finales de 2024. Asia sigue siendo el motor clave de este crecimiento, mientras que América del Norte y Oriente Medio lideran las exportaciones.
Si la demanda de gas sigue creciendo como en los últimos cuatro años, sin un mayor desarrollo de la producción, se espera “un déficit de oferta mundial del 22% para 2030”, alertó la IGU, al anticipar que con esta tendencia en marcha el déficit será más pronunciado, lo que pone de relieve la urgente necesidad de aumentar las inversiones.
La tendencia histórica de crecimiento de la demanda de gas derivada del desarrollo económico y la mejora de los niveles de vida en el mundo en desarrollo, junto con las nuevas tendencias de consumo y el crecimiento continuo del uso de energía mantienen fuerte la demanda de gas, mientras que la capacidad de producción y la inversión en infraestructura no siguen el ritmo.
La demanda se sostuvo firme en las regiones desarrolladas y en desarrollo, mientras que la quema de carbón aumentó más que nunca en 2023, y sigue siendo la mayor fuente de emisiones energéticas mundiales, que batió otro récord. Si persisten las tendencias actuales “es muy probable que no se alcancen los objetivos para 2030 delineados en los escenarios de descarbonización” impulsados ​​por las políticas de distintos países y organismos.
La descripción genera en primera instancia preocupación sobre la evolución del mercado, las condiciones de abastecimiento, la seguridad energética de los países y las metas en contra del cambio climático, pero a la vez son un mensaje claro sobre la oportunidad de corto y mediano plazo que se mantiene abierta para los abundantes recursos gasíferos de Vaca Muerta y la necesidad de no demorar los proyectos que permitan su monetización.
El negocio del Gas Natural Licuado se presenta en el país como la principal fuente de monetización del recurso, lo que demandará la convergencia de actores de la industria y de inversiones que tan sólo en uno de los proyectos en marcha, como el de YPF y la malaya Petronas, requerirá inversiones superiores a los u$s 30.000 millones hasta la próxima década.
De lograr llevar adelante esa iniciativa como otras menores en desarrollo como la que comenzó a desandar Pan American Energy (PAE) con la llegada de un buque licuefactor para 2027 en asociación con el gigante global Golar, permitirá posicionar al país entre los cinco grandes exportadores del energético.
Ese escenario lejos de relativizarse, se confirma a partir de las estimaciones de la Unión del Gas de que a pesar de los esfuerzos por mejorar la eficiencia y el continuo declive industrial, Europa ha experimentado un crecimiento de la demanda de energía. Mientras que en América del Norte, ha superado los niveles de 2019 y sigue aumentando, impulsada por el sector del transporte y los centros de datos de inteligencia artificial.
Asia también está en crecimiento, en particular en los sectores industriales de la India y China. Mientras tanto, África lo está haciendo más rápido que en la mayoría de las regiones, impulsada por el desarrollo urbano, aunque todavía está por debajo de los niveles necesarios para el acceso total a la energía, ya que el acceso equitativo a la electricidad sigue siendo un desafío importante en África y partes de América del Sur.
Para contener el crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero y lograr que el equilibrio del mercado mundial del gas sea resiliente, el informe considera fundamental “aumentar la inversión en el suministro de gas natural y ampliar la escala de las tecnologías de biometano, captura y almacenamiento de carbono (CCS) e hidrógeno con bajas emisiones”.
Todo esto en cifras, significa –según detalla el reporte- que la demanda mundial de gas mantuvo su crecimiento en 2023, aumentando 59 Bcm (miles de millones de metros cúbicos/año) con un incremento de 1,5% y se espera que continúe en alza en 2024 con un aumento adicional de ~87 Bcm (aproximadamente 87 BCM), es decir un 2,1% de la demanda total.
El año pasado, el consumo aumentó en varias regiones, con un aumento de 32 Bcm (3,3%) en Asia, 28 Bcm (4,7%) en Oriente Medio y 14 Bcm (1,2%) en América del Norte, superando una caída del consumo en Europa de 31 Bcm (-6,3%) y en Australia de 2 Bcm (-3,7%).
Así, en 2024, se espera que el crecimiento de la demanda continúe siendo impulsado por Asia, con un aumento de ~43 Bcm (4,3%), Oriente Medio, con un aumento de ~29 Bcm (4,7%), y América del Norte, con un aumento de ~8 Bcm (0,7%).
A menor ritmo, la producción mundial de gas también creció, aumentando 19 Bcm (0,5%) en 2023 en relación con los niveles de 2022 y se espera que siga creciendo en 2024, con un aumento de la oferta de ~96 Bcm (2,4%). Se espera que el crecimiento en 2024 esté impulsado por Oriente Medio de ~26 Bcm (3,7%), Asia de ~17 Bcm (2,4%) y América del Norte de ~12 Bcm (1,0%), por lo cual el Cono Sur aún no figura en el mapa energético global.